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Uno de los aspectos que más suelen
sorprender
del Islam es el relacionado con las normas de alimentación
observadas
por sus fieles, como el ayuno de Ramadán o la prohibición
de la carne de cerdo. Esta exposición fotográfica trata
sobre
el comercio de la carne en el mundo musulmán, con
imágenes
obtenidas en carnicerías, mataderos y pollerías de
mercados
urbanos y rurales de Egipto, Yemen, Turquía y Marruecos. Con el
fin de arrojar alguna luz sobre los orígenes de estas
costumbres,
hemos acudido a las fuentes, examinando qué es lo que dice el
Corán
sobre la carne. No podemos olvidar que el Corán, pese a su
antigüedad,
sigue siendo hoy un libro vivo, que es obedecido por millones de seres
humanos.
| Indice de textos La carne y el Corán (introducción) 1. El arduo camino de aproximación al Corán 2. Preceptos del Corán, pilares del Islam 3. El Corán corrobora la Biblia 4. Normas coránicas sobre la carne 5. El mercado y la gastronomía de la carne 6. Epílogo por la paz |
Indices de fotos Fotos 01 a 12 : Egipto Fotos 13 a 24 : Egipto Fotos 25 a 36 : Yemen Fotos 37 a 48 : Marruecos. Turquía |
| Vi una
pequeña esfera tornasolada, de casi
intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego
comprendí que ese movimiento era una ilusión producida
por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El
diámetro del Aleph
sería de dos o tres centímetros, pero el espacio
cósmico estaba ahí, sin disminución de
tamaño. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto... (Jorge Luis Borges, extractos de El Aleph) Vi vaqueros y pastores beduinos que guiaban sus ganados hasta los oasis y pueblos del desierto, para vender sus reses en los zocos. Vi los mataderos donde sacrificaban esas reses, que, con las testas orientadas hacia la Meca, eran desangradas hasta no dejar una gota en sus venas. Vi familias degollando el cordero en conmemoración del sacrificio de Abrahán. Las vi ayunando en Ramadán durante el día y celebrando alegres festejos por la noche. Y siempre invocaban el nombre de Alá antes de empezar a comer, y al terminar de comer nunca se olvidaban de dar gracias a Alá. Vi las carnicerías donde se expende la carne que es lícita para los musulmanes por haber sido tratada siguiendo los preceptos del Corán. |
| La carne y el Corán |
| Bism'illah
arrahman
arrahim. En el nombre de Dios, clemente y misericordioso. Con esta invocación ritual empieza el
Corán,
libro sagrado de los musulmanes y texto fundacional del Islam, y de la
misma manera comienza cada uno de los 114 suras o azoras
(capítulos;
del árabe, surah) del Libro, a excepción del sura
IX, de Attauba o del Arrepentimiento, debido a que este
apartado
sólo contiene conminaciones para los idólatras mientras
que
la sentencia encabezadora mencionada constituye un anuncio de
paz. En el nombre de Dios,
clemente y
misericordioso. Cada vez que los musulmanes se disponen a comer, pronuncian previamente la palabra Bism'illah como un breve rezo de invocación a Allah (Dios), y tampoco olvidan dar gracias a Dios al terminar la comida (Al-hamdul'illah). El bism'illah también encabeza los documentos legales y de transacciones comerciales, y es citado como protocolo previo en todo acto oficial. Aparece también en amuletos contra el mal de ojo, y los magos aseguran que está inscrito en el costado de Adán, en un ala del arcángel Gabriel, en el sello de Salomón y en la lengua de Jesucristo. Volver al índice de textos El mismo Corán exhorta a agradecer a Dios por los alimentos y bienes de que disfrutan los humanos en la Tierra, pues todos provienen de Él como creador del universo, y son proporcionados al hombre merced a su misericordia. Y prohibe comer ningún animal que haya sido sacrificado invocando otro nombre que no sea el de Dios: (Dios) creó para vosotros los ganados, de los que obtenéis abrigo, alimento y otros beneficios; Y os proporcionan encanto cuando los lleváis al corral, y cuando por la mañana los conducís a pastar. (...) Y también creó para vosotros el caballo, el mulo y el asno, para cabalgarlos y para lucimiento, y creará también para vosotros cosas que desconocéis. (...) Él os envía el agua del cielo que bebéis, y gracias a la cual surge la hierba con que apacentáis vuestros ganados. Y con la que brotan las plantas, los olivos, las palmeras, las vides y todo tipo de frutos. Ciertamente que aquí hay una señal para quienes piensen. (Sura XVI, de Annahi o de las Abejas, 5-11) ¡Creyentes! Disfrutad
de todo
lo bueno que os ha sido concedido y agradecédselo a Dios, el
único,
a quien adoráis. Comed de aquello sobre lo
que haya
sido invocado el nombre de Dios, si creéis en sus aleyas.
No comáis de aquello
sobre
lo que no haya sido invocado el nombre de Dios, porque es una
profanación,
y porque los demonios incitan a quienes lo hacen para condenarlos. Mas
si les obedecéis, os contaréis entre los idólatras.
