Exposiciones fotográficas

El amanecer del budismo

Lugares santos del budismo en la India

 

Bodh-Gaya

El amanecer del budismo 

Fotos 001-020

   El lugar llamado Bodh-Gaya (o Buddha-Gaya), ubicado en el estado indio de Bihar, cerca de la ciudad de Gaya, es uno de los sitios más sagrados del budismo. Aquí fue donde se hallaba el árbol de Bodhi (o árbol de Bo), bajo el cual el príncipe Siddharta Gautama alcanzó la Iluminación y se convirtió en el Buda.
   El templo llamado Mahabodhi en Bodh-Gaya conmemora arquitectónicamente este acontecimiento y tiene una gran significación religiosa para los budistas de todo el mundo. En su parte trasera todavía se ve una higuera pipal, con el tronco rodeado de un vedika o balaustrada, que se dice descendiente del primitivo árbol de Bo (foto003).
   En el siglo III a C el emperador Ashoka fundó aquí una simple capilla, que fue posteriormente (s. II-I a C, época sunga) cercada por una balaustrada de piedra, parte de la cual se conserva todavía en el museo. La capilla fue reemplazada en el periodo Kusana (s. II d C), siendo provista con revestimienos y estatuas en el periodo pala-sena (750-1200). 
   El templo Mahabhodi ocupa el emplazamiento de la primitiva capilla de Ashoka. Es uno de los más antiguos templos budistas construidos enteramente en ladrillo que permanecen en pie en la India (periodo gupta tardío, s. VI d C), si bien sufrió en épocas posteriores numerosas remodelaciones y añadidos, sobre todo en los siglos X y XI. Fue drásticamente reconstruido por Sir Alexander Cunningham en el siglo XIX, y finalmente restaurado por budistas birmanos en 1882. 
El amanecer del budismo   Su actual aspecto presenta una esbelta estructura en forma de torre piramidal de 54 m de altura, elevada sobre una plataforma de 8 m. En cada uno de los cuatro ángulos se levanta una torre, réplica a escala reducida de la principal. En el interior, al fondo, se halla una estatua colosal del Buda, en postura de loto, cubierta de un revestimiento dorado.
   Alrededor del templo se levantan multitud de pequeños stupas y templetes de diversas épocas, así como estelas (ss. IX al XI) donde se ven representadas figuras del Buda, algunas con corona (un motivo del mahayana tardío). Una losa pasa por ser el 'Trono de Diamante' (vajrasana), milagrosamente surgido bajo la sombra del árbol de Bodhi, aunque probablemente data de tiempos de Ashoka. Una moderna balaustrada de piedra reproduce la original. 
   Un museo alberga varias reliquias budistas, entre ellas los escasos restos de la antigua balaustrada de época sunga. La parte superior muestra representaciones, con un estilo de fuerte influencia helenística, de los dioses védicos Indra y Surya, e ilustran relatos de las vidas anteriores y de la vida terrestre del Buda. Se ven medallones, centauros, una mujer desnuda alada sobre un tritón, yaksis, seres mitológicos, el árbol de Bodhi rodeado de una vedika, así como múltiples elementos de arquitectura de madera. Pero ninguna representación figurativa del Buda, al que solo se alude por símbolos.
   En Bodh-Gaya abundan los alojamientos para peregrinos budistas, que afluyen desde diversos países de Asia. Varios gobiernos de estos países han erigido en este santo lugar sus respectivos templos budistas, cada uno de ellos con su propio estilo nacional, lo que permite apreciar la gran diversidad de soluciones arquitectónicas que se da en el arte budista: un templo en estilo thai, con un juego de tejados superpuestos acabados en punta (foto017), construido por el gobierno de Tailandia; un templo tibetano, con vistosas columnas y pinturas murales de gran colorido (foto018); un templo japonés en un altozano, con un Buda gigante de 25 m de alto que sobresale por encima de los árboles y las casas (fotos019 y 020), inaugurado en 1989 por el Dalai Lama, tras cuatro años de construcción. 
   El complejo templario de Mahabodhi en Bodh-Gaya fue incluido en 2002 en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

