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  LOS MAYAS
  Una civilización desaparecida

LOS MAYAS. Una civilizacion desaparecida

  
   El descubrimiento de las impresionantes ruinas de la civilización maya provoca una fuerte sacudida en nuestra visión eurocentrista de la Historia, que revela como rancios nuestros tradicionales conceptos de 'Viejo' y 'Nuevo Mundo' y pone en cuestión la presunta superioridad de las ciencias y las artes de nuestra herencia clásica greco-latina. Por caminos paralelos e independientes, los pueblos indígenas del continente americano conformaron desde la antigüedad culturas muy complejas, avanzadas y distintas entre sí.
   Entre estos pueblos, fueron los mayas de Mesoamérica los que llegaron más lejos en el desarrollo de formas organizativas que permitieron el florecimiento de una sofisticada civilización, llevando a puntos culminantes aspectos como el urbanismo, la arquitectura, las artes plásticas, las matemáticas, la astronomía, la escritura y la ingeniería agrícola, para luego desvanecerse en poco tiempo por causas aún no bien explicadas.
Indices de fotos
Indice 1   Los Olmecas. Tikal
Indice 2   Palenque. Cobá. Edzná
Indice 3   Copán. Quiriguá
Indice 4   Uxmal. Kabah. Sayil. Labná. Loltún
Indice 5   Chichen Itzá. Tulum. Xelhá

Indice de textos 
Introducción 
Emplazamiento 
Olmecas, los antepasados 
Tikal: el mundo perdido 
Palenque: palacios en la selva 
Cobá: pirámides sobre un mar de árboles
Copán: la Alejandría del mundo maya 
  
Quiriguá: una escuela de escultura 
Edzná: un ejemplo de planificación urbana
Uxmal: el esplendor de la arquitectura maya 
El barroco estilo de la Región Puuc 
   Kabah 
   Sayil 
   Labná 
   Cuevas de Loltún 
  
Chichen Itzá: la fusión de mayas y toltecas 
Tulum: última fase de la civilización maya 
   Xelhá 
Bibliografía
  
Otras colecciones de fotografías de América precolombina en fotoAleph
LOS INCAS. El eclipse de una civilización
EL MISTERIO DE TIAHUANACO
  
Otra colección de fotografías de Guatemala en fotoAleph
ENTRE VOLCANES. Antigua Guatemala
  



  
   Vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño.
   Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto...

                                                                             (Jorge Luis Borges, extractos de El Aleph)




   Vi las ruinas de una avanzada civilización cuyo momento de esplendor coincidió con los siglos oscuros del Alto Medievo europeo, para luego desaparecer de la Historia.
   Eran ruinas de grandes ciudades invadidas por la selva, con hermosos edificios luchando por emerger de la enmarañada vegetación que los devoraba hasta hacerlos irreconocibles.
   Vi lujosos palacios, vi templos en lo alto de colinas que eran en realidad pirámides. Y las pirámides ocultaban en sus entrañas otras pirámides más antiguas.
   Vi signos jeroglíficos que hablaban de dioses y de reyes, de hechos gloriosos y nefastos fechados con un calendario más preciso que el nuestro.
   Vi los maravillosos restos prehispánicos de los Mayas, en Mesoamérica, una civilización que no llegaron a conocer los conquistadores, pues cuando arribaron con Colón hacía siglos que se había extinguido por causas aún sumidas en el misterio.

   

  
Introducción
     
  
   La complejidad y riqueza de la civilización maya, con una larga historia de muchos siglos en una vasta y a menudo inhóspita geografía, se va haciendo evidente al recorrer las numerosas ruinas de ciudades entre las hasta hoy descubiertas por los arqueólogos. Y al intuir las que quedan por descubrir en las impenetrables selvas del interior del Yucatán, pues no transcurren muchos meses sin que salte a los periódicos un nuevo hallazgo del pasado maya, sea una pirámide, unas pinturas o una gran ciudad olvidada y perdida en la jungla. La admiración inicial ante el derroche de energía desplegado por los mayas en su eterna pugna entre la civilización y la selva va dando paso al asombro al contemplar la increíble belleza, la gran diversidad de estilos, la originalidad de las soluciones arquitectónicas y decorativas de los milenarios monumentos mayas.
Los Mayas   En un lapso que se correspondería grosso modo con nuestra Alta Edad Media, y a pesar de carencias como el desconocimiento de la rueda, el arado, la tracción animal, el arco de medio punto o la bóveda de cañón, a pesar del uso de herramientas de piedra en lugar de metálicas, los antiguos mayas lograron crear una pujante cultura en muchas facetas más adelantada que la europea de aquel tiempo. Como todas las culturas, tuvo su período formativo, su apogeo (el denominado Período Clásico), su decadencia en el Postclásico y su desaparición por motivos que, pese a la profusión de teorías formuladas por diversos estudiosos, siguen sumidos en el misterio. 
   Los pueblos que habitan hoy en Yucatán, en Chiapas, en Guatemala, son en un gran porcentaje descendientes de aquella civilización que se tragó la Historia. Sus rasgos morfológicos coinciden con los perfiles excelentemente retratados en estatuas, relieves y terracotas de los antiguos personajes mayas. Sus idiomas, sus costumbres, sus ritos y creencias derivan de aquella cultura, transformados por el tiempo y camuflados bajo sincretismos.
Los mayas   La civilización maya está en pleno proceso de redescubrimiento para el mundo. Tras muchos siglos de sometimiento y explotación, los pueblos indígenas de las tierras mayas están reaccionando para defender los derechos históricos de sus etnias, su reconocimiento como sujetos activos de la Historia. La revolución zapatista en Chiapas, iniciada el 1 de enero de 1994, ha supuesto un aldabonazo al mundo en este sentido. Además de proponer una profunda transformación social y cultural en el campesinado, una revisión de sus formas organizativas, un cambio en sus relaciones con los terratenientes y la administración del Estado, los nativos chiapanecos se han animado también a reclamar como propio el rico legado de sus antepasados mayas, reivindicando las ruinas como patrimonio cultural indígena. 
   Esta colección de fotografías ha sido realizada en 15 de los sitios más representativos del arte y la arquitectura mayas, repartidos por México, Guatemala y Honduras. El texto que viene a continuación, y que acompaña a las fotos, se ciñe a proporcionar una breve descripción y cronología de las ciudades donde se ubican los diferentes motivos, y a resaltar los aspectos artísticos y visuales de los edificios, esculturas, relieves y paisajes que aparecen en las imágenes seleccionadas, sin entrar en otras consideraciones. Dejamos para otro lugar temas fundamentales, que sin duda ayudarían a comprender mejor el transfondo histórico-cultural y las bases socioeconómicas que propiciaron la explosión creativa maya, como son los avanzados conocimientos en agricultura, el desarrollo del comercio y sistemas de trueque, el empleo de la escritura (todavía a medio descifrar), los adelantos matemáticos, científicos y astronómicos, el establecimiento de distintos métodos de cómputo del tiempo, entre ellos un calendario solar más preciso que nuestro calendario gregoriano, el cuerpo de creencias del que se nutren la religión, la cosmovisión y la mitología mayas. 
  
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Emplazamiento

   Los vestigios mayas encontrados en Mesoamérica se extienden por un área geográfica centrada en la Península de Yucatán, a orillas del Golfo de México, y abarcan un territorio desigualmente repartido en cinco países de la actualidad: 
- México (estados de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas) 
- Guatemala 
- Belice (antigua Honduras Británica) 
- Honduras 
- El Salvador 
  
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Olmecas: los antepasados

 
   A
ntes que los mayas del Yucatán y los zapotecas de Monte Albán, antes que las culturas de Teotihuacán, de los toltecas de Tula o de los aztecas de Tenochtitlán, existió en Mesoamérica un imperio que los precedió a todos en varios siglos y que marcó las pautas para las civilizaciones venideras: los llamados olmecas. 
   Los principales sitios olmecas descubiertos hasta hoy se concentran cerca de la costa del Golfo de México, en los actuales estados de Veracruz y Tabasco: se trata de San Lorenzo, Tres Zapotes y, sobre todo, La Venta, ubicada en una isla fluvial, estando las ruinas de esta última capital amenazadas por la explotación de los yacimientos petrolíferos hallados en sus cercanías. Pero el área de influencia de los olmecas alcanzó zonas muy alejadas de su núcleo inicial. Irradió hasta Nicaragua y Costa Rica y se manifestó claramente en las poblaciones llamadas olmecoides, como por ejemplo Izapa (Chiapas), centro característico del Período Preclásico Tardío. 
   La cronología fijada por los arqueólogos para la civilización olmeca se divide en tres fases: 
   - 1ª fase: 1500 - 1200 a C. 
   - 2ª fase: 1200 - 600 a C. 
   - 3ª fase: 600 a 100 a C. 
   Las aportaciones de los olmecas fueron asimiladas y desarrolladas por las culturas posteriores, sobre todo por la maya. En concreto: 
   - La escritura. Basada en signos jeroglíficos (o glifos). Varias estelas olmecas muestran ejemplos incipientes de este tipo de escritura. 
   - El sistema de numeración. Con números compuestos de puntos y rayas, con valor posicional y base vigesimal. Y con la existencia del cero. 
   - El calendario. Basado en un sistema de cómputo de tiempo a partir de una fecha mítica inaugural (sistema de Cuenta Larga). La estela C de Tres Zapotes contiene la más antigua inscripción temporal de América. 
   Toda la arquitectura mesoamericana es además deudora de los olmecas en dos aspectos: 
   - La orientación espacial de las ciudades y centros ceremoniales. 
   - La pirámide truncada como basamento para el templo. 
  