Volver al índice
de textos |
| 1. El arduo camino de aproximación al Corán |
| Alif, Lam, Ra. He
aquí las
aleyas del Libro lúcido. Que ha sido revelado en lengua arábiga para que lo comprendáis. (Sura XII, de Yusuf o de José, 1, 2) La palabra Qur'an (castellanizada como
Corán)
significa 'recitación', y sugiere que su contenido era recitado
o leído ante determinadas audiencias. No se refiere a un libro
en
su conjunto, sino a una revelación, por partes o en su
totalidad,
y también a la revelación divina en general. El
Corán
sería así una recopilación por escrito de una
serie
de revelaciones parciales, ocurridas en el transcurso de unos veinte
años
de la vida de Mahoma (Muhammad), en escenarios como la Meca o Medina,
ciudades
santas enclavadas en la actual Arabia Saudí. Los adeptos del Libro (la
Biblia) no se dividieron hasta
después
de haberles llegado la Evidencia. Mahoma se consideraba a sí mismo como un
simple
Mensajero o vehículo transmisor de la palabra de Dios, un
predicador
que se limitaba a recordar a sus gentes los preceptos divinos, los
mensajes
(tanto albriciadores como amonestadores) que el Señor enviaba a
la Humanidad para guiar a los seres humanos por el recto camino, que
contienen
promesas de recompensa paradisíaca para los fieles y de castigo
infernal para los incrédulos. Sus principales ataques no iban
dirigidos,
pues, a los creyentes en el judaísmo o el cristianismo, sino a
los
no-creyentes, los idólatras o los ateos. Y reveló al siervo
de Dios
lo que Él reveló a Gabriel. (...) 'Con mi castigo azoto
a quien
quiero; mi clemencia lo abarca todo, y la otorgaré a los
temerosos
(...) que sigan al Apóstol, el Profeta iletrado que es
mencionado
en su propia Biblia y en el Evangelio, que les llamará a hacer
el
bien y les vedará lo ilícito, les prescribirá lo
bueno
y les prohibirá lo inmundo, les aliviará de su carga y
romperá
las cadenas que les atenazan.' (...) Ten claro que este
Corán es
revelación del Creador del universo; Es inconcebible que Dios
hable directamente
al hombre, si no es por revelación, o de forma velada o mediante
el envío de un Mensajero, gracias al cual transmita, con su
consentimiento,
lo que Él quiere; porque es altísimo y prudente.
(...) el Corán no es
sino
un mensaje para la Humanidad. Volver al índice
de textos Que este Corán es
la palabra
del honorable Apóstol; Y, sin embargo, todos los conocedores de la lengua árabe clásica coinciden en que se trata de un texto de una belleza insuperable. Es corriente oír a los musulmanes afirmar que a quien lo escucha con verdadera devoción y entendimiento, se le pone la carne de gallina o se le saltan las lágrimas, o que siente emociones semejantes a las que puede suscitar la más alta poesía. Dios reveló el
más
bello Mensaje: un Libro homogéneo, en estilo y elocuencia, cuyas
aleyas son reiterativas. Al escucharlo, se les eriza el vello a quienes
temen al Señor; (...) Y que cuando escuchan lo
que fue
revelado al Apóstol (Mahoma),
comprobarás que las lágrimas brotan de sus ojos; porque
reconocen
la verdad (...) (...) y cuando se les
recita las
aleyas del Graciabilísimo, se postran llorando. Y cuando se les recita (el
Corán), exclaman: 'Creemos en
él,
porque es la verdad de nuestro Señor. En verdad que ya
éramos
musulmanes antes de su revelación.' (...) pero la
mayoría de los
humanos lo desdeña sin escucharlo. Es de lamentar que la mayoría de los
humanos no
conozcamos el idioma árabe clásico, que es la clave para
aprehender la verdadera sustancia del Corán, ya que ésta
se resiente inexorablemente al pasar a cualquier traducción, al
igual que merma la belleza de un poema al ser trasladado a otra lengua,
perdiéndose por el camino su rima, su ritmo y su multiplicidad
de
sentidos y matices. Si toda traducción es traición, tanto
más lo será todo intento de volcar a otro lenguaje una
escritura
que en sí misma es considerada perfecta, inalterable e
infalible,
por ser la palabra de Dios. En verdad que quienes
desprecian
el Mensaje cuando les llega, serán castigados. ¡A pesar de
ser el Libro por excelencia! (...) 'Dado que el
Corán procede
de Dios, y lo rechazáis, ¿habrá alguien más
desencaminado que quien cae en ese error profundo?' No sólo inalterable: también
inalterado.
