Aguas termales
surgidas de las montañas
del centro de Turquía portan sedimentos calcáreos en
disolución
que, al depositarse sobre las irregularidades del terreno, crean este
fantástico
paraje, donde se reproducen las extrañas formaciones propias de
las cavernas de la Tierra.
El sitio se llama
Pamukkale (en
turco, 'castillo de algodón'), aunque el algodón es en
realidad
mármol travertino blanco como la nieve, que se precipita en
cascadas
sólidas por los acantilados de una meseta. Los romanos
construyeron
sobre ella la ciudad de Hierapolis.
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Pamukkale.
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