"Please, remove your shoes. Thanks"
("Por favor, quítese los zapatos. Gracias") rezan algunos
carteles a la entrada de los templos –hogares de los dioses– de Asia, y
también es allí norma de cortesía el descalzarse
para visitar el hogar de una familia.
Como si tomara el precepto como lema, el fotógrafo Salvador Sáez se quita los
calzados del cuerpo y de la mente para introducirse en templos, calles,
monasterios y mezquitas de un buen número de países del
continente asiático, y retratar a las gentes que halla por el
camino. Su lente escruta de cerca esos rostros y sostiene sus miradas,
leyendo hasta la última línea de las arrugas de los
ancianos, la desarmante sinceridad de los ojos de los niños, los
sentimientos escritos en esos rasgos faciales, tan distintos a los
nuestros y tan distintos entre sí, de unos pocos seres entre los
miles de millones que pueblan las tierras de Oriente. Más
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