Así lo ha sido a lo largo de la historia, en que el Corán
ha sido copiado y editado innumerables veces sin variar un ápice
del texto árabe original, según se asegura, por contraste
con lo que ocurre con otros textos sagrados, como pueden ser los del
Nuevo
Testamento cristiano, que históricamente han sufrido cambios,
mutilaciones
y cribas, y que resultan por ello menos fiables como registros
epigráficos
(ahí tenemos, por ejemplo, la existencia de evangelios
canónicos
y apócrifos). Por cierto que lo revelamos
en tu
habla, para que reflexionen. (...) te lo hemos revelado
en lengua
arábiga para que sea un código. Y si hubiéramos
revelado un
Corán en lengua extranjera, habrían dicho: '¿Por
qué
no fueron detalladas sus aleyas? ¿Cómo puede ser un libro
extranjero y un Mensajero árabe?' Respóndeles: 'Es
guía
y bálsamo para los creyentes; pero quienes no creen están
sordos y les resulta incomprensible, como si les llamaran desde un
lugar
lejano.' (Sura XLII, de Axxura o del Concilio, 7) La escritura coránica se convirtió en el canon de la lengua árabe clásica. Reconocida su procedencia divina, admirada por su pureza y belleza estilística, y su riqueza de inflexiones, se tomó como referente para fijar la gramática y la lexicografía del idioma. Numerosos sabios y estudiosos de los primeros siglos del Islam analizaron a fondo sus peculiaridades gramaticales para establecer una normativa que sirviera de guía en el uso del idioma. En ciudades como Basora y Kufa (en el actual Iraq; en aquel entonces bajo la dinastía abbasí) se fundaron escuelas de lengua árabe y se potenciaron los estudios coránicos, que contribuyeron a unificar la morfología y la sintaxis, instaurando así los cánones que aún hoy rigen para el árabe clásico. Cuando existían dudas en la pronunciación de alguna palabra (lo que ocurre con frecuencia en la lengua árabe debido a que las vocales cortas no se escriben), se acudía como fuente de referencia al dialecto de los Quraysh, la tribu del mismo Profeta. Volver al índice de textos En base a la plasmación de los textos coránicos, se comenzó paralelamente a desarrollar la caligrafía, una de las artes mayores del Islam. De la ciudad de Kufa surgió la caligrafía 'cúfica', de rasgos rectilíneos y angulares, que fue utilizada con mano maestra en la decoración de monumentos, como podemos ver en un sinfín de ejemplos en las fachadas y muros de mezquitas, madrasas y mausoleos, siendo la caligrafía desde entonces un elemento decorativo preferente en la arquitectura monumental islámica. A la infalibilidad de sus contenidos y a la armonía de su estilo, había que añadir la belleza visual de las mismas letras, palabras y frases del Corán, cinceladas en finos bajorrelieves, que juegan con los propios rasgos tipográficos del alfabeto árabe (que se escribe, como el hebreo, de derecha a izquierda) entrelazándolos en mil filigranas, y se conjugan e interactúan con otros diseños florales y geométricos hasta alcanzar un nivel de complejidad asombroso. Son las mismas letras las que diseñan, decoran y embellecen los espacios arquitectónicos. Los edificios se convierten así en soportes del Mensaje. El Islam da gran importancia a la palabra escrita, como signo transmisor de la revelación. La escritura es simbolizada metonímicamente por el cálamo (qalam), especie de junquillo que empapado en tinta servía para escribir, término que hoy en día designa al lápiz, la pluma o el bolígrafo. ¡Lee! En el nombre
del Señor
que todo lo creó. (...) Que os enseñó el uso del
cálamo. Aunque todos los
árboles de
la Tierra se transformaran en cálamos, y el océano en
tinta,
y se le añadiesen otros siete océanos, no sería
todo
ello suficiente para escribir las palabras inagotables de Dios; porque
Dios es poderoso y prudente. En verdad que el
Corán es
un mensaje instructivo. ¡Que no lo toquen
sino los
impolutos! Volver al índice
de textos Es inconcebible que el
Corán
sea un libro inventado, ya que es la corroboración de los libros
anteriores a él, la dilucidación de todas las cosas, y
guía
y consuelo para los creyentes. Y cuando se les recita
nuestras lúcidas
aleyas, dicen: 'Este no es más que un hombre que quiere
apartarnos
de lo que adoraban nuestros padres'. Y también dicen: 'Este
Corán
no es más que una mentira inventada'. Y cuando se les anuncia la
verdad, los incrédulos dicen: 'Esto no es más que pura
magia.' En breve serán
evidentes nuestros
milagros en todas las regiones de la Tierra, y en sus propias personas,
hasta que les quede claro que el Corán es la verdad. (...)
(...) Diles: '¡Creo
en todos
los Libros que Dios reveló!' (...) |
| 2. Preceptos del Corán, pilares del Islam |
| En cuanto
a los contenidos del Corán –fuera de
nuestra pretensión exponerlos al completo en este estudio–,
vamos
a extractar unos cuantos conceptos básicos que ayudarán a
hacernos una idea aproximada de sus principales mensajes. Intercaladas
en distintos capítulos del Corán, se van prescribiendo al
creyente una serie de obligaciones, resumidas en los llamados cinco
pilares
del Islam (arkan al-Islam):
- la
declaración de
fe Estos cinco decretos básicos están más claramente sistematizados en los hadith o jadices, antologías de dichos y hechos de la vida de Mahoma, realizadas en los primeros siglos del Islam por compañeros y sucesores del Profeta, y de autenticidad refrendada por distintas series de autoridades. Los hadith son considerados, junto al Corán, una de las fuentes básicas de las leyes islámicas y una guía de moral. Complementarios del Corán, su lectura es tenida por imprescindible para una interpretación más profunda y completa de los contenidos del Libro. El Islam ha sido
construído
sobre cinco pilares: declarar que no hay más dios que Dios y que
Mahoma es el Mensajero de Dios, practicar la oración, pagar el
azaque,
hacer la peregrinación a la Casa, y ayunar en Ramadán.
2.1. La declaración de fe ¡Humanos! (...) No
hay más
dios que Él! ¡Él es quien da la vida y la muerte!
