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Presentamos aquí un listado
completo
de las pirámides del Antiguo Egipto, por orden
cronológico
de edificación, con una breve reseña descriptiva de sus
características
más destacables.
Casi todas las pirámides de Egipto han sido
debidamente
identificadas por los investigadores, conociéndose con seguridad
la identidad del faraón titular de cada una de ellas. Aunque no
aparezca inscrito el nombre del rey en la misma tumba, puede aparecer
en
las dependencias subsidiarias, en templos, en estelas, en las mastabas
cercanas de parientes reales y funcionarios, o incluso en graffiti
de los obreros (como en la de Keops). La atribución de cada
pirámide
está pues certificada con bases epigráficas y
arqueológicas.
| Indices de fotos Pág.1: fotos 01-12 : Saqqara. Maidum Pág.2: fotos 13-24 : Maidum. Dashur Pág.3: fotos 25-36 : Dashur. Giza Pág.4: fotos 37-48 : Giza Pág.5: fotos 49-60 : Giza Pág.6: fotos 61-72 : V y VI Dinastías Pág.7: fotos 73-84 : Imperio Medio |
| Cronología |
| La
cronología de los
faraones del antiguo Egipto, que abarca casi tres mil años
(desde
aproximadamente el 3100 a C hasta el 332 a C), se suele clasificar
convencionalmente
en 30 dinastías, y esta convención se basa en los textos
fragmentarios de la 'Historia de Egipto' que nos han llegado de Manetón.
Siendo el sistema cronológico más aceptado por los historiadores, adoptaremos también nosotros esta clasificación, aunque dejando constancia de que se ha de tomar con muchas reservas. Es muy probable, por ejemplo, que algunas de las dinastías mencionadas sean meramente legendarias, o que otras, mostradas como sucesivas, hubieran reinado simultáneamente, cuando en periodos de crisis el valle del Nilo quedaba dividido en dos reinos: el Alto y el Bajo Egipto. Tampoco está claro que haya habido rupturas en la línea dinástica entre algunas familias reales clasificadas como distintas, como ocurre entre la IV y la V Dinastías, o entre ésta y la VI Dinastía. Manetho o Manetón fue un sacerdote egipcio que vivió bajo Ptolomeo I Soter y Ptolomeo II Filadelfo (comienzos siglo III a C). Este personaje es célebre por haber compilado una historia cronológica de los faraones de Egipto basándose en viejos registros de listas de reyes a los que tenía acceso como funcionario de los templos. Aunque había nacido en el Delta, su cultura era foránea (ptolemaica, nacida de la desmembración del imperio de Alejandro, es decir, de origen greco-macedonio). Escribió su Aegyptiaca en griego. No se conserva el original, pero sí retazos de transcripciones insertos en las obras de varios autores posteriores, como Flavio Josefo (s I d C) o los Padres de la Iglesia Eusebio de Cesarea (s IV d C) y Sincelo (s VIII d C). La fiabilidad de Manetón como fuente histórica es mayor que la de Herodoto, dado que aquél no necesitaba de intérpretes nativos para hurgar en los archivos de Egipto: podía descifrar por sí mismo los jeroglíficos de tablillas, papiros y relieves. La egiptología actual bebe además de otras fuentes, contrastándolas y combinándolas entre sí para determinar las fechas y genealogías reales de la larga historia de los imperios del Nilo. Las principales son: 1. La lista real de Saqqara. Hallada en una tumba de este lugar, contiene los nombres de 47 faraones (Museo del Cairo). 2. La lista real de Abydos. El muro de un corredor del gran templo de Seti I en Abydos está decorado con una sucesión ordenada de cartuchos en relieve con los nombres de 76 faraones ordenados cronológicamente, desde el primer faraón, Menes, hasta Seti I, constructor del templo. Faltan las Dinastías XIII a XVII, y tampoco aparecen, por supuesto, los nombres de faraones malditos como Hatshepsut o Amenhotep IV (Ajenaton). Una réplica peor conservada se halló en el vecino templo de Ramses II de Abydos. 3. La lista real de Karnak. Originalmente era una lista de 61 reyes (de Menes a Tutmosis III), incluyendo algunos del Segundo Periodo Intermedio (XIII-XVII D. Museo del Louvre). 4. El Papiro de Turín. Escrito en alfabeto hierático, contenía cuando estaba completo más de 300 nombres de faraones, e incluía la duración de sus respectivos reinados en años, meses y días, por lo que es considerado como una de las fuentes historiográficas más fiables para la datación de las dinastías. 5. La Piedra de Palermo. Es la fuente más antigua. Se trata de un fragmento de una gran losa de diorita fechada en la V Dinastía (hacia 2500-2350 a C), que menciona hechos significativos ocurridos durante los reinados de los monarcas de las primeras dinastías, como las crecidas del Nilo o sucesos militares o religiosos (Museo de Palermo). En base a estas fuentes, respaldados en el estudio de otros vestigios arqueológicos, y siguiendo la numeración ideada por Manetón, los historiadores han elaborado una cronología general básica de los monarcas que gobernaron el Antiguo Egipto durante los tres milenios largos de su historia. Las dataciones son en muchos casos aproximadas, debiendo asumirse cierto margen de error, sobre todo en las fechas más antiguas. La era de la construcción de pirámides reales abarca sólamente los imperios Antiguo y Medio. En el Imperio Nuevo sólo algunos personajes no-reales mantuvieron la tradición erigiendo diminutas pirámides de adobe sobre sus tumbas, pero por entonces los faraones eran enterrados en hipogeos: cámaras subterráneas a las que se accedía por largos corredores excavados en el interior de las montañas. En épocas más tardías hubo un pequeño resurgir de la tradición funeraria piramidal, cuando los faraones nubios (XXV Dinastía) erigieron multitud de pequeñas pirámides para ellos y sus familiares en sus lugares de origen Napata y Meroe, en el país de Kush (Alta Nubia, hoy Sudán). Volver a índice de textos |
| PIRÁMIDES DE
EGIPTO Tabla cronológica y de dimensiones |
| Faraón | Fecha (a C) | Emplazamiento | Base | Altura | Ángulo |
| IMPERIO ANTIGUO | |||||
| III Dinastía | |||||
| Zoser | 2667-2649 | Saqqara | 121 x 109 m | 62,5 m | (Escalonada) |
| Sejemjet | 2649-2643 | Saqqara | 120 x 120 m | 70 m (?) | (Inacabada) |
| Khaba | 2643-2637 | Zawiet el-Aryan | 84 x 84 m | 42 m | (Inacabada) |
| Huni (+ Snefru) | 2637-2613 | Maidum | 144 x 144 m | 92 m | 51º53' |
| IV Dinastía | |||||
| Snefru | 2613-2589 | Dashur (Romboidal) | 189 x 189 m | 101 m | 54º y 43º |
| " " " | " " " | Dashur (Roja) | 220 x 220 m | 101 m | 43º36' |
| Keops | 2589-2566 | Giza | 230 x 230 m | 146 m | 51º50' |
| Djedefre | 2566-2558 | Abu Rowash | 100 x 100 m | 92 m (?) | (Inacabada) |
| Kefren | 2558-2533 | Giza | 215 x 215 m | 143,5 m | 53º10' |
| Baka | 2532 | Zawiet el-Aryan | 200 x 200 m | (?) | (Inacabada) |
| Micerino | 2532-2504 | Giza | 102 x 105 m | 66 m | 51º |
| Shepseskaf | 2504-2498 | Saqqara | 104 x 78 m | 18 m | (Mastaba) |
| V Dinastía | |||||
| Userkaf | 2498-2491 | Saqqara | 73 x 73 m | 49 m | 53º |
| Sahure | 2491-2477 | Abusir | 79 x 79 m | 50 m | 50º45' |
| Neferirkare | 2477-2467 | Abusir | 104 x 104 m | 69 m (?) | 73º |
| Shepseskare | 2467-2460 | Abusir (?) | --- | --- | --- |
| Neferefre | 2460-2453 | Abusir | --- | --- | (Inacabada) |
| Niuserre | 2453-2422 | Abusir | 79 x 79 m | 50 m | 52º |
| Menkauhor | 2422-2414 | Dashur (?) | --- | --- | --- |
| Isesi | 2414-2375 | Saqqara | 79 x 79 m | 50 m | 52º |
| Unas | 2375-2345 | Saqqara | 58 x 58 m | 43 m | 56º |
| VI Dinastía | |||||
| Teti | 2345-2333 | Saqqara | 79 x 79 m | 52,5 m | 53º7' |
| Pepi I | 2332-2283 | Saqqara | 79 x 79 m | 52,5 m | 53º7' |
| Merenre | 2283-2278 | Saqqara | 79 x 79 m | 52,5 m | 53º7' |
| Pepi II | 2278-2184 | Saqqara | 79 x 79 m | 52,5 m | 53º7' |
| PRIMER PERIODO INTERMEDIO | |||||
| VII-VIII Dinastías | |||||
| Kakare-Ibi | Saqqara | 24 x 24 m | ? | 61º | |
| Khuy | Dara | 146 x 136 m | ? | --- | |
| Neferkare | Saqqara (?) | --- | --- | --- | |
| Ity | ? | --- | --- | --- | |
| IX-X Dinastías | |||||
| Merikare | Saqqara | --- | --- | (Sin excavar) | |
| IMPERIO MEDIO | |||||
| XII Dinastía | |||||
| Amenemhat I | 1991-1961 | el-Lisht | 84 x 84 m | 57 m | 54º |
| Sesostris I | 1971-1926 | el-Lisht | 105 x 105 m | 61 m | 49º |
| Amenemhat II | 1929-1895 | Dashur | 50 x 50 m | --- | --- |
| Sesostris II | 1897-1878 | el-Lahun (Fayum) | 106 x 106 m | 48 m | 42º35' |
| Sesostris III | 1878-1841 | Dashur | 104 x 104 m | 78,5 m | 56º |
| Amenemhat III | 1842-1797 | Dashur | 104 x 104 m | 78,5 m | 56º |
| " " " | " " " | Hawara (Fayum) | 104 x 104 m | --- | 48º45' |
| Amenemhat IV | 1798-1786 | Mazghuna | --- | --- | --- |
| Sobeknefru | 1785-1782 | Mazghuna | 52 x 52 m | --- | --- |
| SEGUNDO PERIODO INTERMEDIO | |||||
| XIII Dinastía | |||||
| Khender | Saqqara | 52 x 52 m | 37,35 m | 55º | |
| Ameniquemau | Dashur | 49,5 x 49,5 | --- | --- |
| Relación completa de las pirámides de Egipto |
| Es de destacar el
fenómeno
sorprendente de que las más antiguas pirámides (las de
las
Dinastías III y IV, con más de 4500 años de
antigüedad)
son las mayores en dimensiones y las mejor conservadas de todo Egipto.