 

 




Sanchi
   
Fotos 021-050

   
   Sanchi es el conjunto de monumentos búdicos más antiguo de la India, y uno de los mejor conservados. Está enclavado sobre un cerro de arenisca de cima plana de 90 m de altura cercano a Bhopal, capital del estado de Madhya Pradesh, a orillas del río Betwa. 
El amanecer del budismo   Poco se sabe de la historia de Sanchi, cuyo complejo monástico no es mencionado en los textos antiguos, a pesar del carácter monumental de la mayoría de sus construcciones y del hecho de que fue fundado por Ashoka, emperador de la India (265-238 a C), que había contraido matrimonio en la ciudad de Vidisha, a 9 km de este lugar. Aunque fue restaurado y embellecido por los reyes sunga (s. II a C), los shatavahana (s. I a C), los kushana, los gupta y los pratihara, a medida que el budismo fue extinguiéndose en la India el lugar fue quedando olvidado, hasta caer en la ruina. Los primeros estudios del yacimiento se deben al arqueólogo británico Sir John Marshall, quien a partir de 1912 trabajó en la reconstrucción de sus edificaciones.
   Los monumentos más notables de Sanchi son tres stupas: 
   -Stupa nº 1 o Gran Stupa. Fundado por Ashoka (s. III a C) y agrandado en los siguientes siglos.
   -Stupa nº 2, con balaustrada decorada en el periodo sunga tardío (s. I a C)
   -Stupa nº 3, con un simple torana o pórtico ceremonial de fines del s. I a C y del s. I d C.
   El Gran Stupa de Sanchi fue redescubierto en 1808. Comenzado a construir probablemente por orden de Ashoka a mediados del siglo III a C, más tarde fue agrandado a casi el doble de su tamaño por los reyes sunga. El túmulo inicial de ladrillo de Ashoka fue conservado intacto en el interior de la nueva construcción de piedra sillar: una semiesfera de 40 m de diámetro y 18 m de altura (foto022) rodeada de una masiva balaustrada (vedika) de piedra de 4 m de alto (foto035), perforada en los puntos cardinales por cuatro portales (torana) profusamente esculpidos con relieves y estatuas (foto024). 
   El stupa en sí se compone de una plataforma de 5 m de alto que conforma una terraza deambulatoria alrededor de la mole maciza semiesférica (anda) que representa la bóveda celeste cubriendo la Tierra. A media altura, la semiesfera está ceñida por otra balaustrada a la que se accede por un doble rango de escaleras helicoidales adosadas a su superficie (foto037). La cúpula está rematada por un pequeño recinto cuadrado de balaustradas (harmika), que encierra un pedestal sobre el que se yergue un mástil (yasti) simbolizando el eje cósmico. El mástil porta una serie de parasoles (chatras) que representan los diversos cielos (devaloka).
   El aspecto artístico más destacable de los stupas 1 y 3 de Sanchi son las esculturas de sus pórticos o toranas, que desarrollan hasta sus últimas consecuencias las pautas de estilo del stupa de Bharut (Madhya Pradesh, s. II a C), prototipo de todos los stupas monumentales de la India. Los cuatro toranas del Gran Stupa, que fueron añadidos a la balaustrada circundante a mediados del siglo I d C, constituyen el máximo logro artístico de Sanchi. Se compone cada uno de dos pilares cuadrados con capiteles de animales y enanos (gana) sosteniendo un triple arquitrabe labrado con frisos escultóricos, rematado en sus extremos por volutas espirales y coronado por símbolos budistas (el tridente tri-ratna y el dharmachakra o rueda de la ley). 
  El amanecer del budismo Todos los componentes de estos pórticos, muy reminiscentes de la arquitectura en madera, están ornados con magníficos bajorrelieves tallados en la piedra, que exhiben abigarradas escenas llenas de vida, pobladas de figuras humanas y animales. La composición es siempre muy cuidada. Los relieves están suavemente modelados y al mismo tiempo profundamente labrados, para crear con la luz del sol fuertes claroscuros donde las figuras sobresalen en diferentes planos de la escena de fondo, dando una sensación de profundidad.   