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   En el terreno artístico los olmecas demostraron ser espléndidos escultores. Las piezas escultóricas olmecas conservadas revelan una maestría y calidad estética, una destreza en el tallado y pulido, un sentido de la observación y captación de rostros, posturas y movimientos, que no fueron superados por las culturas posteriores. Hay cuatro tipos de realizaciones escultóricas olmecas: 
   - Cabezas colosales. 
   - Altares. 
   - Estelas. 
   - Figuras humanas. 
   Además de la piedra, los olmecas trabajaron también el jade, material para ellos más precioso que el oro, y modelaron también figurillas de barro, casi siempre femeninas. 
   Las cabezas colosales representan la cara más conocida del arte olmeca. Se han sacado a la luz dieciséis, cuatro de ellas en La Venta. Son monolíticas, miden entre 1,60 y 3 m de alto, nunca tuvieron cuerpo, y se ha deducido por sus rasgos estilísticos que fueron todas esculpidas en un período relativamente corto de tiempo: alrededor de un siglo. 
   La cabeza colosal olmeca (foto 01) llamada Monumento nº 1, una de las cuatro cabezas halladas en La Venta, está expuesta al aire libre en el Parque Arqueológico La Venta, a orillas de la Laguna de las Ilusiones, en las afueras de Villahermosa, capital del estado de Tabasco. Esta escultura monolítica de basalto, de 2,41 m de alto y 25 toneladas de peso aproximado, fue tallada en la isla de La Venta entre el 1000 y el 800 a C. No se sabe si representa un jefe o un guerrero, o bien es un monumento conmemorando la decapitación de un rival en el juego ritual que los aztecas llamaron mucho más tarde tlachtli. Probablemente retrata de forma estilizada, con rasgos negroides, la figura de un soberano olmeca ataviado con un casco semejante al que llevan los jugadores de pelota. Estas cabezas gigantes olmecas han dado lugar a interpretaciones fantasiosas de 'arqueología-ficción', relacionándolas con extraterrestres. 
    El Altar olmeca nº 4 está también expuesto en el Parque Arqueológico de La Venta (foto 02). En la parte frontal  de este enorme altar monolítico aparece un personaje sentado con las piernas cruzadas y llevando una corona con la imagen de un jaguar, en un nicho cuya abertura sugiere las fauces abiertas de un gran felino, con la boca en forma de cueva y los colmillos tallados alrededor. El bloque entero sería la imagen esquemática del jaguar en su papel de monstruo de la Tierra, asociado en la mitología maya con las cuevas y las montañas. El hombre sostiene dos cuerdas que corren por la base del altar y que le conectan con la figura humana representada en la pared lateral del monumento, probablemente un cautivo atado y sentenciado a sacrificio. 
  
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Tikal: el mundo perdido
 

   Tikal es la ciudad más grande y una de las de origen más antiguo de la civilización maya. Sus ruinas a duras penas emergen de la intrincada maraña vegetal de la selva del Petén, en el corazón de un océano de árboles, lianas y flora selvática pluvial que se extiende en todas las direcciones hasta más allá del horizonte, invadiendo un vasto territorio de la península del Yucatán (fotos 03 y 04). 
   Hoy en día Tikal está protegido como parque nacional, con una extensión de 576 km2. En el corazón de esta reserva, en un área de 16 km2, se han detectado más de tres mil construcciones prehispánicas devoradas por la selva y muchas veces difícilmente Los Mayasidentificables debido al grado de espesor de la vegetación. Consisten en edificios de piedras sillares perfectamente construidos desde un punto de vista arquitectónico y planificados con visión urbanística de conjunto, que están hoy en su mayoría derruidos, destrozados por las enredaderas y trepadoras, camuflados bajo hierbas, arbustos y matojos, reventados por las raíces de ceibas y zapotes, y en un estado de abandono y olvido de siglos, hasta el punto de que cuesta diferenciar una pirámide de una colina, un palacio de un boscoso montículo. En las áreas selváticas circundantes al centro urbano de Tikal, hoy en parte despejado y reconstruido, los investigadores han detectado una enorme cantidad de estructuras más o menos pequeñas casi perdidas en medio de la espesura, que serían residencias. Éstas no estaban ordenadas por calles o núcleos urbanos, como era el caso en la coetánea ciudad de Teotihuacán, en México central, sino desperdigadas por arrabales en muchos kilómetros a la redonda. 
   En el interior de esta selva, de tipo tropical umbrófilo, se han identificado más de dos mil especies de plantas, entre las que destacan variedades de ceibas, el árbol sagrado de los mayas (foto 12) y sapotiliáceas (zapotes), cuya madera, muy resistente a la intemperie fue aprovechada por los antiguos mayas en sus construcciones. Destaca también la fauna, sobre todo la avícola, con más de trescientas especies de aves, algunas de ellas (pavo ocelado o pavo del Petén) amenazadas de extinción.
    
   Cronología: 
   900 - 300 a C: Período Formativo Medio. Tikal no es sino un pequeño poblado, como tantos otros de las Tierras Bajas del Sur. 
   600 a C - 250 d C: las poblaciones mayas evolucionan de etapas de caza y recolección hasta transformarse en comunidades complejas donde se potencia la agricultura y se desarrollan disciplinas propias de sociedades urbanas, como la arquitectura y la escultura. 
   300 a C - 300 d C: Período Formativo Tardío. Tikal se convierte en un importante centro ceremonial. Se construyen templos y pirámides. 
   250 - 672 d C: Período Clásico, con el apogeo de la cultura maya y del importante centro ceremonial de Tikal. La ciudad se urbaniza de forma planificada, con grandes plazas, pirámides, palacios y zonas residenciales, conectadas por calzadas. Se usa la escritura jeroglífica y sistemas de cómputo de tiempo. El arte maya florece y alcanza sus propios cánones de clasicismo en arquitectura civil y religiosa, escultura y cerámica pintada. 
   672 - 800 d C: época Clásica Tardía. Tikal alcanza su cúspide arquitectónica y artística. Continúa su hegemonía tras el declive de Teotihuacán y probablemente la extiende hasta grandes zonas de las Tierras Bajas del Sur. 
   800 - 947 d C: progresiva decadencia y desaparición de esta cultura. Despoblamiento y abandono de la ciudad de Tikal, de forma similar a otras ciudades de las Tierras Bajas del Sur.
    
   Tikal fue redescubierto en 1696 por el misionero Andrés de Avendaño, aunque el descubrimiento oficial se atribuye a Ambrosio Tut y Modesto Méndez en el año 1848. 
   El Parque Nacional de Tikal fue incluido como bien natural-cultural en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO el año 1979. 
  
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   La gran antigüedad de muchos de los vestigios hallados en Tikal queda confirmada por la datación de la Estela 29, fechada en el 292 d C, la más antigua inscripción temporal maya descubierta hasta hoy. En el sitio se han localizado numerosas estelas dedicatorias, algunas lisas y otras con bajorrelieves e inscripciones jeroglíficas fechadas por el sistema de la Cuenta Larga, que abarcan un lapso entre el siglo III d C y casi el IX d C (la última, del 889 d C). 
   La población que llegó a alcanzar Tikal en su apogeo, según deduce la arqueología a partir de la cantidad y extensión de los restos arquitectónicos hallados, sobrepasaría los 10.000 habitantes en el centro y los 50.000 habitantes en todo el área urbana, por lo que sería una de las ciudades más pobladas de la América precolombina. Una verdadera metrópolis en medio de la jungla, con largas y bien trazadas calzadas que comunicaban entre sí los principales conjuntos arquitectónicos, y que tuvo una gran influencia cultural y comercial en toda la región centroamericana. En el Período Clásico Temprano fue un importante puesto en la gran red comercial que había establecido Teotihuacán en la Mesoamérica meridional. 
   Entre las plataformas ceremoniales, residencias, recintos de juego de pelota, plazas, pirámides y construcciones que han sido rescatados de la masa vegetal que envuelve los edificios de Tikal, destacan los seis templos principales.
Los Mayas
   El Templo IV, con sus 64 m de altura, es la pirámide más alta de toda la América prehispánica de la época clásica, sólo superada por la gigantesca pirámide preclásica de El Mirador, más al norte en la misma selva del Petén. Desde su cima se goza de un espléndido panorama de la selva peteneca, un mar de árboles sobre cuya superficie emergen aquí y allá, como navegando entre las olas, las cresterías de los edificios más altos.
    
   El Templo I, situado en la Plaza Mayor de Tikal, y también conocido como Templo del Gran Jaguar, consta de un basamento de nueve cuerpos macizos escalonados y decorados con molduras sobre el que se levanta el santuario propiamente dicho, de tres cámaras, coronado de una crestería antaño policromada y al que se accede por una empinada escalera. El conjunto alcanza los 45 m de altura. Fue construido hacia el año 700 d C y sirvió de templo-tumba a un soberano de Tikal cuyos restos fueron depositados, junto con ricas ofrendas, en una alta cripta abovedada que fue descubierta por azar al horadar un túnel en el basamento piramidal (fotos 05 y 06).
    
   El Templo II se eleva también en la Plaza Mayor de Tikal, frente al Templo I, y es algunos años anterior a éste (700 d C aprox.). Se le denomina Templo de las Máscaras, debido a dos grandes máscaras visibles a uno y otro lado de la escalera. La tipología arquitectónica es semejante a todos los templos-pirámide de Tikal: un basamento piramidal con una gran escalinata central por la que se accede al santuario, compuesto de tres cámaras con falsas bóvedas mayas y rematado por una crestería. El conjunto alcanza en este caso los 42 m de altura. Los macizos que componen el basamento escalonado están dispuestos en talud, con las aristas curvadas. Al pie se alza una estela lisa acompañada de un altar. La crestería ostenta por su parte trasera un relieve representando un rostro con adornos en las orejas. 
  
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   Por el lado septentrional de este templo y de la Plaza Mayor, domina el bloque de varios niveles de edificios llamado Acrópolis Norte, compuesto por un intrincado conjunto de no menos de dieciséis templos y construcciones repartidos a niveles diferentes y superpuestos sobre un centenar de edificios más antiguos, en una zona de una hectárea de extensión (fotos 07 y 08). La actividad constructora de esta zona abarca desde aproximadamente el año 200 hasta el 800 d C. Cada reconstrucción cubría los restos de estructuras anteriores, de forma que la plataforma superior de la acrópolis se encuentra a 12 m por encima del suelo de la Plaza Mayor. Con las excavaciones han aparecido elementos de edificios más antiguos, como grandes máscaras decorando las fachadas (foto 09).
  
   La Acrópolis Central sobresale al sudeste de la Plaza Mayor, con la que limita. Se trataría de un conjunto de residencias palaciegas, a diferencia de la Acrópolis Norte, que tendría un uso ceremonial. En una extensión de 1,5 hectáreas se levantan seis patios adyacentes y a distintos niveles, rodeados de edificaciones bajas, cuya función de palacios es sólo una hipótesis, comunicadas entre sí por un laberinto de corredores y escaleras. El conjunto es resultado de una serie de reconstrucciones y ampliaciones por superposición llevadas a cabo a lo largo de su historia, entre los siglos IV y IX d C.
Los Mayas 
   El Templo III, también conocido como el templo del Sacerdote Jaguar (foto 10), es el más estilizado de Tikal con sus 55 m de altura, y mantiene la tipología arquitectónica de los templos-pirámide de esta ciudad ceremonial: una subestructura piramidal escalonada que sostiene un templo con crestería al que se accede por una empinada escalinata (en su estado actual de difícil ascenso, al estar la pirámide devorada por la vegetación). En base a los glifos de una estela se ha deducido que pudo ser construido hacia el 810 d C. En el interior se pueden ver unos dinteles de madera de zapote in situ, con relieves donde se aprecia un personaje envuelto en pieles de jaguar, entre dos dignatarios portando bastones de mando.