¡Creed
en Dios y en el Profeta (...) En verdad que soy Dios. No
hay más
dios que Yo. Adórame por tanto, y practica la oración en
memoria mía. Todos los musulmanes tienen como obligación rezar a Dios al menos cinco veces al día, en determinadas horas y cumpliendo ciertas condiciones: deben purificarse previamente (lavándose con agua, o si no la hay, con arena, en particular la cabeza, los brazos y los pies), descalzarse, orientarse hacia la alqibla (en dirección a la Meca) y ejecutar una serie de posturas rituales codificadas, incluyendo la genuflexión y la postración hasta tocar el suelo con la frente, en señal de total sumisión a Dios, mientras pronuncian las plegarias. Deben también acudir los viernes a la mezquita. En cualquier lugar al que
vayas,
orienta tu rostro hacia la santa mezquita (la
Caaba), porque ésta es la verdad
del
Señor; y Dios no es indiferente a lo que hacéis.
Tolera, pues, ¡oh
Apóstol!,
lo que dicen los incrédulos, y profesa alabanzas a tu
Señor
antes de la salida del sol, antes del ocaso, y a ciertas horas de la
noche
(...). Creyentes: cuando se os
convoca a
la plegaria del viernes, concurrid al recuerdo de Dios, (...)
El zakat o azaque es una limosna destinada a los pobres y necesitados, que toma la forma de tributo obligatorio anual. El azaque es recaudado en base a cinco tipos de propiedad: grano, fruta, ganado (incluyendo el camélido, ovino y caprino), oro-plata, y bienes muebles, a los que se aplican diferentes porcentajes. En este concepto se basa el sistema tributario de algunos estados islámicos (Arabia Saudí, Yemen), como un modo de redistribución de las riquezas, aunque la tendencia actual, en la mayoría de países que han desarrollado paralelamente un sistema fiscal laico, es dejarlo al criterio individual de los ciudadanos. Él es quien
creó para
vosotros jardines con plantas emparradas y rastreras, y también
las palmeras, las sementeras con frutos de todos los sabores, los
olivos
y los granados, similares y diversos. Comed de sus frutos cuando
estén
en sazón, y el día de su recolección pagad el
azaque;
pero no os excedáis, porque Dios no aprecia a los
pródigos. El Ramadán es el noveno mes del año musulmán, y se considera sagrado. El calendario religioso musulmán es lunar y no solar, por lo que cada uno de sus doce meses dura de novilunio a novilunio: 28 días aproximadamente. Lo cual provoca que el calendario islámico no se sincronice con el gregoriano, de uso universal, y que el Ramadán se desplace cada año unos días con respecto a este último, y vayan rotando las fechas en que cae. La vigesimoséptima noche del Ramadán, llamada lailat al-qadr, la 'Noche del Decreto', pasa por ser la noche sagrada en que el mensaje fue enviado al Profeta ("Por el Libro lúcido; / Que revelamos en una noche bendita", XLIV, 2, 3). Las normas del Islam obligan a los fieles a
ayunar todos
los días del mes, durante el lapso que va del amanecer al
anochecer;
más en concreto, a abstenerse de comer, beber, fumar y mantener
relaciones sexuales durante las horas diurnas. Tampoco se pueden
ingerir
bebidas alcohólicas en todo el mes, ni de día ni de noche
(en los países en que están permitidas, las tabernas
suelen
dar vacaciones a sus empleados y cerrar por esas fechas). El ayuno
condiciona
en gran medida las rutinas cotidianas de los países
mayoritariamente
musulmanes y las actividades laborales diurnas se reducen a niveles
mínimos. El Ramadán no es visto, sin embargo, como una carga. Al contrario, es un mes de espíritu festivo, acogido con alborozo por los musulmanes, que tienen ocasión de compensar las privaciones del ayuno del día con la celebración de festejos durante las horas nocturnas. Las noches son alegres y animadas, y mucha gente permanece despierta hasta el amanecer, reservando las horas de la tarde para dormir. Se cree que la normativa del Ramadán puede derivar de costumbres anteriores, como la celebración del Yom-Kippur (o Día de la Expiación) por los judíos, que implica un periodo de reparación, o del modelo de la Cuaresma cristiana, con sus 40 días prescritos de ayuno y abstinencia. El Corán no especifica, sin embargo, fechas ni plazos, y se muestra flexible con quienes tengan dificultades para practicar el ayuno: los enfermos y los viajeros, a los que hay que añadir las mujeres embarazadas, los niños, los ancianos, los discapacitados, etc. ¡Creyentes! Os ha
sido ordenado
el ayuno, al igual que a vuestros antepasados, para que sintáis
temor por Él. Acabado el Ramadán, los musulmanes
celebran la fiesta
de Id al-Fitr, o de 'Ruptura del ayuno' (Küçük
Bayram, o 'Fiesta Menor', en Turquía), que cae en los tres
primeros
días del décimo mes del calendario islámico, Shawwal.
Se acostumbra en estos días festivos a visitar a las familias y
las tumbas de los difuntos, intercambiar regalos y renovar el
vestuario.