   Su programa iconográfico presenta una narración continuada. Describe escenas de la vida del Buda y de los jataka (relatos de las anteriores vidas del Buda, sobre todo el Visvantara Jataka y el Saddanta Jataka). También otras escenas significativas para los primitivos budistas, como la visita del emperador Ashoka al árbol de Bo, las guerras de reliquias, la derrota de Mara y diversos símbolos auspiciosos. El Buda está representado por todas partes, no con figura humana, sino de forma simbólica (una rueda, un trono vacío, el árbol de Bo o las huellas de sus pies).
El amanecer del budismo   Es de destacar el gran amor al detalle que traslucen estos relieves, con una aguda percepción de las formas de la naturaleza, particularmente notable en la representación de los animales (elefantes, ciervos, búfalos de agua, toros, simios, pájaros de los bosques...), ilustrando la estrecha simbiosis entre el ser humano y el reino animal que se da en estas tierras. El paisaje está tallado con árboles ornamentales, cascadas de agua, estanques, montañas y ríos (foto045). Numerosos edificios (ciudades amuralladas, elaborados portales de casas, mansiones palaciegas) proveen de un contexto arquitectónico a las composiciones (foto042). Aparece reiteradamente como leitmotiv decorativo el tallo de la flor de loto. 
   Unas ménsulas figurativas en forma de yaksis (doncellas celestiales) colgando de ramas de árboles apuntalan el arquitrabe inferior en sus ángulos externos (foto029). Su estilo es diferente al del resto de las esculturas, con un gran cuidado anatómico en la representación de la desnudez. El aspecto de fertilidad de la unión de la doncella con el árbol hace énfasis en los pesados pechos y muslos, y en los vestidos transparentes. Estas ménsulas no tienen una verdadera función estructural, aunque sus figuras se ajustan al espacio que ocupan. El tratamiento escultórico revela claros avances con respecto al estilo del stupa de Bharut. Los cuerpos presentan un movimiento mucho más flexible. El suave modelado y la redondez de las formas se combinan para dotar las figuras de yaksis de una gran vitalidad.
   Las inscripciones consignan los nombres de los donantes de los relieves. Una inscripción, que conmemora un regalo de los tallistas de marfil de Vidisha, ha dado pie a conjeturas sobre la tradición del trabajo de marfil, cuyos rasgos estilísticos habrían sido trasladados aquí a la piedra. 
   El estilo escultórico de Sanchi creó escuela. La región de Sanchi, con los grandes centros de Sarnath y Mathura, mantuvieron una línea artística continuada desde el siglo III a C hasta el siglo XI d C.
   El stupa nº 2, hoy incompleto (con la cúspide de la semiesfera desmochada y el torana desaparecido, aunque conserva intacto su vedika de piedra), fue construido en el siglo II a C bajo la dinastía sunga (foto061). En una prospección del interior del stupa se descubrieron reliquias de diez santos maestros budistas. Los montantes de la balaustrada están ornados con medallones y semimedallones en ligero bajorrelieve (foto064), representando diversos personajes, animales reales y fantásticos, y motivos florales.
   El stupa nº 3 (de 16,50 m de diámetro y 5,70 de altura) data también del siglo II a C y está dotado de un solo torana (foto067), levantado en el siglo I a C. Los relieves de este pórtico muestran escenas de la iconografía búdica muy parecidas a las del Gran Stupa, con algunos temas védicos como el paraíso de Indra. En la cámara interna de reliquias, abierta en el siglo XIX, se descubrieron restos de dos discípulos de Buda: Shariputra y Mahamogalana.
   Otros restos de Sanchi incluyen varios stupas de menores dimensiones, un pilar conmemorativo erigido por Ashoka con inscripciones, un templo gupta (templo nº 17) de principios del siglo V d C (foto068), un chaitya o sala de asambleas inacabada (templo nº 18) con ábside y columnas monolíticas del siglo VII d C (foto069) y varios edificios monásticos datados entre el siglo IV y el XI. En las excavaciones se han descubierto varios recipientes de reliquias y más de 400 registros epigráficos.
   Los monumentos búdicos de Sanchi fueron declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1986.