   La arquitectura del Templo V se ciñe a la tipología de los templos-pirámide de Tikal. Un basamento piramidal escalonado que sostiene el santuario superior coronado por una crestería y accesible por una escalera. Los ángulos de la pirámide están redondeados y el ascenso, dado el estado actual del basamento sin despejar de vegetación, es muy dificultoso. El templo está datado hacia el año 700 d C, y alcanza los 57 m de altura.
    
   Los mayas construían vías de comunicación entre sus ciudades y dentro de una misma ciudad, para conectar sus diferentes edificios, dentro de un plan urbanístico de conjunto. Se denominan sacbé (sacbeob en plural). Las ruinas de Tikal están atravesadas por buen número de estas calzadas, a veces trazadas sobre terraplenes elevados en talud con el fin de salvar los desniveles del terreno. Hoy las ceibas y los mil árboles de la selva hunden sus raíces en las que fueron carreteras mayas.
    
   El complejo de construcciones llamado del Mundo Perdido fue excavado en 1982 por arqueólogos guatemaltecos en el marco del Proyecto Tikal. Varias edificaciones han salido a la luz en esta zona de ruinas, entre ellas una gran pirámide escalonada (con cuatro escalinatas de acceso repartidas por sus cuatro caras, foto 11), así como un observatorio astronómico, una extensa plataforma y otros conjuntos de edificios supuestamente residenciales. Las excavaciones han aportado multitud de elementos nuevos para la comprensión de los períodos constructivos más antiguos (Preclásico Tardío, Clásico Antiguo), y sobre las modalidades de influencia de Teotihuacán.
    
   El Complejo Q de Tikal se compone de dos pirámides gemelas elevadas sobre una amplia plataforma de unas dos hectáreas. Hay otros seis grupos arquitectónicos en Tikal comparables a éste. Las pirámides carecen de templo en su parte superior y se asciende a cada una por cuatro escaleras, situadas a los cuatro lados. Delante de la pirámide Este se levantan una serie de estelas lisas con sus correspondientes altares. La estela 22 del complejo está datada por el sistema de Cuenta Larga o Serie Inicial 9.17.0.0.0 13 Ahau 18 Cumkú, es decir, el 771 d C. 
  
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Palenque: palacios en la selva
  
  
   Palenque es el nombre moderno de las ruinas de una antigua ciudad maya del Período Clásico (300 - 900 d C) que yacen semiocultas en medio de una selva tropical en el actual Estado mexicano de Chiapas, cerca del pueblo de Santo Domingo de Palenque. 
   Las ruinas que han podido ser despejadas del espeso manto arbóreo que las cubre no constituyen sino el núcleo central de una amplia ciudad cuyo territorio alcanzaba casi los 8 km2. Estaba urbanizada mediante una sucesión de terrazas artificiales que modifican la topografía natural y contraponen a las formaciones montañosas de Chiapas la regularidad de un conjunto planificado de plazas aterrazadas, plataformas, edificios y templos, con una jerarquía de volúmenes y espacios  construidos que se armoniza perfectamente con el agreste entorno natural. Atraviesa la ciudad un afluente canalizado del río Usumacinta.
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   Cronología: 
   - Siglos III - V d C: empieza a construirse la ciudad de Palenque. 
   - Años 500 al 700 d C: época de apogeo, con la construcción de los principales monumentos. 
   - Siglo X d C (finales): una invasión de pueblos ribereños del Golfo de México provoca su ruina y abandono. 
  
   Palenque es una realización incomparable del arte y la arquitectura mayas, caracterizada por la delicadeza y ligereza de sus estructuras, que recurren a nuevas técnicas de construcción y de drenaje para reducir el espesor de los muros. La dilatación de volúmenes interiores, la multiplicación de aberturas, la distribución en galerías, el uso de la bóveda angular y el arco lobulado, los techados en forma de mansardas rematadas con cresterías, componen una arquitectura de una rara elegancia. Los constructores de Palenque usaron yeso para obtener un recubrimiento y acabado lisos en los muros de sus edificios, a diferencia de las construcciones mayas habituales, realizadas en piedra caliza labrada. Utilizaron, sin embargo, la labor de talla en los muros interiores, con buenos ejemplos de paneles de yeso cincelado en las paredes. Los relieves esculpidos en palacios y templos constituyen un testimonio único sobre la mitología y la historia de las dinastías mayas. Se han hallado también imágenes en estuco y terracota. 
   La ciudad prehispánica de Palenque y el parque natural que la rodea fueron incluidos como bien natural-cultural en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en el año 1987. 
  
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   El Templo de las Inscripciones, una de las más grandes y mejor conservadas estructuras de Palenque, se sustenta sobre un basamento de pirámide escalonada de nueve pisos y 21 m de alto, adosado en parte a una colina natural (fotos 13 y 14). En 1952 se descubrió una cripta en el interior de este basamento a nivel del suelo, en la que yacían los restos ornamentados con jade del soberano-sacerdote Pacal, que gobernó Palenque a principios del siglo VII d C. Antes del descubrimiento de la tumba real, que se esconde al pie de este monumento funerario al final de una larga escalera de dos tramos, bajo una enorme losa tallada con un célebre bajorrelieve, se creía que las pirámides mayas no eran más que basamentos macizos de templos. La construcción conserva tres paneles esculpidos con 617 bloques de glifos, la más larga de las inscripciones conocidas de escritura maya (de ahí el nombre del monumento). El santuario superior está compuesto de dos galerías paralelas, la del norte abriéndose a la plaza por un pórtico elevado sobre un podio con nueve escalones de acceso. Los pilares del pórtico están decorados con relieves modelados en estuco que representan hombres y mujeres llevando niños, con el rostro cubierto por una máscara, probablemente del dios de la lluvia, con una pierna serpentiforme.
Los Mayas 
   El llamado Palacio es un complejo arquitectónico erigido en la zona central de Palenque sobre una gran colina artificial de forma troncopiramidal de unos 10 m de altura, 100 m de largo y 80 m de ancho, que confiere al conjunto una posición privilegiada (foto 15). Construido en diversas etapas entre los siglos VII y VIII d C, cubriendo edificios más antiguos, consta de cuatro patios porticados en torno a los cuales se organizan las distintas dependencias, a los que se accede por una gran escalinata en tres tramos de nueve escalones de 63 m de ancho, que recubre otra anterior. El interior es un laberinto de galerías, cámaras, pasillos y túneles subterráneos, siendo los que dan al sur los más antiguos. El conjunto está dominado en el ángulo sudoeste por una torre de cuatro pisos, estructura única en el mundo maya, que pudo ser una torre de vigilancia u observatorio astronómico. El palacio posee muros paralelos albergando corredores cubiertos con bóvedas apuntadas del estilo de Palenque. El Patio Este está rodeado de galerías porticadas accesibles por escalinatas, cuyos escalones están decorados con glifos de escritura maya en cartuchos, y suben entre pares de rampas realizadas a base de planchas con esculturas en bajorrelieve representando figuras humanas de tamaño mayor que el natural (foto 16). Varias estelas inclinadas de piedra caliza corren por la base de la galería. Muestran los jefes tribales rindiendo pleitesía, en un estilo rudo que contrasta vivamente con la delicadeza de los estucos de los paneles interiores. Los pilares cuadrados de patios y galerías y los techos del Palacio de Palenque estaban cubiertos con decoración tallada de bajorrelieves en estuco pintados de vivos colores, de los que quedan restos. Estos bajorrelieves son verdaderas obras maestras de la escultura palencana. Despliegan una delicadeza y un sentido de la composición admirables. En la galería oriental (Edificio A) cada panel muestra un personaje de pie, entre otros dos personajes sentados con las piernas cruzadas (foto 17). Cada uno de los personajes principales porta los atributos de su poder: un rico tocado de plumas de quetzal en la cabeza, y en la mano un cetro ceremonial o bastón de mando. 
  
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   Más al sur destacan otros templos de gran belleza, todos ellos levantados sobre pirámides escalonadas que, bajo su manto de hierba, semejan colinas naturales (foto 18):
    
   - El Templo del Sol. Este templo, al igual que el de la Cruz y el de la Cruz Foliada, con los que forma los tres lados de una plaza aterrazada, se levanta sobre un basamento de pirámide escalonada, de cuatro cuerpos en este caso (foto 19). Se compone de dos galerías paralelas, la anterior abriéndose en pórtico de pilares (decorados con estucos, muy deteriorados) y accesible por una escalinata entre rampas. La techumbre, en forma de mansarda de cuatro vertientes, conserva trozos de su revestimiento decorativo. La crestería está formada por una pantalla de piedra perforada, casi intacta. En el muro del fondo de la galería interna hay empotrada una gran estela tallada en bajorrelieve. Entre dos columnas de glifos (de donde se ha fijado la fecha de 642 d C), se ven dos sacerdotes presentando ofrendas y un motivo central, símbolo del Sol, en forma de escudo mantenido por dos largos bastones ceremoniales reposando sobre un altar sostenido por dos personajes sentados.
  
   - El Templo de la Cruz. Se eleva sobre una pirámide escalonada al norte de la terraza que forma una plaza junto con el Templo del Sol. Tras su reciente restauración, donde se ha despejado la vegetación que enmascara el basamento, se puede acceder al templo por una escalinata central de siete tramos. Su fachada derrumbada nos permite ver la primera cámara interior, con su falsa bóveda y sus vanos. Se remata también por una crestería de claraboyas que antaño presentaría una decoración escultórica. El Templo de la Cruz debe su nombre a la gran estela esculpida encontrada en su cámara trasera, que tiene representada en el centro una cruz. Los dos paneles que flanquean la entrada fueron temporalmente reaprovechados en la construcción de la iglesia de Santo Domingo de Palenque, y representan sacerdotes ricamente vestidos y con un tocado muy elaborado. El de la derecha, un viejo vestido con una piel de jaguar, está fumando una especie de pipa.
    
   - El Templo de la Cruz Foliada. Situado en una aparente colina que es en realidad una pirámide escalonada de basamento sin despejar, posee la misma planta que los templos de la Cruz y del Sol. Al haberse hundido su fachada, permite ver el sistema de falsas bóvedas y ventanas lobuladas de su interior. Dentro se custodia una gran estela esculpida en bajorrelieve, muy parecida a la del Templo del Sol, con la diferencia de que aquí el emblema solar central está reemplazado por una cruz enramada o foliada (con hojas de maíz), decorada con cabezas humanas. Además de dos sacerdotes trayendo ofrendas, la estela presenta glifos de los que se ha podido calcular la fecha de 692 d C.
  
   - El Edificio XIV. Este pequeño templo se compone de un basamento de dos macizos escalonados sosteniendo una cella de tres cuerpos abierta en pórtico. Su interior guarda una estela esculpida en bajorrelieve, en estilo palencano clásico. Entre dos columnas de glifos, de donde se ha extraído la fecha de 636 d C, se ven dos figuras humanas. Es una escena de ofrenda, en la que una mujer arrodillada presenta una estatuilla del dios de gran nariz colocado sobre un cojín, a un personaje ricamente vestido y coronado con un tocado de plumas.
   