Ésta es una de los dos festividades mayores (Id = Fiesta)
del Islam, siendo la otra el Id al-Adha, o 'Fiesta del
Sacrificio'
(Kurban Bayram, o 'Fiesta Mayor', en Turquía) que cae
hacia
la mitad del último mes, Dhu al-Hidja. El principal acto
de esta fiesta consiste en que cada familia, entre las que pueden
permitírselo,
sacrifica un cordero (o cualquier otro animal lícito, cabeza de
ganado o camello), para repartir sus piezas entre los suyos, sus amigos
y sus vecinos, y también entre los pobres, en
conmemoración
del sacrificio de Abrahán. 2.5. La peregrinación a la Meca Acuérdate de cuando
informamos
a Abrahán del emplazamiento de la Caaba (...) 2.6. Otros preceptos Además de las obligaciones principales sintetizadas en los cinco pilares del Islam, el Corán insta a sus seguidores a obedecer un buen número de normas y directrices de comportamiento, que abarcan toda clase de ámbitos, y regulan desde la moral a los usos sociales, en materias como el matrimonio, el divorcio, las herencias, el atuendo, los modales, la dieta alimenticia, el trato con los infieles, la no-violencia, la yihad o 'guerra santa', etc. Ofrecemos a modo de ejemplos un ramillete de extractos, que darán una idea de la multiplicidad de materias en las que el Libro tiene algo que decir: Y cuando dos bandos de
creyentes
combatan entre sí, reconciliadles. Y si uno provocase al otro,
combatid
al provocador, (...) Creyentes: que
ningún pueblo
se burle de otro; (...) Y no pongas mala cara a la
gente
ni andes con insolencia por la Tierra, porque Dios no aprecia a los
arrogantes
y jactanciosos. Creyentes: evitad la
sospecha siempre
que os sea posible; porque algunas sospechas conllevan el pecado. No os
espiéis ni os descalifiquéis los unos a los otros.
¿Quién
de vosotros sería capaz de comer el cadáver de su
hermano?
¡Sentiríais repugnancia! Temed a Dios, porque Dios es
indulgente
y misericordioso. Castigad con cien azotes a
la adúltera
y al adúltero. Que no os frene la compasión a la hora de
aplicar la ley de Dios, si creéis en Él y en el
día
del Juicio final. No digas nunca:
'Mañana haré
tal cosa'. Y no disputéis con
los seguidores
del Libro (la Biblia),
sino del modo más pacífico. |
| 3. El Corán corrobora la Biblia |
| La
doctrina monoteísta de Mahoma no era
algo que
surgía de la nada del desierto, sino que aspiraba a ser una
prolongación
y una reforma de las doctrinas contenidas en otros libros sagrados
anteriores
al Corán, como el Antiguo y el Nuevo Testamento, cuyos textos
eran
ya familiares a los oídos de los habitantes de la zona.
Así
lo aseveran varias de sus aleyas:
En verdad que te lo
revelamos (el
mensaje del Corán) al igual que se
lo habíamos revelado a Noé y a los profetas que le
sucedieron;
así como se lo revelamos a Abrahán, a Ismael, a Isaac, a
Jacob, a las doce tribus, a Jesús, a Job, a Jonás, a
Aarón,
a Salomón, y otorgamos los Salmos a David. Pero antes que él ya
existía
el Libro de Moisés, que sirve de guía y consuelo: y este
Corán es un Libro que lo confirma, en lengua arábiga;
(...) Después de los
demás
profetas os enviamos a Jesús, hijo de María, corroborando
la Biblia que le precedió, y le otorgamos el Evangelio, que es
camino
y luz, y que confirma la Biblia que le precedió, que es
guía
y consejo para los temerosos de Dios. (Acuérdate)
de cuando Jesús, hijo de María, dijo: 'Israelitas, en
verdad
que soy el apóstol de Dios enviado a vosotros, para corroborar
la
Biblia que me precedió y anticipar la llegada de un
apóstol
posterior a mí, cuyo nombre será Ahmad' (Muhammad). Di: '¡Adeptos del
Libro! No
tendréis base sólida mientras no observéis la
Biblia,
el Evangelio y lo que el Señor os reveló' (...)
Recuerda cuando Dios diga:
'Jesús,
hijo de María: acuérdate de mis mercedes para contigo y
para
con tu madre; cuando te conforté con el espíritu de la
santidad;
cuando hablabas con la gente, en la infancia y en la madurez; cuando te
enseñé la escritura y la sabiduría, la Biblia y el
Evangelio, y de cuando, con mi aprobación, modelaste en barro
algo
semejante a un pájaro, y con tu aliento y mi aprobación
se
convirtió en un pájaro vivo; cuando, con mi
aprobación,
curaste al ciego de nacimiento y al leproso; cuando, con mi
aprobación,
resucitaste a los muertos (...)' Habíamos concedido a
los israelitas
el Libro, la cordura y la profecía, y les agraciamos con todo lo
bueno, y les preferimos a sus contemporáneos. Dijeron: '¡Oh, pueblo
nuestro!
En verdad que hemos escuchado la lectura de un Libro, que fue revelado
después de Moisés, y que confirma los anteriores; y
guía
a los humanos por la verdad y el buen camino.' El ejemplo de quienes son
seguidores
de la Biblia y no observan sus preceptos se parece al del asno que
acarrea
libros. 3.1. Dios creador y omnipotente A Dios pertenece el
misterio de los
Cielos y de la Tierra. Y la llegada de la Hora del juicio
tardará
lo que un parpadeo, o menos tiempo aún; porque Dios es
omnipotente. Suyo es cuanto hay en los
Cielos,
cuanto existe en la Tierra, y entre ambos, y cuanto existe bajo la
Tierra. (Dios)
creó los Cielos, sin columnas visibles; instaló
sólidas
montañas en la Tierra, para que no oscilara con vosotros; y
diseminó
por ella animales de toda especie. Y envió agua del Cielo para
hacer
brotar toda noble planta. Y Él es Quien hace
caer agua
del cielo. Con ella germinan todo tipo de plantas, de las que surgen
verdes
tallos y granos espigados, y las palmeras de cuyas ramas cuelgan
racimos
al alcance de la mano; los viñedos, los olivares y los granados,
de los que hay similares y diversos. Observad sus frutos en el momento
que fructifican y cuando maduran. Verdaderamente, en ello hay
maravillas
para los creyentes. Y Dios creó a partir
del agua
a todos los animales, y hay entre ellos reptiles, bípedos y
cuadrúpedos.