 

 




Nalanda
El amanecer del budismo   
Foto071 y siguientes

   Los 500 años que van desde el siglo IV a finales del siglo VIII, bajo las dinastías gupta y post-gupta, constituyen un destacado periodo de florecimiento de la cultura india. Fue la época de las universidades de Nalanda y Valabhi, y el surgimiento en la India de las ciencias, las matemáticas y la astronomía. 
   Una vez que los cánones budistas habían quedado fijados por escrito, los monjes ampliaron el campo de sus enseñanzas, en un esfuerzo por explicar y defender sus sagradas verdades y a la vez buscar conversos. Con la comunidad de monjes como base, este impulso expansionista halló su expresión en la creación de un sistema de universidades monásticas. Bajo los guptas, algunos monasterios perdieron el espíritu de enclaustramiento y emergieron como centros abiertos, constituidos por agrupaciones monásticas (mahaviharas) que funcionaban como instituciones de enseñanza de las artes y las ciencias. El más renombrado fue la universidad Mahavihara de Nalanda. 
   La universidad de Nalanda es la más antigua universidad del subcontinente indio, y una de las más antiguas del mundo. Una institución monástica y educativa que estuvo dedicada a la transmisión sistematizada del saber durante un periodo ininterrumpido de 800 años. El desarrollo histórico del sitio es paralelo al desarrollo del budismo como religión y testimonia el vigor de las corrientes monacales y pedagógicas que se produjeron en esa época de la India. Nalanda se convirtió pronto en uno de los principales centros de estudio de la doctrina mahayana (o 'gran vehículo'), que iba a ser la secta dominante del budismo en la India, aunque sus enseñanzas fueron más allá de la mera doctrina canónica.
   Nalanda albergaba una población de varios miles de maestros y alumnos (se calcula que hubo hasta 10.000 personas entre docentes y discípulos), que eran mantenidos con las donaciones de más de un centenar de pueblos de los alrededores. Según testimonio de los peregrinos chinos del siglo VII, Nalanda atraía a miles de adeptos de diversas sectas budistas, que se comprometían a estudiar bajo la guía de monjes que se distinguían por su sabiduría.
El amanecer del budismo   La fama de Nalanda atrajo estudiantes del extranjero, pero las pruebas de ingreso eran tan estrictas que solo dos o tres de cada diez solicitantes eran admitidos. Los laicos también recibían educación en Nalanda. Más de 1.500 maestros disertaban cada día sobre cien materias diferentes. Estas comprendían los vedas (antiguos textos sagrados hinduistas), lógica, gramática, filosofía, astronomía y medicina.
   Nalanda continuó funcionando como un centro de enseñanza bajo la dinastía pala (ss. VIII-XII), como lo demuestran los numerosos manuscritos que se han hallado en el lugar. También se convirtió en una escuela de escultura en piedra y bronce. Nalanda fue probablemente saqueada en las incursiones musulmanas al Bihar (hacia 1200) y nunca se recuperó.
   Según una fuente tibetana, Nagarjuna, el filósofo budista del s. II-III d C, inició sus estudios en Nalanda. Sin embargo, las excavaciones llevadas a cabo por el Archaeologial Survey of India indican que la fundación de este complejo monástico data de la época gupta (s. V d C). Se sabe que el poderoso soberano de Kanauj, Harsavardhana (s. VII), participó en su construcción. Durante su reinado, el peregrino chino Hsilan-Tsang residió en Nalanda por un tiempo y dejó un claro testimonio de las materias estudiadas allí y de las características generales de la comunidad. I-ching, otro peregrino de una generación posterior, también legó un minucioso relato de la vida de los monjes. 
   Los extensos restos arqueológicos de Nalanda yacen a 12 km de Rajgir (antigua Rajagriha, capital del reino de Magadha), en el estado de Bihar. Las ruinas comprenden  un vasto complejo urbanizado de stupas, capillas y viharas, donde también han salido a la luz abundantes obras de arte en estuco (foto078), piedra y metal. Un museo exhibe los hallazgos de las excavaciones. 
   Según las crónicas de los peregrinos, el conjunto estaba rodeado desde los tiempos de los gupta por una alta muralla. Las excavaciones han despejado una sucesión alineada de diez monasterios en el estilo indio tradicional. Estos consisten por lo general en estructuras oblongas de ladrillo con celdas abriéndose en los cuatro lados de un patio, con una entrada principal en uno de los lados y una capilla en el lado opuesto del patio. En las estructuras había también integrados pilares de piedra monolíticos ornados con bajorrelieves. Frente a los monasterios se levantaba una hilera de stupas votivos en ladrillo, piedra o yeso (foto074) con imágenes talladas de budas (foto075). En uno de los recintos se conservan pinturas de época pala (ss. IX y X). 
   El nombre del complejo es mencionado en los sellos descubiertos: Mahavihara o Gran Monasterio. El sitio arqueológico de la universidad Mahavihara de Nalanda ha sido clasificado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 2016.