Previamente a éstas, las pirámides simplemente no
existían.
Los monarcas de las dos primeras Dinastías (llamadas Tinitas)
eran
sepultados en fosas ocultas bajo superestructuras de adobe en forma de
mastabas o de fachada de palacio, de las que han quedado pocos rastros
(en Abydos y Saqqara). Y después de la IV Dinastía las
pirámides
sufren una claro retroceso en el tamaño y la calidad de
construcción,
iniciándose una lenta decadencia que iba a continuar hasta el
final
del Imperio Antiguo y a lo largo del Imperio Medio. Con el Imperio
Nuevo
se dejaron de construir pirámides reales. Esta insólita evolución de las pirámides es evidente a simple vista, incluso para un profano, y queda reflejada en nuestra exposición fotográfica. La construcción de pirámides pasa de cero a su punto culminante en menos de un siglo (en el lapso entre los reinados de Zoser y Keops), y al poco (tras Micerino) empieza a decaer. Lo mismo ocurre con la calidad de la escultura y la pintura de la época: la IV Dinastía alcanzó un grado de perfección que no se iba a volver a igualar en la historia del arte egipcio. Da la sensación de que la civilización egipcia no ha seguido las pautas evolutivas de otras culturas del mundo (formación - crecimiento - culminación - decadencia), y que tras un largo periodo formativo (neolítico - predinástico - dinastías tinitas) con una arquitectura de carácter muy balbuciente, dio un enorme salto primero a la pirámide escalonada y enseguida a la pirámide perfecta, llegando al apogeo prácticamente desde sus comienzos, en las cuatro primeras dinastías, siendo el resto de su historia la crónica de tres mil años de lento declive. Bien es cierto que hubo en medio de esta decadencia varios resurgimientos temporales de los momentos de esplendor, con la XVIII, XIX y XX Dinastías, los Saítas y los Ptolomeos. Pero ya entonces las pirámides eran cosa del pasado, y ningún otro monumento construido después llegó a tal nivel de magnificencia. Conviene ante todo recordar que las pirámides en sí no son construcciones aisladas, sino que cada una de ellas constituye el elemento principal de un extenso complejo funerario real, que abarca también otros edificios integrados en un plan 'urbanístico' de conjunto. A partir de la IV Dinastía, el complejo piramidal de un faraón se compone de: - La pirámide propiamente dicha, como sepultura del faraón titular. - Una o varias pirámides subsidiarias, adyacentes y de menor tamaño, destinadas a sepulturas de reinas. - Un muro de recinto de planta rectangular, encerrando el conjunto. - Un Templo Alto, adosado a la cara este de la pirámide. - Un Templo Bajo, alejado de la pirámide unos centenares de metros, cerca del límite del terreno cultivable del valle del Nilo. - Una calzada procesional conectando el Templo Bajo con el Templo Alto. - Patios, almacenes y otras dependencias. En algunas ocasiones hacen acto de presencia otros elementos singulares, como la Gran Esfinge junto al Templo Bajo del complejo funerario de Kefren, o la existencia de fosas naviformes para contener barcos de madera en los complejos de Keops o Unas. Por formar parte del conjunto piramidal, creemos pertinente incluir estos casos en la exposición fotográfica. Lo mismo cabe decir de los complejos de mastabas integrados en la necrópolis real. La UNESCO incluyó en 1979 las pirámides de Egipto en su Catálogo del Patrimonio Mundial, con el nombre de 'Menfis y su Necrópolis, y zonas de las Pirámides de Giza a Dashur'. Volver a índice de textos
1. Saqqara. Pirámide escalonada de Zoser
La primera de las pirámides, y la edificación en piedra más antigua del mundo, fue construida para el faraón Zoser, fundador de la III Dinastía y primer monarca del Imperio Antiguo. Su arquitecto, Imhotep, el primero en la Historia del que se conoce el nombre, fue en épocas posteriores divinizado. La pirámide formaba el núcleo central del vasto complejo funerario del rey, cuyas dependencias alcanzaron ya desde el principio un cénit en sus soluciones arquitectónicas. Saqqara es una delimitación convencional de parte de la necrópolis de Menfis, que abarcaba en realidad desde Abu Rowash hasta Maidum, pasando por Giza, Abusir y Dashur, enclaves situados a lo largo de la orilla occidental del Nilo. Se han localizado en Saqqara una treintena de pirámides faraónicas y un sinnúmero de mastabas de parientes reales y altos dignatarios, además de varios cementerios de animales. La Pirámide Escalonada de Zoser es el monumento central del paraje, el que más destaca en medio de un páramo de dunas y montículos acribillado de galerías y cámaras subterráneas que no se adivinan desde el exterior. Forma parte de un vasto complejo funerario que va siendo poco a poco reconstruido. Es obligado recordar aquí la figura de J.P. Lauer, el egiptólogo francés que dedicó sesenta años de su vida nonagenaria al estudio, excavación y reconstrucción del complejo de Zoser. Esta pirámide es el fruto de un experimento arquitectónico que atravesó varias fases constructivas. La tumba real era en principio una mastaba (el tipo de sepultura empleado en la época predinástica y por los reyes de las primeras dinastías), que fue posteriormente ampliada por dos veces. En la etapa siguiente se produjo el gran salto de concepto que consistió en superponer sobre la mastaba una estructura similar pero de menores dimensiones, y sobre ésta otra superestructura menor, y así sucesivamente hasta crear un monumento de piedra escalonado a cuatro niveles. En una última etapa se recreció el edificio en anchura y altura hasta alcanzar seis escalones. La huella y la contrahuella de los escalones no están a nivel, sino ligeramente inclinadas. Tal es la Pirámide Escalonada en su estado actual. En su cara sur puede distinguirse la mastaba primitiva asomando por la base (foto 02). El edificio, de unas dimensiones jamás alcanzadas hasta entonces, emana un fuerte sentido simbólico: la pirámide sería una imagen de la montaña primigenia, una escalera al cielo por la que el soberano ascendía a la esfera de los dioses, un portentoso símbolo del poder y grandeza del faraón. La Pirámide Escalonada fue el primer edificio de Egipto (y de la Historia) construido por completo en piedra, y su arquitecto Imhotep pasó a ser conocido como el inventor de este tipo de arquitectura. Su genialidad abarcó también otros campos, siendo un escritor muy apreciado por sus máximas sapienciales. Los escribas lo hicieron su patrón. En Menfis se le rindió culto como hijo de Ptah y Sejmet, y más tarde se le atribuyeron poderes de dios sanador. Los griegos lo asimilaron a Asklepios. Su tumba es una de las pocas de personajes importantes de la antigüedad egipcia que nunca han sido encontradas, aunque se supone ha de ocultarse en el mismo Saqqara. La cámara sepulcral del faraón, construida en granito rosado de Asuán, estaba instalada en el fondo de un pozo funerario de 27 m de profundidad excavado hacia el centro de la primitiva mastaba que se esconde bajo la pirámide, y acompañada por once tumbas-galería para familiares reales. El acceso a la cámara, por su techo, estaba obstruido con un enorme tapón cilíndrico de granito (de 2 m de alto, 1 m de diámetro y 3,5 toneladas de peso). Con las sucesivas etapas constructivas de la pirámide, se fueron perforando alrededor otras galerías, salas, almacenes y nuevas tumbas, hasta crear al final un auténtico laberinto subterráneo. Algunas estancias de tipo funerario tenían las paredes exquisitamente decoradas con una suerte de embaldosado compuesto por pequeñas placas de pasta de vidrio de color azul-verdoso fijadas adyacentes entre sí. Estas plaquitas imitaban los haces de cañas que se usaban como elemento decorativo en las primeras fases de la arquitectura egipcia. En la época saíta se socavó un largo pasadizo para acceder a la cámara del rey, con el resultado de que se debilitó la estructura interna de la pirámide. Hoy en día la entrada al interior de la Pirámide Escalonada está prohibida a los visitantes, debido al peligro de desprendimiento de bloques de relleno en las galerías. La pirámide escalonada se yergue en la parte central de un vasto recinto urbanizado, que incluye gran número de dependencias. A su rededor hay una serie de patios y capillas ficticias (macizadas con cascotes) de las que no se conoce aún con exactitud sus funciones. Todo el conjunto está delimitado por una larguísima muralla de planta rectangular, rodeada a su vez por un foso. La muralla, de 1.600 m de perímetro, está construida reproduciendo la decoración llamada de 'fachada de palacio', que era la que se aplicaba en el exterior de las mastabas de adobe: 211 bastiones sucesivos sobresalen a intervalos regulares, y a su vez estos bastiones se quiebran con entrantes y salientes ritmados, que crean efectos de claroscuro y rompen con cualquier monotonía. Gran cantidad de puertas ficticias parecen perforar el muro, pero sólo se puede penetrar al recinto por una puerta, que es la única verdadera (foto 03). Curiosamente esta puerta siempre estuvo abierta. No se podía cerrar: sus hojas y goznes son también ficticios, tallados en piedra. Al traspasar la puerta nos encontramos en una larga galería columnada. A un primer golpe de vista, las columnas evocan los gráciles fustes estriados de los templos griegos, y es así que durante un tiempo se las calificó como 'proto-dóricas'. Pero en realidad nada tienen que ver con el dórico, no sólo porque precedan a este estilo dos milenios