Y es que Dios crea lo que le place, porque es omnipotente.
No existe ser alguno que
camine sobre
la tierra, ni ave que vuele con sus alas, que no creen familias
semejantes
a las vuestras. Nada hemos omitido en el Libro original; al final
comparecerán
ante su Señor. Dios es quien os crea de
débil
esperma, y tras la debilidad os fortalece; tras el vigor os reduce a la
debilidad y la canicie. Él crea lo que desea, porque es
sapientísimo
y poderoso. Os creó a partir de
una sola
persona, luego modeló una esposa de su misma naturaleza; y os
creó
ocho especies de reses. Poco a poco os da forma en las entrañas
de vuestras madres entre tres tinieblas (...) Es el originador de los
Cielos y
de la Tierra, el que creó para vosotros esposas de vuestra
especie,
así como parejas de todas las especies animales. Con ello os
multiplica.
(...) Dios os proporcionó
viviendas
y os otorgó las pieles de los animales, y tiendas, que
manejáis
diestramente tanto cuando estáis de viaje como cuando
acampáis;
y de su lana, pelo y crines fabricáis todo tipo de enseres y
objetos
efímeros. Y es Quien creó
todas las
especies, y os proporcionó naves y animales para vuestro
transporte. Él es Quien os hizo
dominar
el mar, para que de él comiérais carne freca y
extrajérais
objetos para adornaros. Veréis en el mar naves surcando sus
aguas,
para que supliquéis su bondad; y tal vez se lo
agradeceréis. ¿Acaso no es
evidente que
todo lo que hay en los Cielos y en la Tierra se inclina ante Dios: el
sol,
la luna, las estrellas, las montañas, los árboles, los
animales
y gran parte de los humanos? Pero otros muchos merecen el castigo, pues
quien ofenda a Dios no recibirá honra, pues Dios hace lo que le
place. Dios es la luz de los
Cielos y de
la Tierra. (...) ¡Es luz sobre luz! (...) Esta última aleya nos evoca el "Ego
sum lux mundi"
de los textos cristianos, aunque a decir verdad son numerosos los
versículos
que nos traen reminiscencias de diversos pasajes bíblicos.
¿A
quién no le suena haber oído o leído
párrafos
muy semejantes, procedentes del relato de la Creación con que
arranca
el Génesis? Pero esto no ha de extrañar, pues como ya se
ha comentado, el Corán acepta los textos previos de
judíos
y cristianos, y los confirma, adecuándolos a la nueva fe. 3.2. Adán y Eva ¡Hijos de
Adán! Vestíos
con vuestras mejores indumentarias cada vez que practiquéis la
oración;
y comed y bebed, pero no os excedáis, porque Él no
aprecia
a los que abusan. Entonces abrimos las
puertas del
Cielo con agua torrencial. (Sura XI, de Hud, 44) Volver al índice de textos 3.4. Abrahán Y he aquí que nuestros mensajeros angelicales trajeron albricias a Abrahán, a quien dijeron: 'Que la paz sea contigo'. Y él les contestó: 'Y que con vosotros sea la paz'. Y no tardó en ofrecerles un ternero asado; Pero cuando se percató de que sus manos no llegaban a tocar el ternero, desconfió y sintió temor de ellos. Le dijeron: 'No temáis, pues hemos sido enviados al pueblo de Lot.' Su mujer, que estaba presente, se echó a reír; pues le auguramos descendencia con Isaac y, tras él, con Jacob. Dijo: '¡Ay de mí! ¿Yo concebir, que soy una anciana, y mi marido un anciano? ¡En verdad que sería asombroso!' Le dijeron: '¿Acaso te asombras de los designios de Dios?' (...) (Sura XI, de Hud, 69-73) Cuando se presentaron ante
él,
dijeron: 'Paz', y les contestó: 'Paz. Pero me sois
desconocidos'. '¡Señor! Concédeme un hijo virtuoso!' Y le agraciamos con un gentil muchacho. Y cuando se hizo adolescente, su padre le dijo: 'Hijo mío: he soñado que te ofrecía en sacrificio. ¿Qué opinas?' Le contestó: 'Padre, haz lo que te haya sido encomendado. Me hallarás, si Dios quiere, entre los perseverantes'. Y cuando ambos obedecieron, y Abrahán puso a Isaac boca abajo para sacrificarlo, Le llamamos: '¡Oh, Abrahán! Ya has cumplido la visión'. En verdad que así premiamos a los bienhechores. (Sura XXXVII, de Aççaffat o de los Alineados, 99-105) Volver al índice de textos 3.5. Lot y Sodoma Y su pueblo, que había cometido obscenidades, se precipitó hacia Lot, que les dijo: '¡Oh, pueblo mío! ¡He aquí a mis hijas, que os son más lícitas! Temed a Dios y no me avergoncéis ante mis huéspedes. ¿Es que no hay entre vosotros un hombre sensato?' Respondieron: 'Sabes muy bien que no necesitamos a tus hijas, y lo que realmente queremos.' (Sura XI, de Hud, 78, 79) También enviamos a
Lot, que
dijo a su pueblo: '¡Cometéis obscenidades como nadie en el
