Orgosolo,
un pequeño
pueblo de pastores y campesinos en la isla de Cerdeña (Italia),
ha adquirido renombre en los últimos años por el
original conjunto de murales pictóricos que animan sus calles y
embellecen sus casas y edificios públicos.
En Orgosolo los muros no murmuran, sino que hablan,
peroran, pronuncian soflamas, protestan por las injusticias, claman
contra los abusos del sistema. Los personajes del Guernica
se han mudado tras el bombardeo a vivir a Orgosolo. El espíritu
de Picasso se pasea por el lugar. También tiene aquí su
segunda casa el Chaplin de ¡Armas
al hombro!, que sigue satirizando, hoy como entonces, el absurdo
de la guerra.
Orgosolo es una gran pinacoteca al aire libre, donde la
pintura se conjuga con la arquitectura y el paisaje para crear algo
único que es a la vez un pueblo y una instalación, un
medio de expresión popular y un altavoz de denuncia social.
Así lo ha sabido captar el fotógrafo
valenciano Javier Galiana, y
así nos lo muestra en esta exposición. Más
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