   - Al norte se localiza el Templo del Conde, así llamado por haber refugiado en el siglo XIX al arqueólogo barón J. F. Waldeck, que residió en las ruinas, las estudió y dibujó. Otros numerosos templos y construcciones salpican también la zona. 
  
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Cobá: pirámides sobre un mar de árboles
Los Mayas

   Los 50 km2 de ruinas escasamente exploradas de Cobá surgen de la selva del Yucatán a 50 km al sur de Tulum. Sus gigantescas pirámides asoman por encima del piélago de árboles que se extiende hacia todos los puntos cardinales, dispensando desde su cima vistas panorámicas de muchos kilómetros sobre la masa de verdor que sobrepasa el horizonte. 
   Cobá fue fundada a principios del siglo VII y estuvo ocupada, con algunas interrupciones, hasta el siglo XV. Su arquitectura recuerda a la de Tikal: ambas ciudades alcanzaron su apogeo en la misma época, entre los siglos VII y X d C. La ciudad más importante del nordeste de Yucatán, como los demuestran sus numerosas estelas y la red de calzadas elevadas (sacbeob) que irradiaban a partir de la ciudad, Cobá fue un importante centro comercial aliado a Tikal que proveía de sal y productos marítimos a las poblaciones del interior del Petén. 
   Entre las extensas y desperdigadas ruinas que se esconden en los bosques de Cobá, destacaremos sus dos pirámides mayores:
    
   - Pirámide de la Iglesia, en el Grupo Cobá. Compuesta de nueve secciones macizas de ángulos redondeados, se eleva a una altura de 24 m. La cima es accesible por una escalera cada vez más estrecha y desde su altura, que sobrepasa la de los árboles, se puede contemplar un amplísimo panorama sobre la selva, y distinguirse a lo lejos las protuberancias de otras pirámides asomando sobre el techo boscoso.
    
   - Pirámide de El Castillo. En el grupo Nohoch Mul de las dispersas ruinas de Cobá, en medio de la espesa vegetación, destaca esta impresionante pirámide (foto 20), que se puede divisar desde lo alto de la pirámide llamada de la Iglesia. Se trata de la construcción más alta de Yucatán del norte, más elevada que la pirámide de Kukulkán en Chichen Itzá. Está compuesta de siete macizos de ángulos redondeados, dispuestos escalonadamente los unos sobre los otros, hasta alcanzar los 42 m de altura. 
  
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Copán: la Alejandría del mundo maya
 

   Las ruinas de la ciudad maya de Copán se encuentran en Honduras occidental, muy cerca de la frontera con Guatemala. Copán fue una importante urbe que destacó en las artes y la astronomía, y que ha dejado un legado arquitectónico y escultórico sin parangón en el mundo maya en lo que respecta al nivel de maestría alcanzado por sus artífices. En el arte de Copán se conjuga el canon del clasicismo maya con el más desaforado abarrocamiento de formas visuales, junto a un claro sentido del urbanismo y la monumentalidad, por lo que no es casual que la ciudad haya recibido el sobrenombre de la Alejandría del mundo maya.
Los Mayas    
   Cronología: 
   - Copán floreció en el Período Clásico (300 - 900 d C). 
   - Hacia el año 700 d C, sus astrónomos calcularon el hasta entonces más preciso calendario solar maya. 
   - Tras una época de esplendor, Copán fue progresivamente abandonado durante y después del Período Postclásico (900 - 1520 d C). La dinastía copaneca de reyes se extinguió a principios del siglo IX d C, a la muerte de su decimosexto soberano. 
   - Las ruinas fueron redescubiertas por Diego García de Palacio en 1570. Stephens y Catherwood estuvieron allí en 1839-41 y las dieron a conocer a la arqueología. 
   La ciudad está formada por un núcleo central principal y varios secundarios. El principal se extiende por una superficie de más de 30 hectáreas, y se compone de una Acrópolis y al menos cinco explanadas artificiales. 
  
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   Las estelas de Copán son únicas. Son retratos escultóricos de soberanos mayas que, al contrario que en la mayoría de representaciones a base de perfiles en bajorrelieve, están talladas en bulto redondo y el motivo no se limita a la cara principal, sino que el atuendo del personaje desborda a menudo las aristas para invadir las caras laterales. Las estelas de Copán informan sobre la historia del sitio a partir del duodécimo rey o halac Huinic, el jefe político de la ciudad-estado. A partir del decimotercer rey, 18 Conejo, se conservaron las representaciones de los distintos soberanos, constituyendo estas estelas un instrumento insustituible para la reconstrucción de la historia de Copán. Son muy notables además por su estilo escultórico: un relieve profundo y riquísimo en detalles e inscripciones, documento único del arte barroco de este área. 
Los Mayas   Nueve de estas estelas monolíticas se levantan en la Plaza Mayor o Explanada de las Ceremonias, una vasta plaza de 75 m2 (foto 25). Están suntuosamente esculpidas con todo lujo de detalles en las vestimentas y tocados de los modelos, y a veces van acompañadas en sus caras traseras y/o laterales de columnas de glifos de escritura maya primorosamente caligrafiados. Muchas conservan restos de policromía. Algunas se componen de dos personajes, espalda contra espalda. Cada una de ellas va acompañada de un bloque de piedra, llamado altar, colocado en frente de cada personaje; todos están esculpidos de formas variadas y fantásticas. 
   La Estela B o de 18 Conejo (foto 28), fechada en el 731 d C, ilustra la ascensión al trono del rey Decimoctavo Conejo como si estuviera surgiendo de las fauces abiertas del monstruo terrestre, asimilando así al joven monarca con el sol naciente. El conjunto representa la Tierra en forma de monstruo bicéfalo. En la cara trasera, la cabeza posterior del monstruo figura como un mascarón visto desde arriba. Hay otros mascarones apilados en los cantos laterales, que forman el cuerpo. El soberano porta un cetro o bastón de mando muy complejo en forma de serpiente bicéfala. La parte superior de la tiara semeja estar ornamentada con cabezas de elefantes: se trata en realidad de cabezas de guacamayos –ave que abunda en la región de Copán– con los picos muy acentuados. 
   El personaje representado en la Estela H lleva un vestido en forma de falda, por lo que podría tratarse de una mujer. Porta también exuberantes adornos de jade y plumas, todavía con trazas de policromía (foto 27). La figura parece emerger de las fauces de un jaguar estilizado. La fecha de la Serie Inicial es a veces interpretada como 9.17.12.0.0 (782 d C) ó 9.16.0.0.0 (751 d C). Bajo la estela, una pequeña cripta cruciforme encerraba ricas ofrendas, como joyas de oro deliberadamente rotas antes de ser depositadas. Según los análisis, el oro provendría de Panamá o de Colombia. A su lado puede verse un altar o bloque de piedra tallado con rasgos zoomorfos, que está asociado a la estela en un conjunto ritual maya. 
   El mayor de los llamados Altares G es una curiosa escultura en piedra exenta, de un estilo sumamente abarrocado, que representa una serpiente de dos cabezas por cuyas fauces emerge una cabeza humana. Data de alrededor del 785 d C (foto 26). 
   Otro altar zoomorfo está conformado por un gran bloque de piedra a medio desbastar descansando sobre cuatro patas de un animal fantástico, que asoma la cabeza y recuerda en conjunto a una tortuga (foto 30). 
  
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Los Mayas 
   El recinto de Juego de Pelota, llamado tlachtli, se compone de una cancha de juego en forma de doble T, entre dos muros-bancadas en talud adosados a dos basamentos piramidales que sostienen sendos templos (foto 31). El de la izquierda mirando al norte (templo 9) es accesible por tres escaleras repartidas en tres lados. El juego de pelota conoció tres estadios sucesivos en su construcción. En lo alto de cada uno de los planos inclinados se ven tres esculturas representando cabezas de guacamayo.
    
   La Escalera Jeroglífica es una enorme escalinata que conduce de la Plaza a lo alto del templo y muestra en cada uno de sus 63 escalones inscripciones en forma de glifos, hasta un número de casi dos mil. A tramos regulares de 12 peldaños, en medio de los escalones, aparecen estatuas antropomorfas de dioses y sacerdotes de dos metros de alto cada una; las rampas laterales están adornadas con representaciones de la serpiente emplumada.
    
   El Templo 11 o de las Inscripciones está situado entre la Plaza de la Escalera Jeroglífica y la Plaza Oeste a las que domina desde sus 30 m de altura. Consagrado en el 763 d C, sus muros están decorados con paneles esculpidos con jeroglíficos. La gran escalinata por la que se asciende a la Acrópolis está invadida por ceibas y otros árboles creciendo entre los sillares y reventando los escalones (foto 32).
    
   Al pie de esta escalinata, se yergue la Estela N, fechada en 761 d C, que retrata sendos personajes en cada una de sus caras, de pie sobre un pedestal inscrito con glifos mayas. La delicadeza de la talla de las vestimentas semeja una labor de encaje (foto 29). Está asociada con un altar zoomorfo situado enfrente, con cuatro máscaras orientadas hacia los puntos cardinales.
Los Mayas    
   La Acrópolis es un conjunto arquitectónico de pirámides, terrazas y templos construidos en distintas épocas, cuyas ruinas alcanzan los 38 m de altura y se asoman al río Copán, que va socavando por erosión de las aguas una gran parte de las estructuras, formando un barranco curvo de más de treinta metros de altura. En el interior de la Acrópolis, se ha hallado y está en fase de exploración una pirámide más antigua, oculta bajo los edificios que cubren la superficie según el sistema maya de construcción de pirámides cubriendo pirámides anteriores. Está prácticamente intacta y su fachada está ornada con gigantescas máscaras que aún conservan la policromía.
    
   Las explanadas oriental y occidental están situadas a un nivel mucho más alto que el general del valle. Al lado oeste de la Explanada Oriental se encuentra la Escalera de los Jaguares. Un primer tramo de escaleras, de 16 m de ancho, está flanqueado de figuras que representan jaguares, cuya piel ocelada se imitaba antaño por medio de lentejuelas de obsidiana encastradas en las cavidades que aún se ven. Otro graderío se extiende a todo lo largo de esta estructura, más allá de una estrecha plataforma, al pie de un paramento vertical y cornisa adornada en su centro con una máscara humana entre dos signos del planeta Venus.
  
   El Templo 22, construido hacia 765 d C, se alza sobre una plataforma situada en una de las zonas más elevadas de la Acrópolis. Las habituales máscaras del dios de la lluvia Chac custodian las esquinas. El elemento más llamativo de este edificio es su monumental puerta de entrada, cuyo frontispicio está enmarcado por dos sobresalientes conjuntos escultóricos. En su exuberante composición se pueden distinguir las representaciones de una gran serpiente y un personaje humano con mandíbulas de animal.
  