mundo las cometió antes que vosotros!' 3.6. José (...) y se acordó de José (...) '¡Oh, José, veracísimo! Explícanos qué significan siete vacas gordas que son devoradas por siete vacas flacas, y siete espigas verdes y otras tantas secas (...)' (Sura XII, de Yusuf o de José, 43-46) Volver al índice de textos 3.7. Moisés Cuando hubo llegado al fuego, fue interpelado: 'Moisés: en verdad que soy tu Señor; descálzate, porque estás en el valle sagrado de Túa. Tú eres mi elegido. Escucha, por tanto, lo que he de revelarte. En verdad que soy Dios. No hay más dios que Yo. Adórame por tanto, y practica la oración en memoria mía. (...) ¿Qué portas en tu mano derecha, Moisés?' Dijo: 'Es mi cayado, que uso para apoyarme, para despejar el follaje para mi rebaño, y para otros menesteres'. Él dijo: '¡Tíralo al suelo, Moisés!' Y lo arrojó al suelo, y he aquí que se transformó en una serpiente que empezó a reptar. Le dijo: 'Agárrala sin temor, porque la devolveré a su estado previo. Recoge tu mano en tu costado y la tendrás sana e impoluta, como por milagro. Para evidenciarte algunos de nuestros mayores milagros. Ve hacia Faraón, porque se ha extralimitado.' (Sura XX, de Ta-Ha, 11-24) Y Faraón
arengó a su
pueblo, diciendo: '(...) ¿Acaso no soy preferible a este
desgraciado
que apenas sabe expresarse?' Entonces Moisés
arrojó
al suelo su cayado; y he aquí que se transformó en un
auténtico
serpentón. (...) Y ordenamos a
Moisés: '¡Golpea
el mar con tu cayado!', y el mar se dividió en doce partes, y
cada
parte era como una alta y poderosa montaña. Hicimos a los israelitas
atravesar
el mar. Pero Faraón y sus huestes les persiguieron de forma
malvada
y hostil, hasta que estando a punto de ahogarse, dijo: '¡Ahora
sí,
creo que no hay más dios que el Dios en que creen los
israelitas.
Y soy de los musulmanes!' El pueblo de Moisés,
en su
ausencia, fabricó con las joyas un ídolo en forma de
becerro
que berreaba. (...) En verdad que quienes
adoraren al
becerro, serán objeto de la cólera del Señor y del
oprobio en la vida mundana. Así castigaremos a los falaces.
Israelitas: Os hemos
salvado de vuestro
enemigo y os hemos reunido en la falda derecha del monte Sinaí;
y os hemos enviado el maná y las codornices. Después de haber
aniquilado
las primeras generaciones, otorgamos a Moisés el Libro, como
orientación,
guía y compasión para los humanos, a fin de que
mediten. Concedimos el Libro a
Moisés,
con el fin de orientar a los israelitas. 3.8. David 3.9. Salomón Y sometimos los vientos a
Salomón,
que viajan por la mañana durante un mes y por la tarde durante
un
mes. E hicimos surgir para él un manantial de cobre fundido.
Había
genios (yinn)
que trabajaban a sus órdenes, con el consentimiento del
Señor;
(...) Le dijeron: 'Entra en
palacio'. Y
cuando (la reina de Saba)
lo vio, creyó que era un estanque de agua, y recogiéndose
las faldas, enseñó sus piernas; pero Salomón le
dijo:
'Es un palacio revestido de cristal.' 3.10. Job Y acuérdate de
nuestro siervo
Job, cuando imploró al Señor, diciendo: '¡En verdad
que Satán me inflige penas y tormentos!' 3.11. Jonás 3.12. Jesús y María 3.13. Diferencias con la Biblia Profieren blasfemia
quienes afirman:
'En verdad que Dios es el Mesías, hijo de María'.
Contéstales:
'¿Quién tendría poder para impedir que Dios, si lo
quisiera, fulminase al Mesías, hijo de María, o a su
madre,
o a todos los habitantes de la Tierra? El reino de los Cielos y de la
Tierra,
y lo que entrambos existe, sólo pertenecen a Dios. Él
crea
lo que quiere, porque es omnipotente'. Profieren blasfemia quienes
afirman:
'En verdad que Dios es el Mesías, hijo de María'. Ello a
pesar de que el mismo Mesías había dicho:
'¡Israelitas:
adorad a Dios, que es Señor mío y vuestro!'; a
aquél
que atribuya copartícipes a Dios le será vedado el
Paraíso,
y su morada será el fuego del infierno, pues jamás los
inicuos
tendrán quien les auxilie. De hecho Muhammad (el
profeta Mahoma) no es padre de ninguno de
vosotros, sino el mensajero de Dios y el último de los profetas;
porque Dios es ominisciente. Si los adeptos del Libro
hubiesen
creído en Dios y le temieran, les habría absuelto de sus
pecados y llevado a los jardines del placer. (...) los peores enemigos
de los
creyentes son los judíos y los idólatras; en cambio,
verás
que los más cercanos a los creyentes son los que dicen: 'Somos
cristianos',
ya que tienen sacerdotes y monjes que no se enorgullecen.