 

 

 




Rajgir
El amanecer del budismo  
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   Rajgir es un pequeño pueblo de montaña en el estado indio de Bihar, que ocupa el emplazamiento de Rajagriha, la capital del antiguo reino de Magadha. 
   Rajagriha era una de las ciudades que frecuentó Siddharta Gautama en su vida errante en pos de la iluminación. El propio rey de Magadha, Bimbisara, le hizo el honor de visitarle personalmente, atraído por su creciente fama, y le ofreció grandes riquezas a cambio de que le hiciera partícipe de su doctrina de salvación. Pero Siddharta declinó la proposición, alegando que no creía poseer aún tal doctrina, aunque le prometió hacerlo cuando la hubiese descubierto. Más tarde mantuvo la promesa dada al soberano, que siempre mostró benevolencia por él y su escuela.
   Según las tradiciones búdicas, en Rajagriha se celebró un concilio budista (sangiti) inmediatamente después de la muerte del Buda, con el fin de probar que las sagradas escrituras, en la forma en que las preservaban las diferentes sectas, eran las palabras predicadas por el mismo Sakyamuni. Los primeros concilios budistas se preocupaban principalmente por la pureza de la fe y las prácticas de las comunidades monásticas. De acuerdo con la leyenda, el concilio de Rajagriha (que congregó 500 arhats o monjes) fue responsable de la implantación de la vinaya (disciplina monástica) bajo el monje Upali y de la fijación de los sutras (discursos del Buda) bajo el monje Ananda, aunque este último supuestamente fue llevado a juicio en el mismo concilio.
   Hoy Rajgir es un modesto pueblo rural, al que acuden, sin embargo, peregrinos de todos los países budistas. Son muy escasos los vestigios arqueológicos datables en la época del Buda, aunque subsisten algunos restos de edificaciones, como una fortificación con bases de torres semicilíndricas construidas con sillares ciclópeos (foto082), o como el Dippala Stone House, una construcción cuadrada ciclópea con pequeñas cámaras en los cuatro lados, que dicen fue habitada por el Buda. Quedan también las ruinas de un templo budista con un sikhara (torre) en forma de pirámide escalonada, un vihara de ladrillo del estilo de Nalanda, una capilla sivaíta de pilares y vigas monolíticos, y una capilla circular con estucos que dicen es mencionada en el Mahabarata, todos ellos en estado de total abandono y devorados por la vegetación.
   Como ocurre en otros lugares que fueron escenario de la vida del Buda, diversos gobiernos de naciones asiáticas de religión mayoritariamente budista han sufragado en el siglo XX la construcción en Rajgir de templos en memoria del Iluminado, cada uno con las características arquitectónicas propias de su país. Podemos ver así (foto087), en la colina llamada "de los Buitres", un stupa budista japonés de 40 m de alto con estatuas doradas de Buda orientadas a los cuatro puntos cardinales, con un templo japonés adyacente.
   El jainismo, cuyo fundador Mahavira fue contemporáneo del Buda, está también representado con diversos monumentos en Rajgir. En lo alto de una colina puede verse un templo jainista de mármol construido en 1961 (foto089), y un curioso stupa jain con escaleras helicoidales, internas y externas, coronado por cuatro tirtankharas (foto088).