en el tiempo, sino porque un examen más atento permite observar que los fustes de estas columnas no son estriados ni acanalados, sino más bien fasciculados (foto 04). Como ocurre con otros elementos decorativos del complejo, que reproducen exactamente en piedra las formas y los componentes de la primitiva arquitectura de madera, cañizo o adobe, estos fustes imitan los haces de cañas o juncos utilizados como pilares en otras construcciones más perecederas. Las columnas están adosadas en su parte posterior a la pared por un murete transversal, pero no tienen una verdadera función estructural, sino decorativa: no sostienen el peso del edificio. Recordemos que la arquitectura en piedra estaba dando aquí los primeros pasos, realizando sus primeros ensayos y experimentos. La galería columnada conduce derecha al Patio Sur, un amplio espacio abierto al aire libre al pie de la pirámide. En su parte meridional se levanta la Tumba Sur, situada frente a frente a la pirámide. Esta supuesta tumba es una réplica de la cámara sepulcral de Zoser del interior de la pirámide, con su pozo y su cámara de granito de Asuán, y tiene exactamente sus mismas dimensiones, pero los especialistas no se han puesto de acuerdo sobre su verdadera finalidad. Un templo anejo está adornado en su parte superior con un soberbio friso corrido de cabezas de cobra (foto 05), y da fe del grado de refinamiento a que había llegado ya la arquitectura en estos sus primeros balbuceos. Son dignos de mención otros edificios, algunos parcialmente reconstruidos según el método de anastilosis (aprovechamiento de materiales originales derribados in situ), y otros pendientes todavía de desescombro y excavación, como el grupo de tres estructuras rectangulares de la parte occidental del complejo, que esconden un corredor de 365 m de longitud, con techo curvo y un gran número de galerías transversales, que aún no han sido exploradas con detenimiento. La sensación general que transmiten es la de una arquitectura con soluciones y formas de una absoluta modernidad de concepto, de un estilo austero y a la vez refinado hasta una delicadeza extrema en su conjunto, proporciones y detalles. La cosa tiene su mérito si tenemos en cuenta que estamos hablando de los mismísimos comienzos de la Arquitectura. El Patio del Festival Sed es un espacio ceremonial al aire libre flanqueado por sendas hileras de doce capillas ficticias, construcciones macizas con sólo fachada y sin cámaras interiores, cuyo diseño, con esbeltas columnas adosadas de fuste acanalado sosteniendo techos curvos, reproduce el de construcciones de madera anteriores, y posiblemente tinglados de toldos sostenidos por postes a modo de tiendas de campaña (foto 06). Una plataforma de piedra a un extremo del patio rectangular era la base para el baldaquín del faraón, que presidía la ceremonia. La Fiesta Sed, de origen predinástico, era un ceremonial de reconfirmación del poder del rey como soberano de Egipto, una especie de jubileo. Se celebraba a los 30 años del reinado del faraón, y luego cada tres años. Mediante una serie determinada de rituales se renovaba la fuerza y el poderío del monarca a ojos de la población. Anejos al Patio del Festival Sed se levantan
las llamadas Casa
del Norte y Casa del Sur, también
edificios ficticios
(de interiores macizos rellenos de cascotes) y también de
función
desconocida. Lo que queda de sus fachadas nos muestra una delicada
decoración
de columnas acanaladas adosadas al muro de frontispicio y descansando
sobre
un estilobato. Un friso con el motivo jeroglífico conocido como
'khekeru' adorna el dintel de una puerta que da acceso a un
minúsculo
pasillo con nichos.
Perpendicular a la fachada de la Casa del Norte, un muro tiene un
entrante
adornado con tres columnas de fuste de sección triangular y
capiteles
papiriformes. Siendo el papiro la planta heráldica del norte (el
loto es la del sur), cabe concluir que las Casas del Norte y del Sur
estarían
asociadas simbólicamente con la tradicional división
política
del valle del Nilo en los denominados Bajo y Alto Egipto. El llamado Templo T, de cometido desconocido, es una construcción de planta rectangular con sus ángulos reforzados por toros cilíndricos, y una complicada distribución interior en la que destacan tres columnas de fustes estriados adosadas a muretes (foto 07). Mencionemos para terminar el 'serdab' del templo funerario de Zoser, situado en el patio al norte de la pirámide. Esta orientación es propia de la III Dinastía, pues a partir de la IV el templo alto de las pirámides sería siempre adosado a su cara este, apuntando al sol naciente, adoptando así una clara simbología de carácter solar. El serdab es una cámara de piedra de forma cúbica completamente cerrada, cuya única salida al exterior consiste en dos pequeños orificios, a través de los cuales puede atisbarse parcialmente el interior. Todas las mastabas de la época tenían su serdab, y en él estaba depositado la estatua que hacía de doble del difunto titular de la tumba; a través de los agujeros llegaba hasta la estatua el humo de los inciensos encendidos en las ceremonias post-mortem en honor al personaje. El de Zoser es el único serdab que se conoce en una pirámide y albergaba dentro la estatua sedente y policromada del faraón (foto 08). La que ocupa hoy su lugar no es sino una réplica, y el original puede verse en el Museo del Cairo. El mausoleo de Zoser creó precedentes, y todas las subsiguientes pirámides de la III Dinastía fueron escalonadas. Con la IV Dinastía se fue más allá en la depuración del diseño arquitectónico, creando la pirámide de caras lisas o pirámide 'perfecta'. Tras algunos tanteos fracasados (Maidum, Romboidal), la pirámide perfecta se logró por primera vez con la Pirámide Roja de Dashur, construida por Snefru. Las siguientes fueron las grandes pirámides de sus sucesores Keops y Kefren. Volver a índice de textos Saqqara. Pirámide de Sejemjet
Esta misteriosa pirámide invisible yace enterrada bajo las arenas del desierto, al sur de la pirámide de Unas y no lejos del complejo piramidal de su antecesor Zoser, en Saqqara. Descubierta en 1951, es una de las últimas pirámides en ser conocida por la egiptología. El único vestigio material que delata su presencia es una porción de su muro de recinto que emerge entre las dunas. Como el de Zoser, está ritmado de pequeños bastiones que forman entrantes y salientes, según el diseño denominado de 'fachada de palacio'. El recinto es rectangular y muy alargado: 545 m de longitud, casi tanto como el de Zoser, mientras su anchura sólo alcanza los dos tercios del de aquél. El conjunto está orientado con una ligera inclinación respecto al eje norte-sur. Dada la semejanza entre ambos complejos, es posible que el arquitecto fuese Imhotep, el mismo que edificó la Pirámide Escalonada de Zoser. Compartimentado en tres patios, el central encerraba las pirámide escalonada del Horus Sejemejet, probable hijo de Zoser. Su construcción fue abandonada al poco de empezar, pues sólo se excavaron los corredores y salas subterráneos, y se levantaron unas pocas hiladas de su superestructura. La brevedad del reinado de Sejemjet, de no más de siete años, fue la causa de esta brusca interrupción de las obras. De haber sido completada, la pirámide hubiera sido más alta que la de su antecesor en el trono. La cámara sepulcral estaba labrada en la roca del subsuelo. Cuando se descubrió, una pared de piedra cerraba el acceso, que al estar intacta, sin agujeros de ladrones, hizo creer a los arqueólogos que por fin iban a encontrar inviolada una tumba del Imperio Antiguo. Dentro había un sarcófago de alabastro cerrado y sellado. Cuando se procedió a abrir el sarcófago, la decepción fue grande: el interior estaba vacío. Sejemjet nunca había sido inhumado allí. Otro misterio a añadir a los abundantes que depara el estudio de las pirámides de Egipto. Volver a índice de textos Zawiet el-Aryan. Pirámide de Khaba
Gracias a la información aportada por la pirámide de Sejemjet, se pudo deducir la identificación de otra pirámide hasta entonces anónima localizada en la necrópolis real de Zawiet el-Aryan, a 5 km al sur de Giza. Se trataba de la pirámide escalonada del Horus Khaba (III Dinastía, 2643-2637 a C aprox.), sucesor de Sejemjet, muy parecida en diseño al complejo piramidal de este faraón. Como ocurrió con la de su predecesor en el trono, la construcción de la pirámide de Khaba fue interrumpida prematuramente, no habiéndose levantado más que las primeras hiladas de sillares de su superestructura (su altura actual alcanza los 20 m), bajo la cual se había excavado en la roca la cámara sepulcral, y los pozos y galerías de acceso. Volver a índice de textos
2. Maidum. Pirámide de Huni - Snefru