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   Sobre la Explanada Occidental se encuentran la Tribuna de Espectadores, la estela P, y el altar Q.
Los Mayas  
   La escalera llamada Tribuna de Espectadores conduce desde la Plaza Oeste de la Acrópolis de Copán al Templo 11 o de las Inscripciones, accesible también por la amplia escalinata en ruinas del lado norte. Se compone de cinco cuerpos escalonados, unidos por tramos de escaleras a distintos niveles. El segundo cuerpo contiene cámaras que abren sus puertas a la plaza, a las que se llega por una amplia escalera, el último de cuyos escalones está decorado con glifos en toda su longitud (16,5 m), salvo en su parte media, donde se ve una cabeza humana. A una y otra parte de la escalera se encuentra una figura de vigorosa factura que representa un personaje humano de rasgos negroides, rodilla en tierra y una serpiente en la boca, que sostiene un cencerro emplumado. Según ciertas teorías, se trataría del dios de las tormentas portando rayos y torres simbólicos y colocado sobre una escalera de jeroglíficos. Está fechado en el 762 d C y es un buen ejemplo de la armoniosa simbiosis entre arquitectura y escultura que se da en el arte maya.
    
   La Estela P está fechada en el 9.9.10.0.0 2 Ahau 13 Pop (623 d C). Representa en su cara principal a un alto dignatario con un tocado adornado con una máscara de jaguar. Lleva un bastón de mando ceremonial con cabezas humanas. En la cara posterior hay inscripciones jeroglíficas. El trabajo en bajorrelieve y de un estilo más esquemático que el de las estelas en altorrelieve de la Plaza de Ceremonias de Copán revelan una mayor antigüedad en este monumento. La técnica escultórica fue evolucionando con el tiempo, y el relieve se acentuó y se hizo más profundo a partir del año 700 d C.
    
   Al pie de la escalera de la Pirámide 16, el llamado Altar Q es un bloque prismático esculpido de 1,5 m de lado y 0,70 m de alto, muy bien conservado, que descansa sobre cuatro pequeñas esferas de piedra. Cada una de sus caras laterales está decorada con cuatro personajes sentados sobre cojines y glifos, con las piernas cruzadas, que podrían representar los dirigentes sucesivos de la dinastía copaneca. Otras teorías sugieren que se trata de un congreso de astrónomos. En la cara superior del bloque hay seis columnas de glifos de donde se ha extraído la fecha de 9.17.5.0.0 (hacia el 776 d C). 
   Copán fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el año 1980. 
  
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Quiriguá: una escuela de escultura
  
  
   Q
uiriguá fue una antigua capital maya de los últimos siglos del Período Clásico. No muy lejos de Copán a vuelo de pájaro, pero separadas de esta ciudad por la actual frontera Guatemala-Honduras, las ruinas de Quiriguá duermen su sueño de siglos en el valle del río Motagua, en una región de cultivo bananero y exuberante flora tropical a base de palmeras, ceibas y caobas. Los MayasLos vestigios arqueológicos de Quiriguá aportan al arte maya dos de sus elementos más originales: las estelas esculpidas (las más altas del mundo maya) y los altares llamados zoomorfos. La calidad de la escultura en estas piezas es excepcional y alcanza una de las cúspides del arte antiguo de América Central, constituyendo una de las más bellas expresiones, junto con las de Copán, de la plástica maya monumental. La llamada escuela de Motagua de escultura ejerció una influencia artística considerable en toda la región de Copán y Belice. 
   Los monumentos esculpidos en Quiriguá contienen inscripciones jeroglíficas datadas que se refieren a acontecimientos sociales, políticos o históricos, y que han permitido reconstruir, en la escasa medida en que han sido descifrados, una buena parte de la Historia maya. 
   Existen en Quiriguá: 
   - 13 estelas 
   - 12 esculturas zoomórficas 
   La mayor de las estelas mide más de diez metros de alto. Son esculturas monumentales ejecutadas en monolitos de arenisca sin ayuda de herramientas de metal. Constituyen muestras indudables del extraordinario sentido estético y consumada destreza artística desarrollados por los escultores mayas del Clásico. 
   Todas las estelas mayas de Quiriguá muestran un relieve con una figura de cuerpo entero y de pie en su cara principal, o a veces en sus dos caras. Se trata siempre de un soberano ricamente ataviado con suntuosas vestimentas y un tocado a base de máscaras superpuestas, que porta un cetro ceremonial o bastón de mando. La cabeza está por lo general realizada en altorrelieve, mientras que el resto del cuerpo y ornamentos están en bajorrelieve. 
  
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   En la Estela A es notable el estilo de los glifos de las caras laterales, que figuran entre los más bellos del arte maya; son llamados de cuerpo entero, por contraposición a los glifos comunes, que presentan solamente la cabeza de los personajes. 
   La Estela D es una de las más altas y está fechada en el 766 d C. 
Los Mayas   La Estela E, con sus 10,66 m, es la más alta de todas las halladas en las ciudades mayas y está fechada en el 9.17.0.0.0 13 Ahau 18 Cumkú, o sea, el 771 d C (Clásico Tardío). El motivo escultórico de cada una de las caras muestra a un soberano de frente y de pie sobre una máscara de monstruo terrestre o jaguar. Está ataviado con lujosas vestiduras. Porta en una mano un cetro-rayo ceremonial y en la otra una adarga circular. Su tocado está compuesto de varios yelmos rematados por una máscara y un penacho de plumas. Los costados de la estela están cubiertos con columnas de glifos de magnífica caligrafía.
    
   El Zoomorfo B está fechado en el 9.17.10.0.0, es decir, hacia el 780 d C. Es un bloque de arenisca esculpido con jeroglíficos en su superficie y que adopta, como el resto de los zoomorfos de Quiriguá, la forma general de un monstruo replegado de cuyas fauces abiertas surge una cabeza humana, que sería en realidad un soberano en el momento de acceder al trono. 
Los Mayas   Este tipo de bloques zoomorfos en Quiriguá no está asociado a ninguna estela (como ocurre en Copán y otros centros mayas), sino que aparecen exentos, y no se trataría, por tanto, de altares, como a menudo se les denomina. Por el análisis de las dataciones se ha deducido que cada uno de los monumentos –estelas o zoomorfos– de Quiriguá señalaba un hotun o período de cinco años, pero que tales períodos se indicaban exclusivamente con uno u otro de los monumentos. 
   Al pie de la escalera que asciende a la Acrópolis de Quiriguá por su lado sur, se han hallado los altares O y P, grandes bloques irregulares de piedra esculpidos en la época clásica tardía (hacia el siglo VIII d C), cada uno de ellos totalmente cubierto de complicados bajorrelieves en su superficie. Estas esculturas son a veces llamadas altares de sacrificios y otras zoomorfos, e integran en su decoración tanto figuras como glifos de escritura maya.
    
   El Altar P presenta al monstruo de la Tierra, de cuya garganta surge un personaje sentado con las piernas cruzadas y tocado con una tiara muy elaborada (foto 34). En la parte posterior de este monolito hay representada una enorme máscara dibujada con paneles de glifos de escritura maya. El resto de la superficie muestra unos bajorrelieves de intrincado diseño y difícil interpretación (foto 35).
    
   La Acrópolis de Quiriguá o Plaza de los Templos se extiende más allá de la terraza que se eleva al sur de la Plaza Ceremonial, y está a su vez rodeada de cuatro plataformas (salvo por un punto, al nordeste), accesibles por escalinatas repartidas por tres de sus lados. Sobre estas terrazas se levantan edificios, entre los cuales se reconocen palacios, o sea construcciones compuestas de varias cámaras que fueron tal vez residenciales, administrativas o que cumplieron ambas funciones a la vez. 
  
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Edzná: un ejemplo de planificación urbana

 

   Las ruinas de Edzná son una destacada muestra de la grandiosidad y perfección que alcanzó el urbanismo en las ciudades mayas. Edzná fue un centro ceremonial a medio camino entre la región de Chenes (de chen, pozo natural en lengua maya), y la región Puuc. La estela más antigua encontrada en el lugar data del 672 d C. 
Los Mayas   Desde el siglo III d C existía en este valle, aislada de otros centros mayas, una pequeña población, cuya importancia fue creciendo hasta el siglo X d C, debido en gran parte a su posición estratégica en las rutas comerciales mayas, en una zona donde se concentraban los excedentes agrícolas para ser enviados al Petén. 
   Edzná, 'Casa de las Muecas' o de 'las Caras', abarca varios grupos de edificios, de los cuales algunos aún están escondidos en la vegetación, con un centro ceremonial principal dispuesto alrededor de una Gran Plaza rectangular de 160 m x 100 m de lado, delimitada por edificios sobre plataformas accesibles por medio de amplias escalinatas, que forman en conjunto una Acrópolis. En uno de los lados de la Plaza dos templos piramidales rectangulares poseen en su interior vastas cámaras alargadas (fotos 21 y 22). Este grupo de edificios está conectado en su planificación urbanística a otro conjunto más al sur, también compuesto de un patio en plataforma rodeado de diversas construcciones, entre las que se distingue un juego de pelota.
  
    Pirámide de 5 pisos. Sobre una plataforma de la Acrópolis artificial, que eleva los edificios por encima de la llanura boscosa de la península de Yucatán, se levanta la pirámide principal (foto 23), de cinco pisos escalonados de planta cuadrada con una base de 60 m de lado. Cada piso tiene 4,60 m de alto y está compuesto por hileras de celdas, que eran utilizadas por los sacerdotes mayas. La terraza superior está coronada por un templo con una crestería de claraboyas de 6 m de alto que confiere al edificio una proporción muy estilizada, alcanzando el conjunto los 31 m de altura. Antaño esta crestería estaba cubierta con tallas ornamentales de estuco en forma de máscaras, de donde deriva el nombre de Edzná. El resto de los sillares del edificio estaba enlucido con una fina capa de estuco y pintado con brillantes colores. Una escalera central asciende desde la gran plaza hasta el templo de la cúspide, pasando por un patio donde se elevaba un altar. Algunos peldaños presentan glifos en buenas condiciones de conservación (foto 24) y que están en proceso de desciframiento. 
   Esta pirámide tiene la particularidad de estar provista de galerías abovedadas en todos sus pisos salvo el de la planta baja. En los primeros pisos se han descubierto los vestigios de una construcción anterior (con restos de pilares de piedra cimentados de estilo Río Bec) que fue cubierta por la erección de las cámaras abovedadas exteriores contra su fachada. Las columnas monolíticas del cuarto piso son de estilo Puuc. 
  