 

 




Sarnath
   
Foto090 y siguientes
   

   (Benares es) la más antigua ciudad contemporánea del mundo, que era ya vieja cuando Buda era joven.
   Salman Rushdie, Hijos de la medianoche


     Sarnath, modesta población a diez kilómetros de Benares, es uno de los sitios santos del budismo. Se trata del lugar donde el Buda pronunció el primer sermón a sus discípulos tras haber alcanzado la iluminación y 'puso en marcha la Rueda de la Ley'. Este sermón, que adoctrinaba sobre la existencia del El amanecer del budismodolor humano, sus causas, y los caminos para liberarse del sufrimiento, extinguir todo deseo, y alcanzar en esta vida la beatitud o nirvana, se considera el momento fundacional del budismo, y tuvo lugar en el Parque de los Ciervos (Isipatana) de Sarnath (foto095). En este mismo parque se pueden visitar hoy día las ruinas de grandes monasterios con más de mil quinientos años de antigüedad, levantados en plena edad de oro del budismo en la India. 
   De todos los stupas de Sarnath, destaca por su curioso perfil acampanado el stupa Dhamekh, una torre maciza de 15 metros de alto que se divisa desde todos los puntos del parque (foto090). Está construido con un núcleo de ladrillo envuelto por una sólida capa de revestimiento de piedra, que es una adición posterior, con una decoración inacabada de exquisitos relieves florales y geométricos, de formas muy inhabituales (foto093), fechados en la época gupta temprana (siglo IV d C). Las excavaciones han desvelado que el edificio encerraba en su interior un pequeño stupa de ladrillo, que podría ser el mismo que el emperador Ashoka elevó en el emplazamiento donde el Buda predicó su primer sermón a cinco seguidores. El stupa Dhamekh está actualmente muy reconstruido. 
    Las ruinas del templo principal de Sarnath han sufrido el castigo de los siglos hasta quedar reducidas a basamentos, plataformas y plintos de ladrillo emergiendo con dificultad de una tupida vegetación de arbustos, matojos, musgos y yedras. Pero queda lo suficiente para poder apreciar el grado de virtuosismo que alcanzó la arquitectura de ladrillo en los siglos V y VI (la época gupta). Los frisos y molduras se multiplican y superponen en sinuosas composiciones, realzadas con adornos vegetales cincelados en el mismo ladrillo, que reproducen una forma recurrente en las arquitecturas budista e hinduista: la de la hoja del árbol de Bo. Este santuario se yuxtapone al emplazamiento de la 'morada perfumada de los orígenes', el lugar donde vivió el Buda en Sarnath. Quedan también los restos de una balaustrada monolítica de época maurya (321-184 a C), y un fragmento del fuste de una 'columna de Ashoka', identificable por su fino pulido. Originalmente medía 15 metros de altura, y estaba coronada por el célebre capitel de leones que se ha convertido en emblema de la India, y que se conserva en el museo. 
El amanecer del budismo   En el Museo de Sarnath se custodia el famoso capitel de Ashoka, adoptado como emblema institucional de la India, cuya reproducción aparece en banderas, monedas, sellos y todo tipo de documentos oficiales. Del siglo III a C, se compone de cuatro antecuerpos de leones en bulto redondo que miran a los cuatro puntos cardinales, esculpidos en arenisca y pulimentados hasta obtener una tersura marmórea en su superficie. Por encima de los leones sobresalen los restos de una gran rueda de piedra con sus radios. Es el dharmachakra o la Rueda de la Ley que el Buda echó a rodar para expandir su doctrina por el mundo, símbolo de la fe budista y también de la Unión India. La composición general del coronamiento recuerda a los capiteles de los palacios aqueménidas de Persépolis y Susa, y el estilo artístico de los leones se puede equiparar al de la escultura grecorromana clásica, con la que tiene grandes afinidades. A partir de la expedición de Alejandro Magno al Indo se produjo una duradera conexión entre las culturas helénica y budista, desarrollándose un arte denominado greco-búdico en zonas como el norte de la India, el actual Pakistán (ver en fotoAleph colección 'Vislumbres de Pakistán' y texto 'Taxila y el arte greco-búdico') y Afganistán, del que el capitel de Ashoka constituiría un señero ejemplo. 
   Además de este impresionante capitel, el museo de Sarnath alberga otras excelentes obras de arte del budismo primitivo y del hinduismo clásico. Un examen atento de las estatuas y relieves búdicos permite distinguir un marcado cambio conceptual en el modo de representación de la persona del Buda. Mientras en las piezas escultóricas más antiguas nunca se reproduce directamente la figura humana del Iluminado, sino que se alude a él metafóricamente mediante la plasmación de objetos simbólicos relacionados con su vida, como el árbol, la rueda, el parasol, el elefante o las huellas de los pies, a partir de los siglos II-III d C, con el auge de la corriente budista mahayana o del 'gran vehículo', ya se representa al Buda con su propia figura y su propio rostro. De pie, sentado en postura de loto, o acostado en el momento de su muerte y extinción en el paranirvana. 
El amanecer del budismo   Entre las piezas escultóricas del museo, podremos admirar un magnífico Buda sentado mahayana del siglo V d C, con las manos haciendo el gesto de dharmachakra mudra o puesta en marcha de la rueda de la ley. Bellas cabezas de Buda, con el rostro reflejando la máxima serenidad, los ojos entrecerrados en meditación, y una característica protuberancia en lo alto del cráneo, que tienen un inconfundible aire heleno en su estilo. Un bodhisattva gigante de época kusana. Un gran parasol de piedra, remate de algún stupa. Inscripciones en lengua pali, usada por los primitivos budistas. 
 