Esta pirámide es la más sureña de la necrópolis menfita, y los árabes la llaman el-haram el-kadhdhab, o 'falsa pirámide'. Lo cual no es de extrañar, pues su perfil, que se recorta en el desierto a la orilla de fértiles campos de cultivo, no se parece al de ninguna otra, recuerda a cualquier cosa menos a un complejo piramidal (foto 14). La pirámide de Maidum debe su extraño aspecto a haber sido construida en tres fases, y luego parcialmente desmantelada: la primera fase sería una pirámide escalonada de siete pisos, la segunda un recrecimiento de la pirámide hasta los ocho pisos, ambas probablemente levantadas por Huni, último rey de la III Dinastía. La tercera fase sería el primer intento de pirámide perfecta, habiendo ordenado Snefru (fundador de la IV Dinastía y padre de Keops) cubrir la pirámide escalonada con un revestimiento liso que en épocas posteriores desapareció en su zona superior, dejando a la vista restos de las pirámides escalonadas primitivas asomando sobre una colina de escombros. La entrada está en la cara norte, a 18,5 m del suelo. Un largo y estrecho corredor desciende a través primero de los sillares y después excavado en la roca madre, hasta hacerse horizontal, atravesar dos antecámaras y desembocar en una chimenea que conduce hacia arriba a la cámara real. El suelo de ésta se sitúa al mismo nivel que la base de la pirámide. Se trata de una cámara rectangular con un techo angular en falsa bóveda, formada por aproximación de hiladas de dos de las paredes (características que se repiten en las pirámides Romboidal y Roja, ambas construidas por el mismo faraón Snefru en Dashur), y que alcanza los 5,05 m de alto. La tumba fue violada en una época indeterminada, y la desaparición de los sillares de caliza fina de su revestimiento externo, los que la convertían en pirámide perfecta, se habría dado ya posiblemente desde el Imperio Nuevo, expoliados como cantera, y no sería consecuencia de un colapso de la construcción, como se afirma en ocasiones. Las excavaciones han despejado adosada a la cara este una capilla funeraria, con dos cámaras, una de las cuales alberga un altar flanqueado por dos estelas. Sería el primer caso de un 'Templo Alto' situado en la cara oriental de una pirámide, y por tanto conectado a la simbología solar (los de la III Dinastía, emplazados en la cara norte, estaban asociados a una simbología estelar, al estar orientados hacia las estrellas circumpolares). Una calzada de acceso de 715 m de largo, labrada en la roca, conectaba este Templo Alto con el Templo Bajo en el valle. Apenas queda algo de esta vía, que se ha excavado sólo en parte, y menos aún del Templo Bajo, cuyas exiguas ruinas han sido dañadas por la subida de nivel de la capa freática del Nilo, como consecuencia de la regulación de su caudal desde la presa de Asuán, un problema que afecta hoy a muchos otros monumentos y tumbas del antiguo Egipto. La pirámide de Huni-Snefru estaba provista de una pirámide subsidiaria, adyacente a su cara sur, y de un muro de recinto cuadrangular, que englobaba el complejo. Todos estos elementos arquitectónicos hicieron su aparición aquí, en los comienzos de la IV Dinastía, y desde entonces se convirtieron en una constante (con variaciones en su distribución) en todos los complejos piramidales de los Imperios Antiguo y Medio. Los alrededores de la pirámide están urbanizados de mastabas. Al norte, las de los príncipes y otros personajes de alto rango, sus exteriores de adobe y estuco realzados con la decoración de 'fachada de palacio', sus interiores ornados de buenos bajorrelieves y pinturas. De la mastaba de Nefermaat y de su esposa Itet proviene el famoso friso de las 'Ocas de Maidum' que se puede contemplar en el Museo del Cairo. De la tumba de Rahotep y Nofret, más lejana y deteriorada, salió el magnífico grupo escultórico de Rahotep, hijo de Snefru, y de su mujer Nofret, 'la bella', esculturas que parecen estar vivas, demostración fehaciente de que los antiguos egipcios lograron dominar el arte de la inmortalidad (foto 13). Volver a índice de textos 3. Dashur. Pirámide Romboidal
Mirando hacia el sur desde la Pirámide Escalonada de Saqqara, se las divisa en la lejanía, con sus inconfundibles perfiles jalonando el horizonte del desierto. Son las pirámides Roja y Romboidal de Dashur. Ambas fueron construidas por un mismo faraón: Snefru, el fundador de la IV Dinastía, el mismo que mandó remodelar la pirámide escalonada de Maidum para transformarla en lisa, el padre del gran Keops. Dashur es otra de las delimitaciones convencionales de la gran necrópolis menfita. Se trata de una inmensa extensión ondulada de montículos de arena y tierra, un par de kilómetros al sur de las pirámides más meridionales de Saqqara Sur, cerca del actual poblado rural de Dashur, y a sólo seis kilómetros de la antigua Menfis. En esta zona, que hasta hace pocos años no se podía visitar por estar enclavada en terreno militar, existen cinco pirámides. Tres de ellas (Amenemhat II, Sesostris III y Amenemhat III) pertenecen al Imperio Medio y se encuentran muy arruinadas. Pero las otras dos, las de Snefru, remontándose a casi los comienzos del Imperio Antiguo, se hallan entre las más enteras de todo Egipto y, en cuanto a dimensiones, son las más grandes después de las de Keops y Kefren. En pocos sitios se puede observar mejor que aquí la paradoja que se da en la arquitectura faraónica: el hecho de que las pirámides más grandes y mejor conservadas sean a la vez las más antiguas. La Pirámide Romboidal de Snefru en Dashur es una pirámide excepcional por varias razones. Es la única que cambia de ángulo de inclinación (de 54º a 43º) en sus cuatro vertientes, ofreciendo un perfil insólito que no se repetirá en ninguna pirámide egipcia, con sus aristas quebradas en ángulo obtuso, y sus caras dobladas ('bent pyramid') como para formar las ocho facetas de un gigantesco diamante clavado en las arenas del desierto. Es la única que tiene dos entradas (una en la cara norte, como era preceptivo, pero otra en la cara oeste, caso excepcional en Egipto) con dos corredores que conducen a sendas cámaras funerarias, independientes entre sí. Es también la única pirámide que conserva un alto porcentaje de su revestimiento exterior primitivo de caliza fina, por lo que permite apreciar de cerca, mejor que cualquier otra, el extraordinario nivel de precisión que alcanzaron los antiguos egipcios en el trazado de las caras y aristas de las mayores pirámides. El porqué del insólito cambio de ángulo en la pendiente de la Pirámide Romboidal es objeto de discusión entre los estudiosos. Los arqueólogos se remontan aquí a un tiempo en que no sólo las pirámides, sino la misma arquitectura de piedra está inmersa en un proceso fundacional, de pura experimentación y constantes tanteos. Es normal que con frecuencia surjan errores, rectificaciones y cambios en el proyecto. Comenzada como una pirámide con la fuerte inclinación de 54º, al detectar los constructores deficiencias en la estructura o en la solidez del terreno de la base, se decidió cambiar la inclinación de las caras a una pendiente menos arriesgada (43º). Por el mismo tiempo Snefru emprendería el proyecto de remodelación de la pirámide de Maidum, transformando la pirámide escalonada de su padre Huni en una pirámide de caras lisas. Vista de lejos, la Pirámide Romboidal, a diferencia de las restantes, parece estar casi totalmente recubierta de una capa de enlucido de color crema claro, tirando a blanco. Pero la aproximación al pie de la pirámide hace desvanecer lo que no es sino una ilusión óptica: lo que parecía una delgada cascarilla superpuesta a los sillares resulta ser el primitivo revestimiento de caliza fina de Tura de las caras de la pirámide, compuesto en sí mismo por bloques colosales en tamaño pero exactos en la precisión de sus cortes (foto 23). Las vastas superficies de las caras de la pirámide son completamente planas; las aristas de las esquinas, perfectamente rectilíneas (foto 25). Y el espectador, anodadado, puede llegar a imaginarse el verdadero aspecto que tuvieron las pirámides en su tiempo: gigantescas moles geométricamente perfectas, austeras de líneas, visibles desde la lejanía reluciendo al sol. Los sillares de caliza fina del revestimiento de la parte inferior de la pirámide están colocados con cierto grado de inclinación hacia el interior, lo que hace su extracción más dificultosa de lo habitual y ello contribuyó a que fueran saqueados en menor grado que los de las restantes pirámides. Los sillares del revestimiento de la parte superior están instalados, en cambio, horizontalmente. La transición entre las dos partes de la pirámide está tan perfectamente realizada que cuesta creer fuera fruto de un cambio improvisado de proyecto, y se diría que la pirámide fue concebida tal como es desde el principio. Se conjetura si no se intentó reflejar simbólicamente la existencia de dos pirámides en una (dos pendientes, dos entradas, dos cámaras funerarias...). La entrada de la cara norte se abre a casi 12 m de altura y da paso a un corredor de 1,10 m de alto por 1,06 de ancho, que permite a una persona descender agachada a lo largo de una rampa de 25º de pendiente y 80 m de longitud, para adentrarse en lo más hondo de la pirámide. Los últimos 22 m están socavados en la roca del subsuelo. De pronto el corredor se hace horizontal y su techo se eleva bruscamente hasta los 12,60 m. Se trata de una antecámara o vestíbulo. Para llegar a la verdadera cámara funeraria hay que remontar esos 12 metros, accediendo a ella por el techo del vestíbulo; hoy esta operación se realiza usando un destartalado andamiaje con tambaleantes travesaños de madera que dejaron olvidado los últimos investigadores, mientras que la entrada a la pirámide permanece cerrada a los visitantes indefinidamente. La cámara funeraria tiene parecida estructura a la de la pirámide de Maidum: planta rectangular y falsa bóveda por aproximación de hiladas de las paredes, como si fuera el hueco interior de una pequeña pirámide de perfil muy puntiagudo. La altura total de la cámara alcanza los 17 m, y su vértice superior está cubierto por una sola losa horizontal. La