Los judíos afirman:
'Uzáir (Ezra)
es hijo
de Dios'; y los cristianos afirman: 'El Mesías es hijo de Dios'.
Tales son las palabras que pronuncian sus bocas: imitan con ello las
palabras
de sus antepasados incrédulos. ¡Que Dios les confunda!
¡Cómo
se desvían! Y di: '¡Loado sea
Dios, que
jamás tuvo hijo alguno!' Dicen: 'El
Graciabilísimo
tiene un hijo'. Alabada sea la majestad del
Señor,
que jamás tuvo cónyuge ni hijos. Si de algo te asombras,
Apóstol,
más asombroso es cuando dicen: '¿Cuando seamos devueltos
al polvo, nos reencarnaremos tal vez en una nueva criatura?' Son
quienes
niegan al Señor, y ellos portarán argollas en sus cuellos
y serán condenados al fuego del infierno, donde
permanecerán
eternamente. 3.14. El alma Te consultarán
acerca del
alma. Respóndeles: 'El alma sólo pertenece a mi
Señor;
y sólo se os ha concedido una mínima parte del
saber.' Hemos creado al hombre y
sabemos
lo que su alma le susurra; porque estamos más cerca de él
que su arteria yugular. (Y a cada alma) se le
dirá:
'Estabas confundido respecto a esto; pero hoy te descorreremos el velo
y tu visión será penetrante.' 3.15. El día del Juicio (...) ¿qué
es la vida
mundana comparada con la otra, sino un placer transitorio?
Y qué es la vida
mundana sino
diversión y juego? Y es que la morada en el otro mundo es la
verdadera
vida. ¡Ojalá lo supieran! Sabed que la vida mundana
es tan
solo juego y distracción, ilusión y mutua vanagloria,
(...) Humanos: temed a vuestro
Señor,
porque la conmoción de la Hora del juicio será
terrible. (...) El día que
vean aquello
que se les había advertido, pensarán que no han
permanecido
en el mundo más que una hora de un solo día. ¡Este
es el Mensaje! (...) Disfrutará de una vida placentera. Por el contrario, aquél cuyas acciones sean livianas en la balanza, Tendrá por morada el abismo. (Sura CI, de Alqari'a o del Día Espantoso, 6-9) Volver al índice de textos 3.16. El Paraíso El destino de los justos y de los creyentes sinceros será el acceso al Paraíso, donde morarán eternamente disfrutando de todo tipo de placeres. El Corán retoma con insistencia este tema. Casi todos sus capítulos hablan en un momento dado del premio y del castigo, de la recompensa que espera a los fieles, los devotos y los contritos, y paralelamente de la punición que sufrirán los inicuos. Cielo e infierno: dos destinos, dos caminos. Un camino de perfección y un camino de perdición. Este es el dilema que se nos plantea a los humanos, bajo la vigilancia de un Dios que, si es benefactor y justo, e indulgente con los que se arrepienten, es a la vez severo e implacable con quienes le desobedecen, descreen o se empecinan en hacer el mal. Para ilustrar al devoto sobre el tipo de recompensas de que podrá gozar en la otra vida, el Libro aporta reiteradas descripciones de cómo será el Paraíso celeste, la morada última de los bienaventurados. Habría que ponerse en la piel de los beduinos que en tiempos de Mahoma habitaban los inclementes desiertos arábigos para calibrar el impacto emocional que les produciría oír hablar de vergeles verdes y umbríos, henchidos de frutas, bajo cuyas praderas corren manantiales de agua pura: el esplendoroso jardín de Alá. Examinemos unos cuantos extractos al respecto, que no son exhaustivos: He aquí la
descripción
del Paraíso prometido a quienes temen a Dios; es un
jardín
bajo el cual corren los ríos; sus frutos son inagotables,
así
como sus sombras. Tal será el destino de los temerosos; en
cambio,
el destino de los incrédulos será el fuego del
infierno. (Los
creyentes) lograrán los jardines
del
Edén, bajo los cuales corren los ríos; donde
lucirán
brazaletes de oro; vestirán ropajes verdes de tafetán y
brocado;
donde reposarán sobre divanes. ¡Qué
magnífica
recompensa y qué feliz morada! (...) quienes se someten a
Dios, ¡Entrad dichosos en
el Paraíso,
junto a vuestras mujeres! En verdad que los que temen
a Dios
estarán en un lugar seguro, He aquí la
descripción
del Paraíso prometido a quienes temen a Dios, donde corren
ríos
de aguas puras, ríos de leche de sabor inalterable, ríos
de vino, deliciosos para los bebedores, y ríos de miel
purificada,
donde tendrán a su alcance todo tipo de frutos, y la clemencia
del
Señor; ¿podrá ello compararse con el castigo de
quienes
arderán eternamente en el fuego y a quienes se les dará
de
beber agua hirviente que desgarrará sus entrañas?
(En
cuanto a los creyentes) les colmaremos de
frutas y de toda la carne que apetezcan. Estarán recostados
sobre tapices
de ricos brocados; y tendrán a su disposición los frutos
de ambos jardines. (...) Habrá (en los
jardines) beldades
candorosas; (...) |