   Aparte de las ruinas de los antiguos stupas y monasterios budistas, hay en Sarnath templos recientemente construidos por la Maha Bodhi Society, y por budistas chinos, birmanos y tibetanos. 
   Dentro del recinto del parque se levanta un moderno templo jainista, en el exacto lugar, según un cartel, donde nació el undécimo tirtankhara jain. También puede visitarse un templo birmano. Y un templo thai con exuberantes jardines interiores de bambúes. 
   Un par de leones custodian la entrada al monasterio tibetano. Atravesando salas con los muros totalmente cubiertos por dramáticas pinturas murales de dioses benignos y seres maléficos (foto098), se llega ante la presencia de un enorme Buda que no puede verse entero hasta que se sitúa uno a sus pies. En una vitrina se exhiben miles de pequeños budas sentados. Hay también rodillos de oraciones y un cepillo para depositar donativos. En la puerta general de entrada al monasterio, un cartel pintado con un texto denuncia las atrocidades cometidas por el régimen chino en el Tibet (foto099). 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 


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El amanecer del budismo

Bibliografía consultada

- Barua, Dipak K. Buddha Gaya Temple. Its History (Buddha Gaya Temple Management Committee, Bodh Gaya, 1981)
- Brown, Percy. Indian Architecture (Volume I: Buddhist and Hindu Periods. D. B. Taraporevala Sons & Co, 1976)
- Harle, J. C. Arte y arquitectura en el subcontinente indio (Cátedra, Madrid, 1986)
- Mackenzie, Simon P. M. Ajanta. Los monasterios rupestres de la India (versión de Javier Gómez Rea. Orbis/Montena, Madrid, 1985)
- Rivière, Jean Roger. El arte de la India (Summa Artis, vol. XIX. Espasa-Calpe. Madrid, 1980)
- Saddhatissa, H. Introducción al Budismo (Alianza Editorial, Madrid, 1979)
- Sivaramurti, C. El arte de la India (Editorial Gustavo Gili, 1975)
- Unesco. El Patrimonio Mundial (Incafo)
- Volwahsen, Andreas. India (Arquitectura universal. Ediciones Garriga, Barcelona, 1971)
- VV.AA. Buda (Colección "Protagonistas de la civilización", Debate/Itaca, Madrid, 1983)

 

FotoCD143
   
El amanecer del budismo
    

Fotografías: Eneko Pastor 
Realizadas en India

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