entrada de la cara oeste de la Pirámide Romboidal se divisa desde el exterior, aparentemente inaccesible, a la desacostumbrada altura de 33 m, y está desplazada 14 m al sur del eje central de la pirámide. El corredor descendente fue despejado y explorado por primera vez en 1951. Su sección es parecida a la del corredor norte, y su longitud alcanza los 64,5 m, variando su pendiente de bajada (30º y 24º), hasta alcanzar el nivel del suelo de Dashur y hacerse entonces horizontal durante otros 20 m. Tras atravesar unas cámaras de rastrillos para bloqueos se llega a la segunda cámara funeraria de la pirámide, situada a 4 m sobre el nivel del suelo y a poco metros por encima del vértice de la falsa bóveda de la primera cámara. Esta segunda cámara funeraria es parecida en estructura a la primera. Mide 6,70 x 5,20 m de base, y su falsa bóveda de aproximación de hiladas alcanza una altura de 16,50 m. Las dos cámaras funerarias parecen independientes entre sí. Pero en realidad no lo son, pues en una época indeterminada alguien excavó un túnel, groseramente tallado entre los sillares, que consiguió conectar la primera cámara con el corredor de acceso a la segunda cámara. Los ladrones de tumbas ya habían hecho por aquí su visita, y los arqueólogos nunca encontraron restos humanos o materiales en su interior. La Pirámide Romboidal dispone de una pirámide subsidiaria situada cerca de su cara sur y exactamente alineada a su eje central (foto 21). No se sabe la titularidad o el cometido de esta pirámide satélite. En la cara este se han excavado los restos de una capilla, con un altar flanqueado de dos grandes estelas (foto 22), en una disposición muy semejante a la capilla este de la pirámide de Maidum. Una calzada de acceso parte del ángulo nororiental del muro de recinto para bajar en dirección al valle del Nilo, pero se interrumpe a medio camino al desembocar en un imponente templo de piedra, hoy muy arruinado, entre cuyos relieves se ha identificado el nombre del faraón Snefru. Volver a índice de textos 4. Dashur. Pirámide Roja
Al parecer, los dioses concedieron a Snefru vida y poder suficientes como para hacerse construir una tercera pirámide, dos kilómetros al norte de la Romboidal, la llamada Pirámide Roja, donde supuestamente descansaron sus restos (no se puede decir que para la eternidad, pues nunca han sido encontrados, en ninguna de sus tres pirámides). Puede ser significativo que la pendiente de esta tercera pirámide sea la misma que la pendiente 'menos arriesgada' (43º) de la parte superior de la Pirámide Romboidal; lo cierto es que con dicho ángulo, la Pirámide Roja resulta ser la de perfil más achatado de todas las de Egipto (foto 28). Su nombre le viene del tono rojizo de los bloques de piedra local que componían el núcleo de la pirámide, que tras el saqueo del revestimiento de caliza fina de sus caras, quedaron a la vista y expuestos a la extrema intemperie del desierto, habiendo sufriendo la erosión de los vientos a lo largo de los siglos. De ahí su tan degradado aspecto. Con sus 220 m de lado-base y sus 104 m de altura, la Pirámide Roja resulta ser la tercera en volumen de las pirámides de Egipto, tras las de Keops y Kefren. Si entendemos por 'pirámide perfecta' una pirámide de caras lisas (por contraposición a una escalonada), la Pirámide Roja de Dashur sería la primera pirámide perfecta de la Historia, tras los intentos fracasados de la Romboidal y del alisamiento de la de Maidum. La siguiente sería la Gran Pirámide de Keops, el hijo y sucesor de Snefru. Por una abertura de entrada a 28 m de alto en su cara norte, se desciende agachado por un corredor de 1,20 m de alto y 27º de pendiente a lo largo de 63 m. Luego el corredor se hace horizontal y accede a una serie consecutiva de tres cámaras casi iguales. De planta rectangular, tienen un techo en falsa bóveda por aproximación de hiladas de dos paredes opuestas, formando un ángulo agudo cuyo vértice supera los 12 m de altura (foto 31). La tercera cámara está más elevada que las dos anteriores y orientada de forma perpendicular a las dos primeras. La Pirámide Roja de Snefru es la única del Imperio Antiguo que conserva su piramidón, la piedra que remataba el vértice de la pirámide (foto 30), ella misma con forma de pirámide también: la parte conteniendo al todo. Miembros del Instituto Arqueológico Alemán, que llevaban desde 1980, bajo la dirección de R. Stadelmann, realizando excavaciones en Dashur, hallaron el bloque monolítico fragmentado. Tras su recomposición fue instalado en los recintos del Templo Alto, del que apenas quedan unos muretes de adobe al pie de la cara este de la pirámide. Es de señalar que el grado de pendiente de las caras del piramidón es ligeramente más empinado que el de la misma pirámide. De la calzada de acceso y el Templo Bajo de la Pirámide Roja apenas quedan restos. A la vista de la pirámide de Maidum, de cuyo reconversión de escalonada a lisa fue su artífice, y de las Pirámides Romboidal y Roja de Dashur, que son la tercera y cuarta en tamaño, se puede concluir que el faraón Snefru fue el mayor constructor de la Historia de Egipto. Los volúmenes sumados de las tres pirámides de Snefru superan el volumen total de las pirámides de Giza. A ello hay que añadir que en el periodo de los reinados de Huni y Snefru se construyeron a lo largo del valle del Nilo otras siete pirámides escalonadas más pequeñas (de entre 18 y 35 m de lado, la mayoría de tres escalones), sin corredores ni cámaras, que no tenían función de tumba, sino tal vez de mojones de reafirmación de la autoridad real. Las localizaciones de estas pirámides son: Seila (Oasis del Fayum). La más grande. Cinco escalones. Zawiet el-Mayitin. La única pirámide situada en la orilla oriental del Nilo. Cuatro escalones. Abydos Nagada El Kula Edfú Isla Elefantina (Asuán) Volver a índice de textos 5. Giza. Gran Pirámide de Keops
La Gran Pirámide de Jufu o Keops es la mayor de las casi ochenta pirámides de Egipto (primitivamente alcanzaba los 146 m de alto) y la única de las 'Siete Maravillas' del mundo antiguo que queda en pie. Junto a ella se levantan la pirámide de Kefren, la segunda en tamaño (136,5 m de altura), y la pirámide de Micerino (66 m). Las tres, junto a los templos, la Gran Esfinge, pirámides subsidiarias y mastabas circundantes, forman el complejo arqueológico de las Pirámides de Giza (foto 32). Fue mandada construir por Keops, el hijo y sucesor de Snefru, en un altozano rocoso donde ya existían mastabas de las tres primeras dinastías, situado en el punto más noroccidental de la cadena líbica, en un paraje abundante en roca caliza utilizable de cantera. Se calcula que el número de bloques de sillar empleados en la pirámide (de 69 cm de alto y 2,5 toneladas de media) ronda los 2.300.000, y que la masa de piedras alcanza los 2.500.000 m3. El interior de la Gran Pirámide esconde el sistema de cámaras y corredores más complejo de todas las pirámides. Se compone de: - Un corredor descendente que partiendo de la entrada en la cara norte, penetra a gran profundidad bajo el lecho de la roca madre para desembocar en la llamada Cámara Subterránea. - Un corredor ascendente que se bifurca del anterior para dirigirse hacia la Cámara del Rey. - Un corredor horizontal que se bifurca del anterior a más altura para conducir a la llamada Cámara de la Reina. - La Gran Galería, el espacio hueco más grande del interior de la pirámide, que es una prolongación de la galería ascendente, y está cubierta con una bóveda formada por aproximación escalonada de las hiladas de sillares de las paredes laterales que alcanza los 8,46 m de altura (foto 39). - La Cámara del Rey, un paralelepípedo formado por inmensas losas de granito rojo de Asuán, de 10,49 x 5,25 m de base y 5,85 m de alto (foto 39). Contiene todavía in situ un sarcófago monolítico de granito sin tapa, de dimensiones ligeramente superiores a la puerta de entrada a la cámara, por lo que debió ser instalado en la cámara durante el proceso de construcción de la pirámide y no después. Una pequeña antecámara con raíles tallados en sus paredes permitirían el bloqueo de la Cámara del rey mediante rastrillos deslizantes que caerían desde el techo. - La llamada Cámara de la Reina, una estancia de 5,23 x 5,76, recubierta en caliza, con techo a dos aguas y un nicho en la pared del fondo, cuyo cometido nada tiene que ver con las esposas del faraón (que eran enterradas en las pirámides satélite del exterior) y sigue siendo desconocido. - La Cámara Subterránea, de función también desconocida, excavada en la roca madre de la base del monumento. Además de estas estancias y galerías principales, hay que mencionar otros elementos constructivos: - Las llamadas cámaras de descarga, una superposición de cuatro pequeños espacios vacíos entre losas de granito situados encima de la Cámara del Rey, el superior con una bóveda a dos aguas, que se ha demostrado no descargan en realidad el peso de la superestructura. Allí se encontraron unos graffiti de obreros que permitieron la identificación de la pirámide como la de Jufu. - Los conductos, llamados a veces 'de aireación', y otras 'conductos estelares'. Son cuatro pequeños canales de sección cuadrada que, partiendo dos de la Cámara del Rey y dos de la de la Reina, ascienden a través de la masa pétrea de la pirámide en dirección al exterior. Los dos canales que parten de la Cámara del Rey alcanzan efectivamente la superficie de las caras norte y sur