Una
ciudad como tantas otras es transfigurada por la magia de la
fotografía en un paraje extraño, de ambientes
oníricos, donde se trastrocan los habituales puntos de
referencia a los que tendemos a aferrarnos en nuestra visión
ordinaria del mundo. En esta ciudad distinguimos las siluetas pero no
identificamos los colores. El cielo se presenta sombrío sin que
amenacen nubarrones. Las luces nos engañan: los claros son
oscuros, la oscuridad es luz.
Ésta por la que pasean nuestros ojos es una ciudad
'virtual', en el sentido de irreal, fantasmagórica,
inaprensible. Y es a la vez real. Pues ¿no es así como
nos ve una cámara fotográfica?
Ofrecemos como contrapunto otra exposición de
fotografías de Juan Manuel
Sánchez Benítez, titulada 'El jardín de Mercedes', o
cómo todos los prodigios de la naturaleza pueden tener cabida en
un pequeño jardín. Más
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