Yemen, el
legendario
país
del incienso y de la mirra, conocido desde la antigüedad como la
Arabia
Felix, va abriendo sus fronteras al mundo. Y gracias a ello
tenemos hoy
el privilegio de descubrir una sociedad que, con un pie en el siglo
XXI,
preserva todavía sus modos de vida inmersos en los usos
medievales.
A la incomparable belleza de sus paisajes y aldeas, a la
fantástica
arquitectura de sus casas-torre y sus mezquitas, se une algo aún
más valioso: el calor humano de sus gentes. Ellos, los
yemeníes,
sus rostros, sus figuras, sus ambientes, son el motivo de esta
exposición
de retratos, con la que queremos rendir un modesto pero sentido
homenaje
a este pueblo admirable. Más
información