de la pirámide. Los que salen de la cámara de la reina se interrumpen al cabo de cierto tramo. Ambos han sido explorados (en 1993 y 2002) con pequeños robots móviles provistos de vídeo. Tras deslizarse cuesta arriba hasta los 64 m de alto, cada uno de los robots se ha topado con un obstáculo: una losa vertical labrada en buena caliza obstruyendo el paso, con dos piezas clavadas de cobre a modo de agarraderas, únicos elementos metálicos jamás hallados en la pirámide. La losa del conducto sur fue perforada para continuar la exploración, sólo para hallar tras un corto tramo otra losa vertical bloqueando el conducto. - Un túnel vertical y tallado irregularmente que conecta la base de la Gran Galería (donde confluye el corredor horizontal que lleva a la Cámara de la Reina) con la Cámara Subterránea. Podría ser un túnel de escapatoria para los obreros tras bloquearse los accesos a las cámaras. Volviendo al exterior de la Gran Pirámide, hay otro aspecto sorprendente a destacar, y es que esta es la única pirámide que no tiene las caras lisas, sino cóncavas. Cada una de sus caras está doblada por la mitad por su apotema, formando dos triángulos isósceles que forman entre sí un pequeño ángulo de apenas 27 minutos de grado. La concavidad es tan ligera que no se aprecia a simple vista, pero sí cuando los rayos del sol naciente los días de equinoccio inciden sobre la pirámide. Entonces media cara queda en sombra y otra media iluminada por el sol. El efecto fue descubierto por el egiptólogo británico Petrie en 1880, y ha sido confirmado mediante fotografías. Al pie de la Gran Pirámide se pueden ver cuatro enormes agujeros en forma de barco, que en su día contuvieron (uno todavía lo contiene) auténticos barcos de madera, con todas sus piezas, mástiles y remos desmontados y enterrados, cada uno en una fosa (foto 37). Eran las 'barcas solares' de Keops, listas para su inmediata botadura, con las que el faraón una vez inhumado en la pirámide emprendería su singladura por los espacios del inframundo y los espacios estelares rumbo a la esfera de los dioses, donde sería equiparado al resto de las deidades. Una de las barcas solares de Keops, descubierta en 1872, fue remontada y es custodiada en un museo cercano a su primitivo emplazamiento. Allí podemos admirar el barco más antiguo del mundo, perfectamente conservado gracias a haber sido construido en madera de cedros del Líbano. Paralelas a la cara este de la Gran Pirámide, pero desplazadas más hacia el sur, se levantan las tres pirámides subsidiarias, tradicionalmente atribuidas a las reinas esposas de Keops. En muy diferentes estados de conservación, dejan adivinar su estructura interior escalonada (aunque el revestimiento exterior, perdido, era en origen liso). Cada una de ellas posee, excavada bajo su mole, una cámara subterránea a la que se accede por un corredor descendente. Entre pirámide y pirámide se abre en el suelo una cavidad en forma de nave, de menor tamaño que las fosas naviformes de Keops, y dispuestas de forma transversal a éstas. Volver a índice de textos Abu Rowash. Pirámide de Djedefre
Poco se sabe de este oscuro faraón que gobernó fugazmente el Valle del Nilo, en un paréntesis entre los reinados de Keops y Kefren, célebres por haber construido las dos mayores pirámides de Egipto (y del mundo). Hijo de Keops, fue quien se encargó de organizar los funerales de su padre. Este dato le designa como heredero al trono, al que, dada la longevidad de su antecesor, accedió a muy avanzada edad. Fue el primer faraón que incorporó a su nombre el dios Ra (o Re), con la carga simbólica que ello conllevaba de refuerzo de la ideología solar en la religión egipcia, y de identificación del faraón con la propia divinidad. Práctica que adoptaron la mayoría de sus sucesores: Kefren (o Khaef-Re), Micerino (o Menkau-Re), Sahure, Neferirkare, Niuserre, etc. El premio Nobel de Literatura egipcio Naguib Mahfuz, fallecido en agosto de 2006, escribió en su juventud una novela de ficción histórica ('La maldición de Ra', 1939) en la que relataba la supuesta vida de este desconocido faraón. La escasez de datos históricos sobre el personaje dio al novelista una gran libertad a la hora de abordar el tema. Por alguna razón, Djedefre no emplazó su complejo funerario en la meseta de Giza, como hubiera sido lo lógico, sino en una colina a 8 km al noroeste de la Gran Pirámide de su padre Keops, en el lugar conocido como Abu Rowash, situado justo en el vértice del Delta del Nilo. Existían ya allí otras tumbas más antiguas, datables en la I Dinastía. Hoy no queda de la pirámide sino su núcleo de piedra, al haber sido utilizada como cantera a lo largo de los siglos. La distribución de sus elementos es parecida a la de otras pirámides de la IV Dinastía, con una calzada de acceso de 1.700 m (la más larga del Imperio Antiguo), un muro de recinto, una pirámide subsidiaria y la entrada situada en la cara norte. La estructura interna revela sin embargo un retroceso a fórmulas constructivas de la III Dinastía, con una amplia trinchera descendente excavada en la roca del suelo, de paredes en talud, que conduce a la cámara sepulcral, revestida, como el resto de salas y pasillos, con granito rojo de Asuán. El sarcófago nunca fue hallado, pero cabe la posibilidad de que esté todavía sepultado entre los escombros que rellenan el fondo de la excavación. El Templo Alto, del que no queda ningún resto, estaría situado frente a la cara norte, como era habitual en la III Dinastía. El Templo Bajo aún está pendiente de excavación. Una fosa naviforme se abre frente a la cara este, pero, en lugar de una embarcación, se encontraron dentro varias estatuas de Djedefre que habían sido deliberadamente destruidas. Volver a índice de textos
La gran pirámide de Kefren, hermano y sucesor de Djedefre, a su vez hijo y sucesor de Keops, es ligeramente inferior en altura (143,5 m) a la pirámide de Keops, pero su mayor grado de pendiente y el estar situada sobre una protuberancia del terreno le confieren un aspecto más alto y esbelto. Es inconfundible por su caperuza coronando la cúspide, único resto que conserva de su primitivo revestimiento de caliza fina de Tura, tras su secular expolio como cantera (foto 42). La primera hilada de la base era de granito rojo de Asuán. La pirámide de Kefren contrasta en gran manera con la complejidad de su hermana mayor de Keops en lo que respecta a su estructura interna. A excepción de dos corredores que conducen, uno a través del cuerpo de la pirámide, y el otro socavado en el subsuelo de roca, a una cámara con sarcófago, totalmente desnuda y con techo a dos aguas, el resto de la pirámide es, que hasta ahora se sepa, totalmente macizo. Sorprende tal despilfarro de material y mano de obra para erigir una montaña artificial sólo destinada a cubrir una diminuta cámara tallada a ras de suelo. Los experimentos realizados con instrumentos detectores de rayos cósmicos (instalados en la cámara funeraria), destinados a medir las posibles variaciones en la densidad de la masa de la pirámide y, por tanto, la hipotética existencia de otras cámaras ocultas en el macizo piramidal, no han dado resultados concluyentes. La cámara funeraria tiene planta rectangular de 14,5 x 5 m de lado, y su techo a dos aguas está formado por grandes losas de caliza formando un ángulo cuya arista alcanza casi los 7 m de alto. La inclinación de estas losas es la misma que la de las caras exteriores de la pirámide. El sarcófago, vacío, está incrustado en un rehundido del suelo, asomando sólo la tapa. Sus dimensiones son mayores que las del corredor de acceso a la sala, de lo que se deduce que el sepulcro fue depositado en su sitio durante la construcción de la pirámide, antes de ser techada la cámara. De la pequeña pirámide subsidiaria del complejo de Kefren apenas quedan restos, pero se sabe estaba situada al sur y (como ocurre en las pirámides de Maidum y Romboidal) exactamente alineada con el eje central de la pirámide mayor. Se desconoce su función: si fue tumba de reina o receptáculo para el 'ka' (o doble) del faraón. El Templo Alto del complejo piramidal de Kefren es uno de los más grandes y menos arruinados de todo el Imperio Antiguo. Sus gigantescos bloques de caliza, caprichosamente erosionados por el roce de arenas y viento, superan a veces en tamaño a los de la misma pirámide y pueden pesar más de cien toneladas. La planta del templo era compleja, con salas columnadas, patio, cinco capillas para divinidades, y almacenes, todas las dependencias conectadas entre sí por un enrevesado sistema de corredores y pasillos. Este modelo se iba a repetir, con variantes, en todos los templos altos de las pirámides del Imperio Antiguo. También Kefren dispuso de barcas solares para su viaje al otro mundo. Eran cinco, y fueron enterradas en otras tantas trincheras en forma de nave, excavadas en torno al Templo Alto, y que los arqueólogos hallaron vacías. La calzada de acceso al complejo de Kefren es claramente visible en todo su trayecto, al haber preservado gran parte de sus cimientos. Parte oblicuamente de la fachada del Templo Alto y baja con decisión la ladera oriental del promontorio de Giza, para desembocar, tras casi 500 metros de recorrido y bordeando la Esfinge por su flanco derecho, en el Templo Bajo, conocido también como Templo de Granito. Este santuario, el mejor conservado del Imperio Antiguo, es célebre por el virtuoso uso que en él se hizo de los enormes monolitos