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Uxmal: el esplendor de la arquitectura maya
   
  
   Las ruinas de Uxmal, a 80 km al sur de Mérida, capital del estado mexicano de Yucatán, son las de una antigua ciudad maya, considerada como la más representativa del estilo arquitectónico Puuc, que tuvo su auge en el Período Clásico Tardío (600 - 900 d C). 
Los Mayas   Tras el declive y abandono de las ciudades mayas de las Tierras Bajas del Sur, como Tikal, Uaxactún o Palenque, los conocimientos urbanísticos de la sociedad maya continuaron desarrollándose más al norte y alcanzaron su apogeo en la región Puuc, sobre todo en Uxmal. La construcción monumental en la urbe se paralizó tras la invasión de los toltecas hacia el año 1000 y el establecimiento como capital de Chichen Itzá. Sin embargo, Uxmal continuó habitada y participó políticamente en la Liga de Mayapán, según la historia legendaria maya. Cuando la Liga se extinguió, Uxmal, al igual que otras grandes ciudades del norte, fue abandonada (hacia 1450). 
   Uxmal se halla en una zona de sabana rodeada de una región selvática. El suministro de agua dependía de cenotes (pozos subterráneos naturales) en el interior de la ciudad, o bien de aguadas (embalses de agua de lluvia). 
   Las ruinas principales ocupan unas 60 hectáreas, pero las áreas residenciales se extendían por una zona mucho más amplia, actualmente oculta bajo un espeso manto arbóreo. Los edificios están construídos con bien labrados sillares de piedra caliza, enlucidos con yeso. Los sillares están encajados entre sí con tal habilidad que apenas se aprecia el mortero de unión. 
   Los principales edificios de Uxmal son:
    
   - La Pirámide del Adivino. Este enorme santuario se compone de un alto basamento semielíptico que mide 85 m de largo, 50 m de ancho y aproximadamente 35 m de alto (foto 37). Su singularidad se basa en su forma, en las diferentes técnicas y, por tanto, en las diferentes épocas de su construcción, entre los siglos VI y X d C (Períodos Clásico Tardío y Postclásico). Conjuga influencias de los estilos Puuc, Chenes y, en menor medida, tolteca (templo que corona el edificio), así como venidas de Teotihuacán, a juzgar por las tres máscaras del dios de la lluvia del México central, Tláloc, que se descubrieron al excavar la base del edificio, donde aparecieron los símbolos del año a la manera de los de la gran ciudad del altiplano mexicano. La fachada principal oeste posee una empinada escalera que conduce al estrecho rellano que remata la base del segundo macizo de la pirámide. A la derecha de la escalera se halla la entrada a una construcción que se prolongaba bajo los escalones. Los MayasDe un lado y otro de esta puerta se ven columnillas de piedra ornamentales, coronadas por una moldura de grecas, crótalos y ligaduras finamente talladas. Justo enfrente del primer tramo de escalones se abre una construcción, llamado edificio Chenes, que está adosada al segundo piso del zócalo piramidal. Compuesto de dos cámaras cubiertas de falsas bóvedas, es accesible por un vano inscrito en las fauces abiertas de una máscara del dios Chac, cuyos dientes recubren el dintel. El resto de la decoración de la fachada de este templo está compuesto por máscaras más pequeñas, superpuestas en los ángulos, y por paneles de celosías. Dos escaleras laterales, a un lado y otro del edificio Chenes, permiten ascender a la terraza superior y al templo que corona la pirámide, formado por tres cámaras y decorado en estilo Puuc con influencia tolteca, a base de paneles de platabandas entrelazadas y estatuas hoy en día desaparecidas. 
   
    - El Cuadrilátero de las Monjas. Apodada así por los españoles al evocarles las formas de un convento, esta gran construcción restaurada se compone de un patio central en forma de cuadrilátero irregular de unos 65 m por 45 m, rodeado de cuatro edificios, uno por cada lado, de los cuales el del norte es accesible por una amplia escalinata entre dos pórticos. El edificio oriental está formado por dos galerías paralelas compartimentadas por muros con una división más compleja que la de los otros edificios. Su decoración también es diferente y está constituida, además de por las máscaras superpuestas encima de la puerta central y en los ángulos, por un largo friso de platabandas entrecruzadas, como si fueran celosías, sobre el cual destacan seis motivos compuestos por ocho barras paralelas, formando trapecios regulares (fotos 38 y 39). Cada barra termina en una cabeza de serpiente, creando series de serpientes de dos cabezas (un motivo recurrente en la mitología y el arte mayas); otras teorías las interpretan como cabezas de jaguares, y las barras serían cetros ceremoniales, símbolo emblemático de poder. En el centro de cada trapecio aparece una cabeza estilizada que posiblemente retrata a un soberano. El edificio occidental se eleva sobre una terraza accesible por escalinata. Los MayasSe compone de una serie de cámaras que se abren al patio y al exterior. Encima de la puerta central que da al patio se ve un trono sobre el que se sentaba un personaje hoy desaparecido. El friso sobre las puertas está decorado de máscaras superpuestas, mientras que las puertas de los extremos están rematadas con representaciones de la cabaña maya, y los ángulos del edificio con máscaras superpuestas. El resto del friso, entre dos molduras salientes, está ocupado con bellos paneles de celosías, serpientes entrelazadas y motivos geométricos (foto 40). 
  
   - El Palacio del Gobernador. Sobre una vasta explanada de 181 m por 153 m, mantenida por muros de sostén de 12 m de alto, se eleva el largo edificio llamado Palacio del Gobernador sobre un basamento de dos pisos con muros en talud (foto 41). Mide 122 m de largo y 27 m de ancho en la base, con una altura de 7,80 m. Este edificio, considerado como el más destacado ejemplo de arquitectura Puuc, está dividido en tres partes por dos pasos abovedados que conectan las terrazas delantera y trasera del monumento, que era probablemente el centro administrativo de la ciudad. Todas las puertas dan acceso a salas del palacio que dan a la fachada principal. A lo largo de la parte superior de la fachada y sólo interrumpido por las dos falsas bóvedas de los pasos transversales (foto 42), corre un amplio friso en mosaico de piedra, entre dos molduras. La puerta central del ala media del palacio está coronada por un motivo que se puede ver también en el Cuadrilátero de las Monjas: un personaje sentado en un trono y ataviado con un enorme tocado de plumas. Otros motivos, cuidadosamente ejecutados, representan la cabaña maya, serpientes, máscaras, adornos geométricos, etc. El motivo central de la cornisa superior está formado por serpientes ondulantes. En la explanada delante del palacio se eleva un altar de planta cruciforme con una escultura que representa dos antecuerpos de jaguar. 
  
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El barroco estilo de la Región Puuc

   Además de Uxmal, existen otras notables ruinas mayas perdidas entre los bosques de la región, conocida como Zona Puuc o de las Colinas, y que son muy características del barroco y refinado estilo artístico que se ha dado en denominar precisamente Puuc: 
- Kabah 
- Sayil 
- Labná 
- Cuevas de Loltún 
    De cada uno de estos lugares, pródigos en edificios arruinados de gran originalidad artística, hemos seleccionado el monumento más representativo: 
  

  
Kabah 
Los Mayas 
   El edificio más importante de Kabah es el Palacio de las Máscaras o Codz Poop ('estera enrollada'). Data del siglo IX d C y tiene una fachada de 45 m de longitud, literalmente cubierta por una decoración compuesta de 260 efigies idénticas y yuxtapuestas del dios de la lluvia Chac (fotos 43 y 44), bajo una crestería de motivos geométricos repetidos, asociando así en el programa decorativo los símbolos del sol y los de la lluvia. La construcción se levanta sobre una terraza encima de un chultún o cisterna. Interiormente se compone de dos series paralelas de cinco cámaras cubiertas de falsas bóvedas, dispuestas a dos niveles diferentes. Una de las puertas está precedida de un escalón en forma de nariz de trompa enrollada, de ahí el nombre de Codz Poop dado al edificio. 
   
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Sayil 
  
   No lejos de Kabah, el sitio de Sayil es especialmente famoso por su gran Palacio de tres pisos escalonados (foto 45). El edificio se levanta en un área de 85 por 40 m y posee una imponente escalinata central. Sus tres tramos de escaleras conducen a las siete puertas de las cámaras del nivel más alto. En el piso intermedio es donde el Palacio de Sayil contiene los elementos más interesantes. En lugar de una simple puerta cuadrada, hay una amplia arcada en la parte frontal de la construcción, en forma de pórticos, sus vanos subdivididos en tres huecos por medio de pares de columnas. Estas columnas redondas, monolíticas o de dos piezas, están coronadas por ábacos. Soportan un friso poblado de dioses -en particular con efigies del Dios Descendente (con las piernas en alto, como si se lanzara al mar, motivo que volverá a aparecer en Tulum) y de Chac, dios de la lluvia, así como de serpientes celestes representadas de perfil con las fauces abiertas. Al nivel de las ventanas, entre los pórticos, filas de balaustradas con anillos, apretadamente yuxtapuestas en secciones decorativas, puntúan la fachada, y reflejan en piedra un tipo de arquitectura anterior realizada con materiales más perecederos. Los cilindros de piedra contribuyen también a realzar los frisos alternando su verticalidad con las formas horizontales de las deidades. Por fin, pequeños elementos cilíndricos, situados entre dos bandas salientes, forman cornisas y molduras que rodean la totalidad de la fachada. Además de su decoración altamente estilizada, el perfil y las proporciones del edificio derivan claramente de un prototipo anterior de madera.   
   
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Los Mayas
Labná 
  
   Labná es un sitio de la región Puuc renombrado sobre todo por su singular Arco, cuya apariencia recuerda a primera vista a la de un arco de triunfo romano (foto 47). La falsa bóveda de intradós cóncavo y gran altura forma un paso entre los dos cuerpos laterales, decorados con un ancho friso entre dos cornisas con motivos geométricos a base de líneas quebradas y de grecas dobles simétricas. Mientras la cara oriental es más sobria, la occidental está cubierta con un esquema decorativo simbólico. A cada lado del arco se abren sendas puertas que dan a dos pequeñas cámaras abovedadas. Sobre ellas, el friso muestra representaciones de cabañas mayas con un alto techado de paja, junto a un motivo de platabandas cruzadas que imita la construcción en celosía de las chozas. En realidad este arco no estaba exento en su tiempo, sino que formaba parte de un edificio que separaba dos patios cuadrangulares rodeados de construcciones. El arco sería más bien un portal abovedado de conexión entre los dos patios. Con sus 3 x 6 m de pasillo, este arco de genuino estilo Puuc figura entre los más grandes y ornamentados de la arquitectura maya. 
  