de granito rojo que componen sus muros, pilares y dinteles, un alarde arquitectónico que causa aún hoy asombro por su simplicidad de líneas y modernidad de concepto. En el vestíbulo de este templo, Mariette descubrió la magnífica estatua de diorita del faraón Kefren que puede admirarse en el Museo del Cairo. Volver a índice de textos 7. Giza. La Esfinge (Imperio Antiguo, IV Dinastía). Fotos 43-47 Próxima al ángulo noroeste del Templo Bajo, o de Granito, del complejo piramidal de Kefren, se levanta la Gran Esfinge, guardiana del lugar de Giza, y frente a ella yacen las ruinas de otro santuario paralelo (foto 43), llamado Templo de la Esfinge, muy semejante en planta al Templo Alto de Kefren. En una teogonía como la egipcia, donde proliferan los dioses representados con cuerpo humano y cabeza de animal (de chacal en el caso de Anubis, de ibis en Thot, de leona en Sejmet, de cocodrilo en Sobek...), la esfinge es un ser híbrido compuesto a la inversa: con cuerpo de animal y cabeza de hombre. No se trata de ninguna deidad, sino más bien de un monstruo con atribuciones de guardián, centinela o numen protector de determinados templos o recintos sacros, apostado por lo general a su entrada. Los árabes llaman a la Gran Esfinge de Giza Abu l-Hol, cuya traducción, el 'padre del terror', parece evocar todavía ese antiguo significado. Su rostro mira al este y ve salir cada día el sol. Las estatuas de esfinges abundaron en Egipto y otras culturas de Oriente Próximo (véanse en fotoAleph las esfinges hititas de Alaca Höyük, en territorio de la actual Turquía), pero la Esfinge de Giza está considerada como la primera de todas, la más antigua. No se puede precisar con seguridad su datación. Dado que parece estar integrada en el complejo piramidal de Kefren, al lado del Templo Bajo y orillando la calzada de acceso, se suele fechar en tiempos de este faraón (IV Dinastía, hacia 2550 a C). Apoya esta hipótesis el gran parecido entre el rostro de la Esfinge y el de la estatua de Kefren hallada en el Templo Bajo de su pirámide y expuesta en El Cairo. No sólo los rasgos de la cara: la corona en forma de 'nemes' (ese característico tocado faraónico con una tela a rayas que sobresale tras sus orejas) y el 'ureus' (el amuleto en forma de cabeza de cobra o de buitre que sale de la frente del faraón, símbolo de su poder real) guardan también notables semejanzas en una y otra escultura. La de Giza no sólo es la más antigua de las esfinges, sino que también ostenta el rango de ser la escultura más grande de Egipto, tierra pródiga en estatuas colosales. No se trata de una escultura en sentido estricto, pues su condición híbrida se extiende también a la técnica: está en parte tallada y en parte construida. Su núcleo es un promontorio rocoso natural que fue parcialmente labrado para crear la cabeza y el torso. El resto del cuerpo consiste en un recubrimiento de hiladas de piedra sillar, convenientemente dispuestas para modelar las redondeadas formas del cuerpo de un león en reposo, con sus extremidades, cuartos traseros, garras y cola perfectamente distinguibles. Llaman la atención las excesivamente alargadas proporciones del cuerpo del león (foto 47), que no armonizan con el tamaño de la cabeza, defecto que se atribuye a la aparición de fallos estructurales en el núcleo de la roca durante su construcción, que obligaron a prolongar la longitud del animal. Tiene 57 m de largo y 20 m de alto. La oreja mide 1,37 m y la nariz 1,70 m. En el transcurso de los siglos ha padecido los efectos de la erosión provocada por las arenas arrastradas por el viento. Ha tenido varias restauraciones, las primeras ya en tiempos antiguos, la última hace escasos años, pero su deterioro sigue imparable. Varias veces ha tenido que ser desenterrada, al haber sido ocasionalmente cubierta por las dunas del desierto. Herodoto y otros escritores clásicos que visitaron las pirámides omiten en sus obras la descripción de la Esfinge, por lo que cabe deducir que en su tiempo estaba totalmente sepultada bajo la arena. Es conocida la leyenda inscrita en los jeroglíficos de una gran lápida instalada entre las patas delanteras de la bestia por orden de Tutmosis IV (XVIII Dinastía). En ella Tutmosis IV relata en primera persona que la Gran Esfinge se le apareció en sueños cuando era príncipe, y le prometió que si la desenterraba del manto de arenas que la cubría, a cambio ella le favorecería para que llegara a ser faraón; como así ocurrió. La Esfinge ha sufrido también grandes daños perpetrados por la mano del hombre. Así, su rostro perdió la nariz y la típica barba postiza de los faraones ya en la época de los mamelucos (hacia el siglo XIV d C). No fue este deterioro producido, pues, por las prácticas de tiro de los soldados napoleónicos, como se ha afirmado a veces. Zawiet el-Aryan. Pirámide de Baka
Baka o Nebka fue un hijo de Djedefre (el hermano mayor de Kefren). Apenas existe información de este monarca, pues su reinado fue incluso más efímero que el de su padre: duró menos de un año. Su ascenso al trono se data en el 2532 a C, entre los reinados de Kefren y Micerino. Tan breve fue su mandato, que la construcción de su pirámide fue abandonada al poco de empezar, y no queda de ella sino lo que es la excavación preliminar: una gran zanja de 106 m de largo y 6 m de ancho, por la que desciende en varios tramos una rampa que en su última sección se convierte en escalera. La zanja desemboca en el fondo de una cavidad rectangular de 21 m de profundidad con el suelo empedrado de losas de granito (una de ellas, la central, de 43 toneladas). En este pavimento hay incrustado un sarcófago de granito de forma ovalada, caso éste sin precedentes en la cultura faraónica. Fue descubierto en las excavaciones de 1900 por Bersanti, arquitecto del Departamento de Antigüedades Egipcias. Aunque la tapa del sepulcro estaba sellada con argamasa, su interior resultó estar vacío. Volver a índice de textos 8. Giza. Pirámide de Micerino
Tras el fugaz reinado de Baka, llegó al poder Menkaure (nombre castellanizado, en base a su transcripción en griego, como Micerino), hijo de Kefren. Micerino mandó construir su tumba junto a las de su padre Kefren y su abuelo Keops, en la meseta de Giza. Con sus 66 m de alto, la pirámide de Micerino es la tercera en tamaño de las pirámides de Giza, y la sexta de todo Egipto. No obstante, pese a sus notables dimensiones, es claramente visible la drástica reducción de tamaño que experimentó esta pirámide en comparación a sus inmediatas predecesoras (las de Kefren y Keops, ambas de más de 140 m de alto). Su altura es de menos de la mitad, y su volumen sólo llega al 10% de la de Keops. Del revestimiento exterior de la pirámide quedan algunos extensos fragmentos, que nunca fueron expoliados gracias a haber permanecido durante siglos soterrados bajo las dunas. Así, ha podido comprobarse que se utilizaron dos tipos de roca en el recubrimiento de las caras: granito rojo y caliza de Tura. Las capas de caliza fina cubrían la parte superior de la pirámide, y han desaparecido. En cambio, los bloques de revestimiento de granito que lucían las dieciséis primeras hiladas (la cuarta parte de la superficie) se han conservado en un gran porcentaje, sobre todo en la cara este (foto 49). Algunos están todavía sin desbastar, lo que confiere a la superficie un aspecto almohadillado. Un corredor descendente, que parte de la entrada situada a 4 m de altura en la cara norte, penetra tras atravesar la sillería de la pirámide dentro de la roca madre, estando a partir de ahí todas las cámaras, antecámaras y pasillos excavados en la roca, por debajo de la base de la pirámide, con excepción de un pasillo que sube paralelo y por encima del corredor antedicho, para desembocar abruptamente en el núcleo de la pirámide, sin más salidas. El resto del edificio es macizo. La cámara funeraria se encuentra a 15 m por debajo de la base de la pirámide, tiene una bóveda a dos aguas y sus paredes están revestidas de granito. En 1837 los arqueólogos Perring y Vyse descubrieron en esta sala un magnífico sarcófago de basalto, labrado con decoración de 'fachada de palacio'. Embarcada la pieza en un navío con rumbo a Inglaterra, un naufragio llevó a pique el barco con su tesoro a la altura de la bahía de Cartagena, donde todavía estará reposando en el fondo del mar. El Templo Alto de Micerino se parece en muchos aspectos al Templo Alto de Kefren, y es también de dimensiones descomunales (foto 48). Empezado por Micerino, fue terminado por su hijo y sucesor Shepseskaf. La calzada de acceso superó los 600 m de longitud para llegar al Templo Bajo, también acabado por Shepseskaf, cuya planta se asemeja a la del Templo Alto. De las tres pirámides-satélite de Micerino, dos están inacabadas, mostrando el perfil escalonado de su núcleo, y la tercera, que era lisa, es atribuida a la reina Jamerernebty II, esposa principal de Micerino (foto 50). Las tres disponen de corredores descendentes que llevan a sendas cámaras funerarias subterráneas. Volver a índice de textos 9. Saqqara. Mastabat-Faraun