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Cuevas de Loltún 
  
   Enclavadas entre Labná y Oxkutzcab, en la zona Puuc, estas cuevas, las más grandes de Yucatán, son además un importante sitio arqueológico. Loltún significa en maya Flor de Roca. Aparte de las formaciones estalactíticas naturales (foto 48), estas cuevas encierran vestigios de su uso como centro ceremonial por los antiguos mayas. Se pueden ver relieves (un guerrero, tal vez del Preclásico Tardío, a la entrada), pinturas a menudo muy borradas (improntas de manos, animales, personajes de perfil maya, motivos geométricos), inscripciones rupestres y artefactos manufacturados y usados por los indígenas como metates de piedra (para moler maíz). Hay chaltunes situados estratégicamente bajo las goteras del techo para recoger el agua. A este agua se le llamaba 'agua virgen' y era importante en las ceremonias que los mayas dedicaban al dios de la lluvia. Las excavaciones efectuadas en las capas más profundas acumuladas en la gruta han desenterrado osamentas de animales del pleistoceno, de hace aproximadamente 28.000 años, e instrumentos líticos, dejados por los hombres que vivieron en este lugar hace 8.000 años. 
  
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Chichen Itzá: la fusión de mayas y toltecas
   
  
   Chichen Itzá es una de las más importantes ciudades mayas del Postclásico. Dispersas por una superficie de 300 hectáreas al norte de la península del Yucatán, con su núcleo principal al sur del gran Cenote de Sacrificios, las construcciones de Chichen Itzá amalgaman las tipologías arquitectónicas maya y tolteca, éstas últimas de gran parecido estilístico con las de Tula. Las frecuentes representaciones de Quetzalcoatl o dios de la serpiente emplumada, y las estatuas de Chac Mool, son algunos de los signos evidentes de las influencias toltecas procedentes del centro de México. Los monumentos de Chichen Itzá se encuentran entre las obras maestras de la arquitectura mesoamericana por la belleza de sus proporciones y la calidad de su decoración esculpida.
Los Mayas    
   Cronología: 
   415 - 455 d C: Aparece al sur, cerca del cenote de Xtoloc, la primera aglomeración, durante la época Clásica. 
   Siglos VI a X d C: Se elevan monumentos como la Pirámide de las Monjas, la Iglesia o el Chichanchob, en el estilo Puuc, característico de las colinas al sur (Uxmal, Labná...). 
   967 - 987 d C: Migración de los guerreros toltecas de la meseta mexicana en dirección sur. Kukulkan, rey de Tula, toma la ciudad. Segunda fundación, y construcción de los edificios más importantes en un estilo nuevo con aportaciones toltecas (Pirámide del Castillo, Templo de los Guerreros, Juego de Pelota...). 
   Después del siglo XIII no se construyen más monumentos. La ciudad se extingue rápidamente tras la caída de Mayapán. El obispo Diego de Landa visita las ruinas en 1556. En 1841 se comienzan los trabajos arqueológicos de excavación y reconstrucción. 
   La ciudad prehispánica de Chichen Itzá figura en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1988. 
  
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   Los lugares y monumentos más destacados de Chichen Itzá son: 
  
   - El Cenote de los Sacrificios. Al norte de la ciudad se abre un gran pozo natural de 60 m de diámetro, cuyas paredes, de 20 m de altura, debieron ser alisadas por la mano del hombre. Es uno de los dos grandes cenotes que proveían de agua a la ciudad y que le dieron su nombre actual: en maya, 'chi' es bocas, 'chen' es pozos e Itzá da nombre a la tribu asentada en la urbe; luego Chichen Itzá significaría 'las bocas de los pozos de los Itzá'. A 20 m de profundidad bajo el agua, Edward Thompson descubrió, con ayuda de dragas y buceos, gran cantidad de ricas ofrendas rituales depositadas en el fondo: discos de oro repujado, cascabeles de oro, plata y cobre, joyas de jade, cristal de roca y ámbar, objetos esculpidos en hueso y en nácar, cráneos deformados, dientes mutilados, así como los esqueletos de trece hombres, ocho mujeres y veintiún niños de entre uno y doce años, que debieron ser sacrificados a Chac, dios de la lluvia, en tiempos difíciles (hambrunas, sequías, epidemias, derrotas bélicas). Durante las épocas de sequía acudían peregrinos de todo el orbe maya a rogar al dios de la lluvia el cese de la calamidad. 
Los Mayas   En base a los objetos encontrados en el fondo del cenote, se ha deducido que los sacrificios tuvieron lugar desde el siglo VII d C hasta la llegada de los españoles. Se sabe que el príncipe Napot Xiú fue asesinado en 1536 al dirigirse desde su capital, Maní, a Chichen Itzá, donde deseaba practicar sacrificios con el fin de conjurar el peligro de los conquistadores. La exploración del cenote fue retomada en 1960-61 con inyectores y aspiradores a presión, y dio como resultado el descubrimiento de otras numerosas ofrendas y fragmentos de tejidos.
    
   - Pirámide de Kukulkán, llamada El Castillo. Construcción de planta cuadrada, en el centro de la ciudad, los lados de la base miden 55,50 m. De ángulos ligeramente redondeados, se compone de nueve pisos escalonados, decorados con paneles de piedra entrantes y salientes que aumentan los efectos de claroscuro (foto 49), y realizan juegos de sombras con la luz rasante del sol. En la cima se eleva, sobre una plataforma accesible por cuatro escaleras radiales, el templo propiamente dicho. Cabezas de serpiente rematan las rampas laterales en las bases de las cuatro escalinatas de acceso (foto 50). 
   Los días de equinoccio, en marzo y septiembre, se ha verificado que los rayos del sol poniente proyectan un juego de luces y sombras sobre el lateral del barandado, creando una especie de cuerpo ondulante de serpiente que desciende hacia las cabezas en la base de la rampa. La orientación de la pirámide hace que los rayos del sol sean interceptados por los ángulos de los macizos escalonados de la pirámide y proyecten triángulos isósceles luminosos que van apareciendo uno tras otro hasta siete, dirigiéndose de la cima a la base, como si una serpiente descendiera del cielo a la tierra. Luego el fenómeno se invierte y las luces ascienden hasta que el sol se pone. En el siglo XVI, en Maní, se celebraba aún una fiesta en honor de Kukulkán, según Diego de Landa. Se llevaba a cabo el 16 del mes maya de Xul (noviembre), y conmemoraba el descenso a la tierra de Kukulkán con su posterior regreso al cielo, lo que recuerda el fenómeno luminoso que se produce en la pirámide. 
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   - El Templo de los Guerreros es un insigne ejemplo del sentido estético y monumental de la arquitectura maya-tolteca del siglo XII. Está formado por una pirámide cuadrada de 40 m de lado en la base, con cuatro macizos superpuestos escalonadamente, cubiertos de paneles decorados con personajes y animales devorando corazones humanos, sobre los cuales se eleva el templo propiamente dicho. Se penetra en él por un portal de tres vanos entre dos pilares en forma de serpientes, con la cabeza en la base y las colas sujetando el dintel (foto 51). Delante del pórtico se halla la figura recostada del llamado Chac-Mool, que es una divinidad de origen muy discutido (¿es el dios de la fertilidad, del fuego o del pulque, es decir, Texcatzontecatl?). Sobre el vientre sostiene una bandeja donde se depositaban las ofrendas de pulque o de sangre humana, o bien se colocaban los corazones de las víctimas de los sacrificios. El templo estaba compuesto por dos salas hipóstilas, cuyos pilares, ornados de relieves, soportaban bóvedas de tipo maya. La fachada y las paredes externas, apoyadas sobre una cornisa que corona un muro en talud, están decoradas con series superpuestas de máscaras de estilo Puuc, con narices protuberantes en forma de trompas, y de altorrelieves mostrando cabezas de serpientes con seres humanos entre sus mandíbulas sobre fondos de bajorrelieves de aves en visión frontal, este último motivo repetido en todos los muros exteriores del templo.
    
   - El Tzompantli o Muro de Cráneos es una larga plataforma con un saliente central que sostenía un tinglado donde se exponían, en perchas dispuestas horizontalmente, los cráneos de los prisioneros sacrificados. Los muros de la base están decorados con relieves de calaveras en varios registros (foto 52), y en el cuerpo central saliente, con águilas y guerreros sujetando cabezas cortadas.
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   - El Gran Juego de Pelota. De los al menos seis juegos de pelota que había en Chichen Itzá, el principal mide 166 m de largo y 68 m de ancho, y es a su vez el más grande de todo Mesoamérica (foto 53). La cancha de juego está delimitada por dos largas terrazas, salvo en los extremos que se ensanchan para formar una doble T, planta característica de los juegos de pelota del México central. La terraza oriental está coronada por el Templo de los Tigres, con un pórtico cuyo dintel está sostenido por dos columnas serpentiformes (foto 54). Las jambas llevan bajorrelieves, antaño pintados. En las bancadas de la parte baja de las terrazas se representa en bajorrelieve a los dos equipos del juego asistiendo a la decapitación del capitán del equipo perdedor. Los jugadores de pelota, suntuosamente vestidos, se dirigen en dos filas convergentes hacia un motivo central que simboliza la muerte; el jugador de la fila de la derecha es decapitado y de su cuello cortado surgen chorros de sangre en forma de serpientes y guirnaldas de flores y hojas; frente a él, el primer jugador de la fila de la izquierda sujeta la cabeza cortada del capitán del equipo contrario, y el cuchillo de obsidiana que se utilizó para el sacrificio. 
  
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   - El Observatorio de Chichen Itzá o Caracol es un singular monumento que parece haber sido un observatorio astronómico (foto 55). Está formado por una torre cilíndrica elevándose sobre una doble plataforma, con escalinatas de acceso. La torre, de muros muy espesos, de 11 m de diámetro, es accesible por cuatro estrechas puertas. El perfil exterior, que recuerda la cúpula de un observatorio astronómico moderno, es en realidad el resultado casual del derrumbamiento de los muros superiores del cilindro. El interior se compone de dos corredores anulares en torno a un macizo central, donde fue construida una escalera de caracol (de ahí el nombre del edificio) que conduce a una cámara rectangular muy arruinada, con una puerta y siete orificios rectangulares muy estrechos, que debieron servir, a juzgar por su posición, para determinar los equinoccios y los solsticios.
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   - La Pirámide de las Monjas, llamada así por los conquistadores españoles, es un enorme edificio piramidal compuesto por una alta plataforma de 10 m, planta rectangular y ángulos redondeados, accesible por una amplia escalinata, coronada por un templo. Este templo contiene varias cámaras unidas por un tejado en forma de mansarda y el exterior decorado con motivos geométricos y de celosía. La pirámide, como tantas otras en el mundo maya, es el resultado de la superposición del edificio sobre una estructura anterior, que queda preservada debajo de la nueva construcción externa. Le Plongeon exploró este edificio con dinamita y provocó una amplia brecha en el basamento más reciente, exponiendo así a la luz del día el más antiguo.
    