El complejo funerario de Shepseskaf (hijo y sucesor de Micerino y último rey de la IV Dinastía) constituye una especie de paréntesis en la línea evolutiva de la arquitectura de las pirámides. Su tumba no es una pirámide, sino una edificación en forma de sarcófago gigante, que recuerda a una mastaba de alargada planta rectangular, más que cuadrangular (foto 59). No se levanta en Giza, como las de sus antecesores, sino aislada en la zona sur de Saqqara. Ni existían precedentes en Egipto de este tipo de enterramiento, ni creó escuela, pues quienes sucedieron en el trono a Shepseskaf volvieron a la forma pirámide para sus tumbas, y tal preferencia se mantuvo hasta el final del Imperio Medio. Con el Imperio Nuevo se adoptó el hipogeo (tumba subterránea oculta al fondo de un pasillo excavado en la roca de la montaña) como tipo de enterramiento real. Por otro lado, el Mastabat-Faraun de Shepseskaf estaba dotado con el conjunto de dependencias que es constante en todo complejo piramidal: muro de recinto, templo alto, calzada y templo bajo. Los muros de la mastaba tienen un talud de 70º y alcanzan los 18 m de alto, prolongándose los de las fachadas cortas por encima del techo para formar dos parapetos. La parte inferior del edificio estaba revestida con granito rojo, y la parte superior con caliza de Tura. La entrada se ubicó, como de habitual, en la cara norte. Un corredor, primero descendente y luego horizontal, recorre más de 40 m para llegar, atravesando sistemas de bloqueo por rastrillos, a una antecámara, prolongada a la izquierda en un pasillo que va a parar a cuatro almacenes, y que por la derecha comunica con la cámara funeraria. Ésta habitación, recubierta de granito, bajo un techo a dos aguas, conservaba cuando se exploró los restos de un sarcófago de basalto. Aunque se haya dado en clasificar convencionalmente a Shepseskaf como el último faraón de la gloriosa IV Dinastía, no parece que se dio una clara ruptura dinástica entre la IV y la V Dinastías, y el tránsito se hizo sin tensiones. No existen datos concluyentes para asegurarlo, pero es probable que Shepseskaf estuviera casado con Khentkaus, una dama de alto rango de la familia real por la rama de Keops, que dio a luz tres hijos, al menos dos de los cuales llegaron a ser faraones: los primeros de la V Dinastía. Lo que sí está claro es que a partir de entonces se produce un evidente bajón en la calidad constructiva y dimensiones de las pirámides. Volver a
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Khentkaus es el nexo de unión entre la IV y la V Dinastías. Su titulatura incluye la expresión 'Madre de dos Reyes', y por lo menos dos de sus tres hijos llegaron a ser faraones (Sahure y Neferirkare). Se duda si estuvo casada con Shepseskaf, último rey de la IV Dinastía, o con Userkaf, primero de la V D. La tumba de Khentkaus fue construida en Giza, en una depresión que se abre entre las calzadas de los complejos de Kefren y Micerino. Durante un tiempo los egiptólogos creyeron que era una pirámide inacabada. Sin embargo, su tipología se acerca más al Mastabat-Faraun o a otras mastabas de familiares reales que se levantan por los aledaños, aunque con la particularidad de que parte del edificio no está construido, sino que aprovecha un promontorio rocoso natural, coronado a su vez por una mastaba de forma escalonada hecha con sillería. Disponía de un muro de recinto, y de una fosa para enterrar un barco funerario. Su interior responde a las estructuras internas de las pirámides de la IV Dinastía, con un corredor descendente que conduce a antecámara, cámara funeraria y almacenes. Las paredes estaban decoradas con relieves pintados. La cámara funeraria está totalmente excavada en el interior de la roca del promontorio natural que constituye el núcleo del edificio. Guardaba un sarcófago de basalto, bajo una ligera bóveda. Junto a la tumba de Khentkaus se pueden ver los restos de una serie de habitáculos, que juntos formaban la llamada 'ciudad de la pirámide' (foto 55). Era allí donde residían los sacerdotes y funcionarios encargados del culto post-mortem a Khentkaus. Volver a índice de textos
La transición de la IV a la V Dinastía se produjo sin ruptura, llegando Userkaf al trono como descendiente de Keops por la rama de Khentkaus. Userkaf hizo construir su pirámide junto al complejo funerario de Zoser, adosada a la zona nordeste de su foso de recinto (foto 61). Las características topográficas del terreno y la escasez de suelo disponible en esa zona forzaron a adoptar una orientación norte-sur al conjunto, con el Templo Alto situado excepcionalmente en su cara meridional. Tras la regresión arquitectónica que supusieron las tumbas en forma de mastaba de Shepseskaf y de Khentkaus, Userkaf adoptó de nuevo la forma de pirámide, pero redujo drásticamente su calidad de construcción. Su interior no estaba consolidado con grandes estructuras de losas y sillares, como se había hecho hasta entonces, sino simplemente relleno de pequeños bloques de piedra. La técnica era mucho menos costosa en tiempo y mano de obra, y con el enlucido exterior a base de caliza de Tura el efecto final era tan flamante como el de las pirámides de la IV Dinastía. Pero la chapuza no resistió el peso de los siglos. Todas las pirámides que se construyeron desde entonces siguiendo este procedimiento (las de la V y VI Dinastías) han sufrido tremendamente los estragos del tiempo, quedando en su mayoría reducidas al estado de amasijos de piedras, escombros y arena que se asemejan a colinas naturales. Un corredor primero inclinado y luego horizontal baja a la sala funeraria precedida de una antecámara. Ambas cámaras tienen un techo a dos aguas y están construidas en caliza de Tura. En la cámara sepulcral se hallaron restos de un sarcófago de basalto. En el Templo Alto, decorado con buenos relieves de caza, pesca y huerta, de los que apenas quedan unos escasos fragmentos, se recuperó la cabeza de una estatua gigante del faraón, que hoy se exhibe en el Museo del Cairo. El complejo de Userkaf poseía dos pirámides subsidiarias, una sin sarcófago, y otra de una reina. La calzada de acceso y el Templo Bajo permanecen sin excavar. De Userkaf subsisten también las ruinas de su Templo Solar (templo funerario dedicado al culto al dios Ra) en Abu Gurob, cerca de Abusir. Volver a índice de textos Las pirámides de Abusir Fotos 62-64 El grupo de las pirámides de Abusir dibuja con sus arruinados perfiles una pequeña cordillera de colinas surgiendo de la arena, 3 km al norte de la Pirámide Escalonada de Saqqara. Más allá, en el horizonte, los días sin bruma se divisan las tres pirámides de Giza. Son éstas más antiguas, pero su nitidez de líneas y perfección de formas arquitectónicas contrasta con el deplorable estado de las pirámides de Abusir, expoliadas por el hombre y erosionadas por los siglos hasta llegar a parecer simples montículos, más naturales que artificiales. Son las pirámides de Sahure, Neferirkare, Neferefre y Niuserre, los inmediatos sucesores de Userkaf, primer rey de la V Dinastía. Los historiadores suponen que en Abusir debe esconderse la pirámide inacabada de Shepseskare, que no ha sido aún identificada, pero de la que se hallan referencias en textos. Abusir. Pirámide de Sahure
Es la primera de las pirámides del grupo. Las excavaciones han despejado una larga calzada procesional de 235 m que conectaba el Templo Bajo con el Templo Alto. El Templo Alto es de dimensiones y complejidad inusuales. Los 10.000 metros cuadrados de sus paredes estaban recubiertos con espléndidos bajorrelieves pintados, que han desaparecido en su mayor parte, conservándose poco más que un 1% de su superficie. Poseía una pirámide subsidiaria. Abusir. Pirámide de Neferirkare
Es la mayor pirámide del grupo de Abusir. No obstante el complejo piramidal quedó inacabado por la muerte de Neferirkare (hermano menor de Sahure), que había llegado al trono a una edad muy avanzada. El templo bajo y la calzada, apenas esbozados, fueron reaprovechados por Niuserre para su propio complejo funerario. De uno de sus almacenes provienen los llamados 'Papiros de Abusir', una colección fragmentaria de textos y cuentas referentes a la administración del templo funerario, que han suministrado gran cantidad de información acerca de los rituales de culto, el servicio y la organización administrativa de los complejos piramidales del Imperio Antiguo. Por estos papiros se conoce también la estrecha relación entre las pirámides y los templos solares construidos por los faraones de la V Dinastía, siendo estos últimos los lugares donde se recaudaban las ofrendas para abastecer las necesidades del culto funerario en los templos altos de las pirámides. En las cercanías de la pirámide de Neferirkare se pueden detectar los escasos restos de hasta tres pirámides subsidiarias. Volver a índice de textos Abusir. Pirámide de Shepseskare (?) De este faraón sólo se conoce el nombre, ya que figura en la Lista de Reyes de Saqqara. No se sabe, sin embargo, dónde construyó su pirámide o su templo solar. Se cree que puede pertenecerle una excavación previa para pirámide detectada al noroeste de la pirámide de Sahure. De ser así, y si hubiera sido concluida, esta pirámide sería la mayor de todo el grupo de Abusir. Abusir. Pirámide de Neferefre
Neferefre fue hijo de Neferirkare. La construcción de su pirámide (al sur del grupo de Abusir, y próxima a la de Neferirkare) fue abandonada antes de alcanzar unos pocos metros de altura. Un pequeño templo de ladrillo situado al este bastó para mantener activo el culto funerario al faraón. El complejo carecía de Templo Bajo y calzada de acceso. Se sabe que Neferefre mandó construir un templo solar, cuyo emplazamiento todavía no ha sido identificado. Abusir. Pirámide de Niuserre
Sus Templo Bajo y Templo Alto están conectados por una larga |