   - El edificio llamado Anexo Este está adosado contra el paramento oriental de la plataforma base de la Pirámide de las Monjas. Posee varias cámaras. La fachada principal está adornada de una profusión de motivos (máscaras superpuestas de estilo Puuc, serpientes estilizadas, molduras geométricas, cornisas complicadas, etc.), mientras la puerta está rematada en su dintel con colmillos animales, evocando las fauces del monstruo cósmico a la manera del estilo Chenes. Sobre la puerta se ve la figura sentada en postura de piernas cruzadas de un soberano, llevando un tocado de plumas y ocupando el centro de un curioso motivo radiante que recuerda a una mandorla medieval (foto 56). La deificación del príncipe maya se afirma vigorosamente en esta escultura.
    
   - La llamada Iglesia es un edificio exento, y se cuenta entre los monumentos más ricamente decorados de la zona arqueológica más antigua de Chichen Itzá (foto 56). Se caracteriza por un trabajo ornamental muy denso que mezcla elementos de los estilos Chenes y Puuc. Los motivos decorativos se entrelazan intrincadamente en cornisas, frisos y paneles esculpidos. Pueden verse grecas, máscaras del dios Chac y, en el mismo friso, dos paneles con los cuatro bacabs o hermanos portadores del cielo disfrazados de cangrejo y armadillo por un lado, y de caracol y tortuga por el otro. Por encima de una ancha cornisa, el friso superior está constituido de máscaras. 
  
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Tulum: última fase de la civilización maya
   
   L
a ciudad de Tulum, a orillas del mar Caribe (foto 57), en la reserva de la biosfera de Sian Ka'an, estaba fortificada por una muralla de planta cuadrangular. Se ha identificado con la ciudad de Zamá, que Juan de Grijalva descubrió en 1518 en su expedición a lo largo de la costa Este de Yucatán, y a la que comparó con Sevilla. 
   Supuestamente fundada en época Clásica, en el siglo VI d C, todos los edificios que restan en Tulum son posteriores al siglo XII d C, y revelan en la pequeñez de sus dimensiones (foto 58) e irregularidad de sus formas la decadencia del arte y la civilización maya durante este período. La ciudad permaneció habitada hasta 1544 cuando los conquistadores españoles sometieron el nordeste de Yucatán.
    
   - La muralla, con una media de 3 a 5 m de alto y 6 m de espesor, y realizada en piedras sillares de tamaños y formas irregulares, estaba perforada por cinco puertas. En sus ángulos se elevaban pequeños templos unicelulares a modo de torres de vigía. La muralla, que da su actual nombre a la ciudad ('tulum' significa muralla o fortificación) es un elemento constructivo muy poco habitual entre los mayas, y sólo aparece en las ciudades tardías, como Tulum y Mayapán.
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   - El Complejo de El Castillo es un conglomerado urbano que se asoma sobre los acantilados que dan a la playa, creado a partir del engrandecimiento y remodelado sucesivos de estructuras anteriores más pequeñas. Una amplia escalera conduce a la plataforma superior de este santuario, el mismo que Juan de Grijalva tomó por una torre al divisarlo desde el mar.
    
   - El Templo del Dios Descendente tiene un nicho sobre la puerta que enmarca un relieve en estuco del Dios Descendente, tema frecuente en Tulum y mencionado en el Popol Vuh. Esta composición simboliza la muerte del grano de maíz en tierra, que renacerá por la germinación. Otras interpretaciones afirman que se trata del planeta Venus o del dios de las Abejas.
    
   - El Templo de la Serie Inicial es un oratorio abovedado y adornado con relieves en estuco, cerca del cual se ha descubierto una estela maya fechada en el año 564 d C.
    
   - El Templo de los Frescos. Resultado de la ampliación de una pequeña estructura inicial, se abría al oeste hacia la calle principal. Comprende cuatro columnas irregulares coronadas por un ábaco. El interior de la cámara baja posee frescos murales postclásicos representando deidades estilizadas, siguiendo el modelo de los manuscritos mexicanos tardíos. Encima del arquitrabe se distingue un friso de dos registros, dividido en cuatro secciones por tres nichos que albergan esculturas en estuco. La del centro es el 'Sol que cae'. Las laterales representan personajes sentados con penachos muy elaborados. En las esquinas del friso se aprecian  mascarones angulares (foto 59) modelados en estuco, antaño pintados, del viejo dios Itzamná o de la divinidad de la lluvia, Chac. La cámara superior presenta una fachada sobria con un nicho sobre la puerta de entrada que enmarca un relieve en estuco, probablemente del Dios Descendente.
    
   - La llamada Estructura 35, en la zona norte de Tulum, es un santuario con una pequeña construcción adosada en el ángulo suroeste, construido sobre una gruta natural utilizada como cenote o estanque sagrado. 
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Xelhá
 
  
   A una decena de kilómetros de Tulum, cerca de los lagos coralinos de Xelhá, pueden entreverse en medio de la vegetación selvática las modestas ruinas escasamente estudiadas de ciertas construcciones mayas tardías, como una pirámide, el templo del Jaguar, el Mercado y el templo de los Pájaros.
    
   - El Templo de los Pájaros conserva algunos frescos polícromos. A duras penas se distinguen los perfiles y las colas emplumadas de los pájaros (foto 60), además de al dios de la lluvia Chac. 
  
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LOS MAYAS
Una civilización desaparecida
Los Mayas

Bibliografía: 

  - Baudez, Claude / Picasso, Sydney. Las ciudades perdidas de los mayas. (Aguilar Universal. Arqueología. Aguilar, S.A. de Ediciones. Madrid, 1990) 
   - Catherwood, Frederick. Ilustraciones. Les cités mayas. Un monde perdu et retrouvé. Texto: Pascal Mongne, Philippe Babo. (Bibliothèque de l'Image, 1993) 
   - Prem, Hanns J. / Dyckerhoff, Ursula. El antiguo México. Historia y cultura de los pueblos mesoamericanos. (Plaza & Janés Editores, S.A., Esplugues de Llobregat, Barcelona, 1986) 
   - Rocchi, Carla. Capítulos Mesoamérica, en Arqueología de las ciudades perdidas. Vol. 8. América precolombina. Medievo (Salvat, S.A. de Ediciones. Pamplona, 1989) 
   - Stephens, John Lloyd. Ilustraciones: Frederick Catherwood. Incidentes de viaje en Chiapas. Traducción Juan C. Lemus, a partir de los capítulos XIV a XXI del texto de John L. Stephens 'Incidents of travel in Central America, Chiapas and Yucatan' (Gobierno del Estado de Chiapas, México, 1989) 
   - Stephens, John Lloyd. Ilustraciones: Frederick Catherwood. En busca de los mayas. Viajes a Yucatán. Tomo I (Producción Editorial Dante, S.A. México, 1990) 
   - Stierlin, Henri. Mayan. (Architecture of the World. Benedikt Taschen) 
   - Stierlin, Henri. The Maya. Palaces and pyramids in the rainforest. (Colección Taschen's World Architecture. Taschen. Köln, 1997) 
   - UNESCO, El Patrimonio Mundial. (Ediciones San Marcos, S.L. Editorial Incafo, S.L. Madrid, 1994) 
   - V.V.A.A. Los mayas del período clásico. (Corpus Precolombino. Sección Las civilizaciones mesoamericanas. Lunwerg Editores, S.A. Barcelona, 1998) 
   - V.V.A.A. Mundo maya. (Acento Editorial, Madrid, 1995) 
 
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LOS MAYAS
Una civilización desaparecida
  
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Indice de textos 
Introducción 
Emplazamiento 
Olmecas, los antepasados 
Tikal: el mundo perdido 
Palenque: palacios en la selva 
Cobá: pirámides sobre un mar de árboles
Copán: la Alejandría del mundo maya 
  
Quiriguá: una escuela de escultura 
Edzná: un ejemplo de planificación urbana
Uxmal: el esplendor de la arquitectura maya 
El barroco estilo de la Región Puuc 
   Kabah 
   Sayil 
   Labná 
   Cuevas de Loltún 
  
Chichen Itzá: la fusión de mayas y toltecas 
Tulum: última fase de la civilización maya 
   Xelhá 
Bibliografía
 
Indices de fotos
Indice 1   Los Olmecas. Tikal
Indice 2   Palenque. Cobá. Edzná
Indice 3   Copán. Quiriguá
Indice 4   Uxmal. Kabah. Sayil. Labná. Loltún
Indice 5   Chichen Itzá. Tulum. Xelhá
  
  
Otras colecciones de fotografías de América precolombina en fotoAleph


LOS INCAS
El eclipse de una civilización

  
Los incas



   El encuentro del 'Viejo Mundo' con el 'Nuevo Mundo' supuso el principio del fin de algunas de las más avanzadas civilizaciones indígenas que habían florecido en la América precolombina. Una de ellas fue la de los incas del Perú, que los conquistadores españoles conocieron en el momento de su máximo esplendor, y que en pocos años sometieron a una total destrucción.
   Su memoria perduró a pesar de todo, y no hay más que contemplar los grandiosos restos que los incas dejaron en tierras peruanas –no solo en Machu Picchu– para percatarse del inmenso poderío y asombroso nivel de progreso que llegó a alcanzar esta cultura andina, sobre todo en aspectos como la arquitectura, el urbanismo y la ingeniería agrícola.
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EL MISTERIO DE TIAHUANACO
  
Tiahuanaco



   Muchos siglos antes de la llegada de los españoles a América, floreció en las inhóspitas altiplanicies de lo que hoy es Bolivia una avanzada civilización urbana que llegó a convertirse en un poderoso imperio, anterior al de los incas del Perú, para luego desvanecerse por causas que se desconocen.
   Su capital era Tiahuanaco, un centro político y ceremonial del que podemos intuir su importancia por las extraordinarias ruinas que nos han llegado, que, aunque meros rescoldos de su pasado fulgor, dan fe del elevado nivel que alcanzaron el arte y la arquitectura en este lugar. Quiénes construyeron estos templos, y cómo lo hicieron, son preguntas que están todavía por responder.
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ENTRE VOLCANES
Antigua Guatemala

  
Antigua Guatemala
  
  
  
   Antigua Guatemala es una de las poblaciones latinoamericanas que mejor han sabido conservar la atmósfera encantada de las viejas ciudades coloniales del Nuevo Mundo. Y lo ha hecho –doble mérito– teniendo que librar una lucha titánica contra las furias de la Naturaleza, en una de las regiones de mayor actividad volcánica y sísmica del continente.

   Una y otra vez Antigua ha renacido de sus escombros, de la pavorosa destrucción acarreada por los cataclismos naturales que tornan con fatal periodicidad a sumirla en ruinas. Una y otra vez sus habitantes relevantaron con tesón iglesias, palacios y viviendas para devolver a la vida esta joya del urbanismo y de la arquitectura barroca, en la que se respira, mezclada con aromas y colores indígenas, la añoranza de tiempos que volaron para siempre.
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